Exposición Individualjun 2011 - ago 2011· Por Rafael Díaz Casas

Hugo Bastidas

Nohra Haime Gallery

La falsa idea que se tiene en los tiempos modernos de que el Siglo de las Luces fue un siglo racional y coherente se propagaba rápidamente por la mente de quienes visitaron Fin de Siècle (marzo 16-abril 23), la última exposición de Hugo Bastidas (Ecuador, 1956) en la galería Nohra Haime. La reapropiación de obras de algunos de los maestros de la historia del arte como Bernini, Da Vinci, Fragonard y Goya, entre otros, parecía a primera vista el tema principal de esta exposición. La magistral y racional ejecución de Bastidas en la creación de belleza  contrastaba en gran manera con la simplicidad de las imágenes seleccionadas y la técnica empleada. Trece pinturas al óleo sobre lienzo, hechas exclusivamente con su acostumbrada paleta restrictiva de blancos y negros, componían esta exposición, que, sin duda, estaba dominada por algunas obras de gran formato.

Tal vez la discusión dicotómica ontológica del Siglo de las Luces entre razón y belleza gravitó como posible tema principal de Fin de Siècle. En Where there’s smoke(2010), Bastidas se apropió de The Swing (1767) de Jean-Honoré Fragonard para hacer comentarios sobre la ironía de los valores sociales y las preocupaciones de la actualidad. La elegante mujer con un lujoso vestido inflado que vuela por el aire es observada por su enamorado mientras se columpia, permitiendo que su enagua se abra, haciendo referencia a una virginidad que se perdió hace tiempo. La maliciosa y natural escena repintada en el siglo XXI se convierte en una declaración cargada de comentario social y con connotaciones de varios niveles. Hoy, la misteriosa belleza de la imagen está imbuida de una realidad muy diferente; un mundo en guerra, la proliferación de múltiples levantamientos sociales populares en países del Oriente Medio, y una de las peores recesiones económicas de la historia del capitalismo.

Exposición Individual: Hugo Bastidas — imagen 1
Hugo Bastidas. Donde hay humo, 2010. Óleo sobre lino. 152,4 x 152,4 cm. (60 x 60 pulgadas).

La virginadad perdida en las mentes de los propietarios que han visto la drástica quiebra reciente del mercado inmobiliario alrededor del mundo era sugerida por The Missing Mona Lisa(2009), en la que una enorme carpa de lona en condiciones ruinosas estaba representada con una reproducción de la famosa pintura de Leonardo da Vinci puesta sobre un caballete. El personaje principal se había ido, quizás en busca de una morada más estable y sólida. Era una referencia directa a la vida del artista y su batalla personal en busca de un lugar donde habitar con su familia después del nacimiento de su último hijo.

Five dollars a dozen(2009), un díptico muy grande, era una de las piezas de peso de la exposición. La arrolladora belleza de un jardín silvestre de rosales florecidos (podría tratarse de un detalle aumentado de la pintura de Fragonard) era desafiante y sugestiva, y alcanzaba la calidad realista de una enorme impresión fotográfica en blanco y negro. La sosegada y abrumadora naturaleza del paisaje creaba una sensación perturbadora, generando una ansiedad de algo que está por suceder. La escena era inquietante, llena de ilusiones visuales en las que las innumerables capas de la representación realista jugaban con formas abstractas. La abstracción era, de hecho, el recurso técnico implícito en Inside looking out(2011) y  The object of desire(2010). Las dos piezas eran alegres y divertidos juegos mentales visuales que invitaban al espectador a tomar una postura definida. En Inside looking out, una cerca envejecida se veía delante de un cielo nublado, desolado, haciéndolo inaccesible. El artefacto construido por el hombre establecía los límites a partir del orden natural. Haciendo una alusión metafórica a la ilusión capitalista en la que “el cielo es el límite”, era intrincada y torturante a la vez. En The object of desire, otro marcador de límites era el guardián de una serie de plantas en crecimiento, una futura cosecha. Era una referencia incuestionable a un subsiguiente pensamiento humanista y positivista, un acto de fe en el orden racional de la vida natural. Las dos obras se complementaban, parafraseando el ciclo del esperado desarrollo del sistema socioeconómico.

Hugo Bastidas es capaz de descomponer y recomponer las imágenes de los paisajes empleando y creando cautivadoras superficies que, de manera metafórica, tienden un puente entre el pasado y el presente. Sus razones y su sensibilidad son guiadas por su conocimiento y sabiduría en historia del arte. Además, son el motor y la base de su pensamiento y creación independientes. Su obra combina un comentario social fino e indirecto con un lenguaje realista. Bastidas se basa en la dialéctica de la belleza como la describió Jean-Jacques Rousseau en 1761: el bien no es otra cosa que belleza en acción, el uno está intrincadamente ligado a la otra, y los dos tienen una fuente común en una naturaleza bien ordenada. Estamos capacitados para ver y sentir; o, más bien, un exquisito paisaje no es más que un sentimiento puro. En Fin de Siècle, Hugo Bastidas hizo justamente eso: exponer sus sentimientos independientes y su filosofía de la belleza, incorporando historia y arte al mismo tiempo.

RAFAEL DÍAZ CASAS

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