Exposición Individualjun 2011 - ago 2011· Por Manuel Álvarez Lezama

Myritza Castillo

Galería Espacio 304

Después de varios premios importantes, una exitosa exposición en el Museo de Arte de Puerto Rico en 2010, titulada Out of Oil (experiencia que consiste en una silueta en luces, acompañada de sonidos, de un desaparecido ingenio azucarero de Puerto Rico), con una excelente educación en la Universidad de Puerto Rico (BS) y una Maestría (MFA) en Fotografía y Video de la Universidad Complutense de Madrid, y con una sólida reputación como una de las grandes promesas entre los artistas emergentes puertorriqueños, Myritza Castillo (San Juan, 1981), reconocida por su refinada y provocadora obra visual dentro de unas miradas conceptuales originales y provocadoras, ha decidido darse “un gusto”, y en su más reciente exposición (marzo de 2011), titulada Writing Stories, vuelve al dibujo con pasión y alegría.

En Writing Stories, la artista presentó con gran éxito en la Galería Espacio 304, 15 seductores/sugestivos dibujos de máquinas (o maquinillas) de escribir de los años veinte a los sesenta (diez dibujos 9” x 12” en papel y cinco dibujos sobre tela de 36” x 36” y de 60” x 46”), donde cada una de las quince máquinas de escribir tiene un color distinto, que las traen a un presente donde toda la tecnología informática usa los colores como anzuelos, comenzando así uno de sus juegos con el tiempo.

Exposición Individual: Myritza Castillo — imagen 1
Myritza Castillo. Sin título-Olivetti Dora, 2011. Dibujo sobre papel. 22,8 x 30,4 cm. (9 x 12 pulgadas).

Conceptualizadas como un ritual fetichista y ejecutadas con gran sutileza y lirismo dentro de una combinación de minimalismo postmoderno y grafiti –a veces estas hermosas máquinas dan la sensación de flotar, de ser etéreas–, estos complejos instrumentos no sólo nos recuerdan un pasado cercano/reciente –ese pasado antes de que las nuevas tecnologías y el mundo cibernético de hoy cambiaran las vidas de un porcentaje de la población mundial, o sea los que tienen el poder–, sino la historia misma: el principio de la escritura en tabletas de barro en la Revolución Urbana, los papiros, los pergaminos, los monjes copistas de la Edad Media, la invención de la imprenta por Gutenberg, y, claro está, la invención, democratización y, obviamente, la importancia literaria, política y existencial de la máquina de escribir durante y después la Revolución Industrial. Para Myritza Castillo, “Las maquinillas de escribir nos remiten a una especie de catalogación del período de los años veinte a los sesenta o la historia que encierra cada una de ellas”, acercándose a lo que pudiéramos llamar “Tecno-intertextualidad/referencialidad”.

Es de todos conocidos que las antiguas máquinas de escribir se han convertido en objetos de coleccionistas que ven, como en el caso de los antiguos fonógrafos, su intrínseca belleza, un fabuloso ready-made donde la estética grita: ¡AQUÍ ESTOY! También son motivo de curiosidad (¡recordemos la importancia de la máquina de escribir que usaba Hemingway en su casa en las afueras de La Habana o la de Jack Nicholson en su genial papel en la película The Shining de Stanley Kubrick!). Pero para Castillo, además, éstas son objetos mágicos con poderes extraordinarios. De ellas salen manifiestos, cartas de amor y textos que cambiaron –y siguen cambiando– nuestras vidas. “Que de una máquina salgan historias, cartas, poemas, es maravilloso para mí”, nos dijo la artista. “Recuerda que yo he trabajado mucho el tema de las historias dentro de mis fotografías. Cómo hay distintas lecturas. Distintas posibilidades”.

Por eso, aparte de un “descanso” de sus complejos y siempre cambiantes discursos estéticos y éticos dentro de la fotografía, la pintura, los videos, construcciones, instalaciones, etc., Writing Stories es un tributo a un objeto –mezcla de insecto, esqueleto, conspirador Aleph y Dios– que ha ayudado enormemente a que sobreviva la palabra, que en sí es una poderosa forma de la inmortalidad que todos buscamos.

Incansable, llena de proyectos, Myritza Castillo ha dejado el dibujo y está trabajando en el presente en una serie que ha titulado Objects of Disconnection-Association que tiene que ver con que cada objeto creado tiene una función particular, “pero yo cambio la función particular del objeto y lo uso de distintas maneras, hago una serie de acciones con él, grabo, y luego aparece la nueva reinterpretación del objeto”.

Como vemos, estamos ante una gran fuerza creadora dentro de la globalización, que con influencias de Eliasson Olafur, y otros, nos pone a pensar, como lo hicieron Heráclito, Parménides, Platón y Aristóteles, sobre el cambio y la permanencia. Y el hecho de que somos y no somos porque estamos en eterno devenir.

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Myritza Castillo, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus