Iván & Yoan Capote

Iván Capote. Punto de vista, 2006. Acero y madera. 70,5 x 26,5 x 85 cm. (27 ¾ x 10 2/5 x 33 2/5 pulgadas). Edición 2/3. Colección Philippe Aouad, Canadá.

Monografíajun 2011 - ago 2011· Por Caridad Blanco de la Cruz

Iván & Yoan Capote

Materia/espíritu: divergencia en la poesía visual

La percepción de divergencias entre sus formas de hacer se distingue en algunas de las influencias detectables. Si en los objetos de Yoan Capote está el influjo de Duchamp, y de manera discreta una cercanía en métodos creativos a Cildo Meireles y la nueva escultura británica, en Iván, inicialmente un tanto influido por la poesía concreta brasileña, el movimiento es –distinguiendo emociones– hacia una ruta próxima a esa desmaterialización de la obra de arte referida por Joseph Kosuth.

Un acercamiento al arte cubano reciente nos sitúa ante una heterogeneidad e indefinición que resultan notorias, y aunque no se distinguen líneas hegemónicas, como fue característico en decenios anteriores, se deja sentir la continuidad en la orientación crítica del arte hecho en la isla. Lo contextual tiene su peso específico en los discursos artísticos, sobre todo en la vertiente sociológica y, en mayor medida, en la videocreación. No obstante, lo usual ha pasado a ser lo oblicuo, el trabajo con tópicos más universales, en favor de una comunicabilidad que algunos refieren vinculada al mercado. Tras el fin de la primera década del milenio, las coordenadas resultan difusas para enunciar rumbos en lo establecido y lo emergente. Justo en este período de específicas contingencias históricas y culturales luego de 2000, han tenido ascenso y consolidación las poéticas de Yoan e Iván Capote, insertados en una zona próxima al posminimalismo en la escena nacional, con preeminencia de lo conceptual.

Cuando los hermanos Capote compartieron lugar en Galería Habana, en 2001, con las exposiciones El diseño de lo híbrido y Armonía de contrarios, no sólo tenían su primera presentación juntos en uno de los espacios legitimadores importantes de la ciudad, sino que mostraban, amén de una visión integral de sus propuestas, una comunión en cuanto a conceptos que hasta ese momento habían tenido íntimo discurrir, dado su parentesco y la confrontación propia entre ambos como estudiantes de arte, integrados por entonces a Galería DUPP1.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 1
Yoan Capote. Locura, 2004. Acero y nivel líquido. 250 x 150 x 100 cm. (98 2/5 x 59 x 39 1/3 pulgadas). Colección Karen Present, Hampton, Nueva York, E.U. Foto: cortesía del artista.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 2
Yoan Capote. Lagrimal, 2000-2009. Bronce cromado, acero inoxidable, sistema de refrigeración, vino tinto y monedas. 115 x 40 x 40 cm. (45 1/5 x 15 3/4 x 15 3/4 pulgadas). Colección: Marc Lebaron, E.U. Cortesía de Galería Habana.

La raigambre conceptual que les era común se distinguía en cada uno de los objetos de las muestras; sin embargo, en El diseño de lo híbrido, el valor que Yoan Capote (Pinar del Río, 1977) concedía al espacio como elemento integrado a la obra, el grado de interacción con el espectador –ready-mades de acciones o interactividad– y la diáfana comunicación de sus intenciones a partir de (re)diseñar objetos de uso cotidiano conferían a su obra un carácter extrovertido y abierto, una exterioridad en la que lo social se expandía como trasfondo. A esto se contraponía, en Armonía de contrarios, el recogimiento de Iván Capote (Pinar del Río, 1973), en la invitación al disfrute de entresijos reflexivos o interioridad centrada en el objeto, como si hubiese destilado el pensamiento hasta alcanzar un alto grado de pureza en “máquinas” sencillas, cuyas acciones construían enunciados simbólicos que nos llamaban a la íntima reflexión y a la degustación visual.

Yoan Capote, en el set de Protocolo, ofreció al espectador la opción de sentarse a la mesa de negociaciones, en tanto remitía a la falta de diálogo entre países y políticos. Para usarse concibió también el banco híbrido Mueble homovariable; mientras que Lagrimal hacía llegar el vino que brotaba de unos labios femeninos a la boca del espectador, luego de insertar una moneda e introducir el dedo para activar el mecanismo en el bebedero metálico. Aquel objeto alegórico de exquisito simbolismo reflexionaba de manera puntual sobre la prostitución, mientras evaluaba placer y el dolor en relación con el comercio sexual.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 3
Iván Capote. Be (Ser), 2004-2009. Acero e iluminación. Dimensiones variables.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 4
Iván Capote. Estigma, 2004-2009. Acero e iluminación. Dimensiones variables.

Iván Capote, por su parte, alcanzó a crear máquinas que transmitían ideas complejas2. Sus eficaces mecanismos exhibían en la acción soluciones visuales de extrema síntesis y plena significación. En Historia, el trazo de una línea sobre un cristal era suprimido en un ciclo sin fin: escribir/borrar era un gesto de poder que anulaba la narración. Con Armonía de contrarios, sustancias de naturaleza antagónica fueron forzadas a una unión imposible, mientras que Móvil perpetuo fue la documentación de una performance realizada por él, que mostraba los residuos de una moneda (un cuarto de dólar) reducida a polvo y el sudor del artista tras devastarla. En esta condensada pieza, nacida al calor de las contradicciones generadas por la circulación de la doble moneda en el país, el movimiento era ilusión, se dependía de un “motor”: el interés (necesidad) con respecto al dinero, tanto en la vida como en los espacios del arte.

La presentación conjunta de los hermanos Capote subrayó sus puntos coincidentes, y de igual modo, las divergencias de sus individualidades. Los argumentos de aquellas exposiciones, según sus normas creativas3, los ponían en comunión como escultores conceptuales, o si se prefiere, como creadores de poesía visual por medio de objetos escultóricos. Fue a partir de estos objetos que se establecieron rumbos contrarios. Lo que en Yoan es conciencia de exterioridad al estar sus piezas vinculadas al espacio de lo social (con los sentidos involucrados en la recepción), resulta en Iván invitación al desciframiento, cruzada por una suerte de ensimismamiento ontológico con el que se anulaba el vacío existencial. El dibujo de sus identidades se torna preciso al contrastar sus proyectos expositivos más relevantes: Anímica, Psicomorfosis y Estados mentales, en el caso de Yoan; Aforismos y Sutil, en lo que a Iván respecta.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 5
Iván Capote. La llave de todas las cosas, 2006. Aluminio y acero. 93 x 27 x 3,5 cm. (36 3/5 x 10 ¾ x 1 1/3 pulgadas). Edición 1/3. Colección Carlos Esteve, Suiza.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 6
Yoan Capote. In love (after Brancusi), 2005. Bronce fundido y bruñido. 25 x 25 x 25 cm. (9 4/5 x 9 4/5 x 9 4/5 pulgadas). Edición 5/5. Colección Theo Habana. Foto: cortesía del artista.

Con Anímica, en 2004, en la galería George Adams de Nueva York, Yoan Capote volvió al diálogo con el cuerpo humano, pero multiplicando la fuerza simbólica en lo acendrado del diseño y la realización. Su comentario crítico trascendía las referencias primarias acerca del sexo, la comida y el dinero, como había ocurrido con Dinero bilingüe, al espejear situaciones de tensión y aun otros tópicos económicos o políticos, para remontarse tras ese estado o fuerza (psíquica/emocional), que distingue a la actividad humana y cuyo íntimo escenario está en la mente. Del contraste entre raciocinio y emoción nacieron piezas emblemáticas como Stress, Racional, Locura, In love (After Brancusi), entre otras.

Para Stress, Yoan conformó una columna con bloques de concreto. Entre las moles sostenidas por gravedad, intercaló una línea de dientes fundidos en bronce. A partir de una percepción individual de la tensión ideó esta escultura, monumento a la vivencia colectiva del estrés. En otra dirección, al poner a un torso masculino un encéfalo en lugar de genitales, su Racional exteriorizaba al individuo dividido entre el instinto y la razón, el placer y el miedo, mientras que con Locura, la perturbación psíquica se definía a partir de un fragmento del propio cerebro extraviado, facilitando el balance. Todas ellas, y otras como Nostalgia, Casados, Impotencia y Touch, resultaban particulares lecturas de experiencias humanas.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 7
Yoan Capote. Retrato de la masa (lote), 2007-2008. Piedra tallada y metal. Instalación con dimensiones variables. Foto: cortesía de Galería Habana.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 8
Yoan Capote. Ida y vuelta, 2002-2011. Boyas blancas en forma de maletas a tamaño real. Proyecto de instalación para ser emplazado al unísono en las costas de la Florida y la Habana, básicamente desde la orilla hasta la línea visual del horizonte. Tinta, grafito y acrílico sobre cartulina. 66 x 102 cm. (26 x 40 pulgadas). Colección: Rina Anoussi, NY. Foto: cortesía Galería Habana.

De esa demarcación psicológica se apartó Iván Capote, condensando lo relativo al ser; su naturaleza inmaterial, intangible. En 2003, durante la VIII Bienal de La Habana, en su escultura cinética Dislexia, podía leerse: “la vida es un texto que aprendemos a leer demasiado tarde”. Fue con ella que pasó a un primer plano el texto. Luego, con Aforismos (Galería Habana, 2006), lo tomado de la escritura se convirtió en herramienta de análisis, a partir de reveladores vínculos entre los elementos del lenguaje y su nueva condición escultórica. Las palabras (en su esencia misma) resultaron protagonistas en favor de la manipulación simbólica del espectador. Iván validó la síntesis desde el aforismo como concepto, transitando hacia una opción minimal más radical. La llave de todas las cosas remarcó el valor del verbo; de ahí el lugar preferente que tuvo en el espacio ese instrumento usado para abrir puertas, en cuyos dientes el artista había asentado el vocablo words, al tiempo que, incisivo y cáustico, realizaba su análisis acerca del dinero en Punto de vista, vinculando el descubrimiento de su signo (y sus trampas) con el ángulo de mira del espectador.

Los artefactos sostuvieron una diáfana relación con el público gracias a una escala que facilitó un intercambio directo (íntimo) con preocupaciones y juicios sobre lo trascendente. Eso ocurría en Lost, donde se ponía a la mano una lupa para escrutar y encontrar en una placa metálica un diminuto grabado con la palabra truth, búsqueda que genera un supremo desafío.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 9
Iván Capote. Ciudad, 2006. Acero y gravilla. 80 x 30 x 110 cm. (31 2/5 x 11 4/5 x 43 ¼ pulgadas).
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 10
Iván Capote. Ontología, 2009. Acero y sal. Tres piezas de 42,5 x 42,5 x 10,5 cm. (16 ¾ x 16 ¾ x 4 pulgadas). Edición 1/3 + 2 PA.

A partir de Stress (y algunas otras obras), Yoan Capote había corroborado que al ser lo psicológico núcleo rector, podía abordar disímiles temáticas, sin que las referencias locales o el hecho de trascenderlas fueran una limitante para la autenticidad crítica. Los códigos, con independencia del origen, podían leerse en diversos contextos enriqueciendo las capas de sentido de una misma obra. De ese ideario resultó, en 2008, Psicomorfosis, en Galería Habana. “Me interesa la poesía de convertir en experiencia física un estado emocional o psicológico de la mente”4, había aseverado Yoan, y lo terminó de concretar en aquel universo lírico y multisensorial. Allí estuvieron retratos colectivos nacidos en la pujanza de lo anónimo, obedeciendo a estados psicológicos colectivos: Lote (Retrato de la masa); Paranoia y Maleable. Su Autorretrato (Cada uno de nosotros) disentía del parecido y usaba la fuerza de gravedad, el equilibrio de bloques de concreto y huesos fundidos en bronce, para revelarnos la individualidad: la capacidad de luchar y resistir, así como el peso que se soporta y la fragilidad misma de la vida.

En aquel contexto, Open Mind (pieza en proceso), concentró la energía expansiva que lo guiaba. En la maqueta, un cerebro humano resultaba un espacio de encuentro, desplazando al objeto hacia el escenario de lo arquitectónico, convirtiéndolo en un sitio simbólico y apuntando con singular énfasis al medio urbano como trasfondo de casi todo su trabajo. Open Mind remitía a las tensiones del mundo contemporáneo por falta de tolerancia, a las fricciones entre el individuo y la sociedad, y, partiendo de esa contradicción, Yoan se expresaba a favor del entendimiento y la comprensión; de una mentalidad sin distinciones políticas, raciales, religiosas, sexuales o culturales. La naturaleza de ese proyecto público tuvo mayor visibilidad a partir de presentarse como instalación en la X Bienal de La Habana.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 11
Iván Capote. Separación, 2009. Acero, madera, tubos de vidrio, lágrimas, agua, sal y arena. 74 x 30,4 x 24,5 cm. (29 x 12 x 9 3/5 pulgadas). Edición 1/3 + 2 PA.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 12
Yoan Capote. Paranoia, 2006. Barrotes de acero. 110 x 150 x 23,5 cm. (43 1/3 x 59 x 9 1/5 pulgadas).Colección Beatrice Liaskowski - Zurich, Suiza. Foto: cortesía del artista.

A diferencia de esta orientación en el trabajo de Yoan, con Sutil, la exposición de Iván Capote en 2009 en Galería Habana, se reforzaron las divergencias en la proyección de ambos. Si con anterioridad, para conseguir sus analogías, Iván acoplaba las palabras a objetos de uso cotidiano: llaves, cuchillas de afeitar, cercas, herramientas, y otros artefactos, allí lo relevante fue la palabra misma, su apertura de sentidos, el peso de éstos, su gravedad. Hubo una retracción aguda de las formas, en correspondencia con lo cardinal de los temas. En unos casos sólo apareció la mitad de la palabra dispuesta en el interior de la pared. La lectura dependía de la puesta en escena del vocablo. Las sencillas formas en acero trazaban los contornos y se completaban las palabras con su sombra tras ser convenientemente iluminadas. El efecto sobrecogedor de cada vocablo en soledad revelaba la naturaleza del drama contenido en cada término, seleccionado por su carga simbólica y su peso dentro de la existencia. Palabras que resultaron marcas, destinos. Sucedió al usar el verbo Be, del inglés; o en Estigma y Hacia la luz, con los términos “odio”, y “éxodo”, respectivamente. Esa ruta visceral la condicionaban apropiaciones contextuales, unidas a sus vivencias e ideario filosófico peculiar. Desde esas coordenadas se podía entender el ego desmedido al que se refería Self, o aquella pieza a ras del suelo nombrada Ontología, donde el término “ser” fue dibujado a partir de bandejas metálicas que contenían sal, y, sobre todo, Separación y sus pequeños tubos de vidrio que mostraban lágrimas, agua, sal y arena; abstraída contracción con todo el peso del riesgo para la vida, y las idas sin retorno en más de un sentido de quienes emigran.

Otra, sin embargo, fue la escala planteada por Yoan Capote en ese site especific que resultó la muestra Estados mentales, en 2010, en la galería Jack Shainman, en Nueva York, inspirada en su primera visita a ese país, en 2002. Anhelos, deseos y obsesiones (individuales/ colectivas) tomaron cuerpo en las obras, a partir de su gran formato y multisensorialidad, impregnadas de una seducción semejante a la de ese señuelo que es el American dream.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 13
Yoan Capote. Stress (monumental), 2010. Concreto y bronce (17 toneladas de concreto soportadas por dientes fundidos en bronce). 860 x 200 x 200 cm. (338 1/2 x 78 3/4 x 78 3/4 pulgadas). Edición 1/3. Colección: Praedium, Barcelona. Detalle.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 14
Yoan Capote. Autorretrato, 2008. Concreto y bronce. 175 x 50 x 50 cm. (68 4/5 x 19 ¾ x 19 ¾ pulgadas).250 kg en equilibrio. Colección: Jack Shainman Gallery, NY. Foto: cortesía del artist.

A ello remitía Isla. Un avistamiento del mar (del horizonte), según los ojos de los isleños. Con óleo y 500.000 anzuelos, fueron trazados sus ocho metros de opresión monocromática, conjugándose en ella casi todas las manifestaciones del arte: dibujo, grabado, pintura y escultura. De igual conjunción participaba la serie American Appeal. En la misma, la ciudad de Nueva York dejó de ser tan sólo una fantasía arquetípica de Estados Unidos, para convertirse en riesgo a partir de la intimidante sensación de las puntiagudas trampas, aprehendida en los retos de una sociedad que se sueña conquistar pese al desarraigo, uno de los precios que se paga por ello, dramáticamente metaforizado a partir de Emigrante, escultura en bronce que semejaba (con sus largas piernas coronadas por raíces) un árbol que ha perdido el sostén originario y alcanza a sobrevivir con otros fundamentos más etéreos.

Visto hasta aquí, puede concluirse que en el trabajo de los hermanos Capote algunas convergencias resultan de la inexistencia de un estilo en el lenguaje. La proyección morfológica de ambos, para su óptima concreción, obedece a exigencias que provienen de las ideas. Cada pieza terminada cumple con un perfil conceptual, y, según ellos, en el proceso, son las ideas las que mueven los medios, las formas y los materiales, buscando expresar del modo más eficaz un contenido, a partir de soluciones visuales siempre diferentes. Los títulos puntualizan una dirección de acercamiento; y sin reiterar lo explícito, expanden el significado con independencia del origen de los términos, ya sea que provengan del castellano, del inglés, o de cualquier otro idioma.

Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 15
Yoan Capote. Migrante, 2010. Bronce. 100 x 360 x 100 cm. (39 1/3 x 141 ¾ x 39 1/3 pulgadas). Edición 1/3 + 1 PA. Colección: Constantino Pares, Ginebra, Suiza. Foto: cortesía Jack Shainman Gallery, NY.
Monografía: Iván & Yoan Capote — imagen 16
Yoan Capote. Isla (See-scape), 2010. Óleo, puntillas y aprox. 500.000 anzuelos sobre panel de yute en madera contrachapada. 270 x 800 cm. (106 1/5 x 315 pulgadas). Foto: Cortesía Jack Shainman Gallery, NY.

La percepción de divergencias entre sus formas de hacer se distingue en algunas de las influencias detectables. Si en los objetos de Yoan Capote está el influjo de Duchamp, y de manera discreta una cercanía en métodos creativos a Cildo Meireles y la nueva escultura británica, en Iván, inicialmente un tanto influido por la poesía concreta brasileña, el movimiento es –distinguiendo emociones– hacia una ruta próxima a esa desmaterialización de la obra de arte referida por Joseph Kosuth. 

Lo que exudan los cuerpos, en un caso, y lo que resulta tomado al lenguaje, en otro, son formas cargadas de emotividad. Quedan en ellas la aprehensión lírica de contingencias contemporáneas según la traducen estos artistas, lo cual constituye sin duda una suerte de poesía visual, exhibida en cada uno de los entes metaforizados que concentran sus ideas. En Yoan lo poético está en el (re)diseño de los objetos, en el destaque de la condición física de la materia y su poder expansivo, en el juego, junto a una sensitiva belleza y al irónico humor con que se expresa. En Iván, la acción poética es el viaje a la hondura de lo humano, a las esencias del ser, al intangible espíritu del hombre y a su peso. Poesía, pero poesía crítica, resulta ser en ellos: la solución técnica, la elección de los materiales; la fuerza del significado, las rutas de análisis elegidas. Así definen la manera simbólica en que la idea se transmite haciendo del arte “espacio de degustación sublime”5. Esta aproximación a los discursos de Yoan e Iván Capote, y sus interpretaciones de lo global a partir de vivencias locales (y viceversa), da fe del paralelismo que define el universo objetual que han construido, y al mismo tiempo en ese tangible modelado, la disyunción entre materia y espíritu.

NOTAS

1. Galería DUPP (sigla que corresponden a Desde una Pragmática Pedagógica) es un singular proyecto de enseñanza artística que desde la Universidad de las Artes (ISA) de La Habana, conduce el artista y también profesor René Francisco Rodríguez. Todo el equipo de DUPP que participó en la VII Bienal de La Habana, en 2000, recibió el Unesco Prize for the Promotion of the Arts.

2. El momento de la muestra Unidad de contrarios, de Iván Capote (graduado de la Escuela Nacional de Arte [ENA], en 1992), generó la presentación del artista con un proyecto individual en el circuito de la capital. Yoan Capote, por su parte, había culminado estudios en la Universidad de las Artes (ISA), en La Habana, en 2001, con el proyecto El diseño de lo híbrido, al cual pertenecían las piezas allí mostradas. La obra de Yoan era ya familiar al público por sus presentaciones anteriores: Track Back Trac. Instalaciones y objetos, en el Centro de Arte 23 y 12, en 1998, y ULM. Nuevos objetos, en 1999, en la galería Carmelo González de la Casa de Cultura de Plaza, como parte del proyecto Espacio Público Privado de la Fundación Ludwig de Cuba.

3. Cada exposición sigue la ruta de una investigación y es curada por los propios artistas. Resultan ensayos analíticos sobre porciones del trabajo, en las que cada pieza contribuye a trazarla como totalidad en una unidad cerrada de conceptos. Cada exposición personal, en el caso de estos artistas, es una nueva propuesta temática, diferente a la que la antecedió, y una nueva obra en su totalidad.

4. Entrevista a Yoan Capote. 31 de enero de 2009, La Habana.

5. Expresión tomada de la entrevista a Yoan Capote, realizada el 21 de febrero de 2009, en La Habana.

CARIDAD BLANCO DE LA CRUZ

MsC en Historia del arte. Curadora y crítica de arte. Especialista del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de Cuba.

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