Exposición Individualjun 2011 - ago 2011· Por Elena Oliveras

Sub [Cooperativa de fotógrafos]

Arte x Arte - Fundación Alfonso y Luz Castillo

Lo que muestra el grupo Sub [cooperativa de fotógrafos] en Oxígeno Cero es uno de los tantos capítulos, nada novedosos, del progreso concretado como catástrofe. ¿Dónde está el progreso científico, tecnológico o industrial cuando la calidad de la vida humana llega a sus niveles más bajos? Es lo que subraya, precisamente, el guión curatorial de Victoria Verlichak, quien vuelve a respaldar al grupo luego de la impactante instalación San Darío del Andén, que también contó con su curaduría e integró, en 2009, el envío argentino a la X Bienal de Cuenca, Ecuador, donde fue premiado. 

Quienes conforman desde 2004 Sub [cooperativa de fotógrafos] prescinden del lucimiento individual. En efecto, Nicolás Pousthomis, Gisela Volá, Sebastián Hacher, Gabriela Mitidieri, Olmo Calvo Rodríguez y Gerónimo Molina optan por el anonimato y eligen la figura de una "cooperativa". Poco parece importar el nombre de cada uno cuando la principal misión es responder con urgencia a una muy fuerte demanda social. 

Como es habitual en sus presentaciones, ellos exhiben historias de personas, en una suerte de "ensayo fotográfico" de libre construcción. En el amplio espacio de la galería Arte x Arte, ocho fotografías de gran formato y un video operan como microrrelatos que, aunque muestren situaciones personales, subjetivas, de los protagonistas están sostenidos por cifras estadísticas y una rigurosa investigación. De este modo, la vida privada de los habitantes es también tragedia colectiva, como lo fue el asesinato, en 2002, del líder social Darío Santillán en manos de la Policía, cuando participaba en una acción de protesta. Ejemplificó con elocuencia la continuidad de la represión del Estado en tiempos de supuesta democracia. 

Exposición Individual: Sub [Cooperativa de fotógrafos] — imagen 1
Sub [Cooperativa de fotógrafos]. Fausto, 2010. Fotografía digital, toma directa. 100 x 120 cm. ( 39 ¼ x 47 ¼ pulgadas).

Esta vez, Sub [cooperativa de fotógrafos] pone en foco una zona limítrofe de la ciudad de Buenos Aires: el Riachuelo. Asimismo, incluyen la cuenca Matanza-Riachuelo, donde viven cinco millones de personas. El lugar se ha convertido en uno de los complejos fluviales más contaminados, no sólo de Latinoamérica sino del mundo. Las tasas de enfermedades respiratorias y gastrointestinales superan todos los récords. Además de los vertidos cloacales, las principales fuentes de contaminación son los vertidos industriales, principalmente del sector alimenticio, que resultan tóxicos al incluir metales pesados (plomo, mercurio, zinc, cadmio, cobre, magnesio o níquel) e hidrocarburos y sus derivados. 

Como ahogado en sí mismo, el Riachuelo carece de oxígeno y es quizás el símbolo más indeseado de la ciudad de Buenos Aires. Una herida social abierta que requiere ser curada. Por eso, la apuesta de Sub [cooperativa de fotógrafos] refiere no sólo al conocimiento en sí sino a la transformación. Se trata de generar conciencia social para un cambio solidario, para que la tragedia no continúe siendo la "normalidad". 

Con suma lucidez, el grupo toca la "buena conciencia" de los que han aprendido a mirar para otro lado. En las antípodas está Severo, protagonista de la obra del mismo nombre, que en extravagante pose mira concentrado, con un largavista, el espectáculo de la contaminación. Lo hace desde su decorada vivienda del piso 11, frente al polo petroquímico Dock Sud, rodeado de objetos que, a su modo, conmemoran un pasado de respeto. 

Tanto las fotografías como el video reflejan historias de personas tocadas por la catástrofe ecológica y habitacional. Fausto mira la imagen de altos edificios reflejada en el río. Pero el progreso –simbolizado en esas construcciones– invierte su escala ascendente. Los edificios no apuntan al cielo sino al río contaminado. Quieto, sosteniendo su mate, Fausto aguarda expectante, al igual que la futura mamá que –en Espera– apoya su mano en el vientre cuidando su embarazo, sabiendo que son muchos los abortos espontáneos en la vecindad. 

Imágenes de gran intensidad, acentuada por poses cuidadas, se convierten en íconos de la situación descrita y activan una memoria insumisa, alejada tanto de la nostalgia como de la resignación. Asimismo, despunta en ellas la alegría, índice incuestionable de vitalidad. Alegría que se manifiesta poéticamente en la mujer que ríe haciendo volar sus cabellos al viento y en la ríspida cumbia local (villera) incluida en el video que integra la exposición. 

Impresiona la extraña belleza que emerge en la imagen de un auto que flota cubierto de plantas, en las chapas oxidadas, en las sábanas que cuelgan como si fueran telones, y hasta en las paredes húmedas empapeladas con papel de diario. 

En contigüidad con la enorme sala donde se despliega Oxígeno Cero, Juliana Ceci y Viviana Macías exhiben fotografías en las que también intentan rescatar la belleza de una naturaleza dañada, desnaturalizada. Ceci la alimenta con la belleza artificial de patos y cisnes de plástico multicolor que, a modo de salvavidas, nadan por viscosas aguas mientras que Macías viste, y así protege, con hilos de alegres tonos las ramas que el río Paraná trajo a la orilla. Las obras reparadoras de las dos artistas entran en diálogo con el testimonio directo de Sub. Sin grandilocuencia, sus acciones en la naturaleza van más allá de los daños que ella sufre. Y así el deseo de desagravio es lo que, finalmente, une sus propuestas a las del grupo de fotógrafos.

ELENA OLIVERAS

Sub [Cooperativa de fotógrafos], por Elena Oliveras | artnexus