Exposición Individualsept 2011 - nov 2011· Por Mónica Kupfer

Arlés del Río

Legacy Fine Art

La exposición de Arlés del Río consiste de una docena de pinturas sobre lienzo y cinco obras tridimensionales que cuentan historias vinculadas al ambiente en el que se ha desenvuelto este joven cubano, que en esta ocasión presenta su primera exposición fuera de la isla. Aunque el folleto de la muestra lo describe como autodidacta, la obra de Arlés del Río sorprende por la habilidad con que el artista emplea una variedad de medios como el carboncillo, los óleos y los acrílicos; y, en sus esculturas, el yeso, el cobre, el acero y los objets trouvés. Se trata de un cuerpo de trabajo que combina una comprensión del arte conceptual con una manera auténtica, incluso cándida, de expresar un mensaje personal.

Predominan en varios de estos lienzos las imágenes de niños, como los que juegan en las calles de los barrios populares de cualquier ciudad. En dos obras tituladas simplemente De la serie Haití aparecen unos chicos sin camisas, pintados de manera realista aunque en tonos de blanco y negro que hacen énfasis en la incorporación de imágenes fotográficas al proceso pictórico. En un caso, varios niños con los brazos levantados cargan un gran cajón rojo con el logotipo de Coca-Cola, que hace contraste con la falta de color en las figuras humanas. En el otro, un muchacho solitario sostiene sobre su cabeza cubierta con un paño (donde podría cargar una bandeja de frutas, por ejemplo) un gran globo terráqueo, en el que un verde continente americano aparece rodeado de océanos y cubierto por rasgos blancos atmosféricos, como se vería desde el espacio. Aunque sus cargas son aparentemente pesadas, los muchachos las llevan sin sufrir, como si el mundo no pesara y una caja de gaseosas tampoco. En otra composición, un chico extiende el brazo para mostrarnos su celular en primer plano, en el que la marca de SONY ha sido alterada a TONY, presuntamente el nombre de su orgulloso dueño.

Exposición Individual: Arlés del Río — imagen 1
Arles Del Rio. Sin título, 2011. De la serie esperando que caigan las cosas del cielo o deporte nacional. Óleo sobre lienzo. 196 x 94 cm. (77 x 37 pulgadas).

La relación de la figura humana con las marcas comerciales domina otros trabajos titulados De la serie Tras la realidad. Hay un torso masculino tridimensional en yeso blanco, desnudo y muscular, que en lugar de cabeza tiene una lata (verdadera) de galletas de soda Pinocho. Se trata de un producto que todos los cubanos conocen, cuya llamativa lata roja y blanca con la cara del personaje infantil Pinocho aún es producida con un diseño gráfico que data de los años sesenta, o incluso antes. No está claro si este hombre esconde su cara dentro de la lata o si su cabeza se ha convertido simbólicamente en una de esas latas premoldeadas y cúbicas, como consecuencia de tantos años sometido a un régimen de poca variedad y limitadas oportunidades. Si en las obras con el celular o las Coca-Colas se hace referencia a marcas extranjeras, en esta escultura (y en el lienzo que hace eco de ella con tres torsos con cabezas de latones Pinocho), el énfasis está en cómo los productos de consumo ocupan una posición de importancia no sólo en nuestra alimentación, sino también en nuestro mundo visual.

Otra serie, titulada Esperando que caigan las cosas del cielo o el deporte nacional, está representada en la exposición por dos obras. En una pintura sobre lienzo, cinco brazos de catchers (cuyos cuerpos no vemos) se extienden hacia el cielo. Los brazos están pintados en blanco y negro, pero los guantes de béisbol que cubren sus manos están pintados a color. Los guantes están vacíos, en posición abierta, como esperando que algo les caiga. En la escultura hay un solo brazo con un guante de cuero, pero en este caso se trata del brazo de un esqueleto hecho de cobre que se extiende hacia arriba desde una pequeña base de mármol. Resulta claro el comentario sobre la vida en Cuba, donde el béisbol es un deporte nacional y símbolo del orgullo patrio, y donde aquellos que esperan que las cosas les caigan del cielo, probablemente se mueren de hambre.

El cuadro que le da el título a la exposición, Xlibrio, representa a dos figuras de hombres jóvenes en ropa deportiva cuyos cuerpos se cruzan en una X, sobre un lienzo horizontal que es mitad blanco y mitad negro. Los dos jóvenes, que parecen idénticos, están en posición horizontal, como haciendo pechadas, balanceando las manos y los pies precisamente sobre unas coloridas latas de galletas de soda Pinocho. El artista presenta una metáfora sobre el equilibrio en muchos sentidos. Artísticamente, hay un equilibrio de volúmenes; del contraste entre el color y su ausencia; y entre el blanco y el negro. En cuanto a las figuras, estos jóvenes están haciendo un ejercicio de equilibrio que sirve para fortalecer sus músculos pero que, por lo demás, resulta improductivo. Todos estos elementos se combinan con cierta ironía en una metáfora sobre la vida como una constante búsqueda de equilibrio a través de un gran esfuerzo que, a veces, resulta inútil.

MÓNICA E. KUPFER

Arlés del Río, por Mónica Kupfer | artnexus