Exposición Individualjun 2011 - ago 2011· Por Alberto Barral

Enoc Pérez

Galerías Acquavella

La exposición de pinturas de Enoc Pérez en Acquavella marcó un hito en la carrera del artista al presentar sus últimas creaciones en uno de los espacios más codiciados y famosos de Manhattan. Son las mismas galerías en las que hace tres años se hizo una retrospectiva de la obra de Picasso durante los años de María Teresa, que fue reseñada en el The New York Times  como “la única exposición seria de Picasso en la ciudad –a menos que se tenga en cuenta la colección del MoMa– es una visita obligada”. El año pasado, la galería organizó una exposición de la famosa colección Scull de arte , que fue de la más alta calidad artística, y, debido a su selección curatorial, recibió grandes elogios de la prensa especializada; fue descrita como una colección innovadora de gran importancia histórica: “El Sr. Scull y su esposa, Ethel –un figurín y celebridad a quien todos llamaban Spike–, crearon el mercado para el arte pop”.

Exposición Individual: Enoc Pérez  — imagen 1
Enoc Pérez. Edificio Seagram, Nueva York, 2010. Óleo sobre lienzo. 203 x 152,4 cm. (80 x 60 pulgadas).

Como es lógico, tener una exposición en los mismos predios que con frecuencia albergan material de tan alto nivel es una gran proeza. Es incluso más importante cuando se tiene en cuenta que, como artista contemporáneo, Enoc Pérez todavía no se ha catapultado en el mercado del arte a precios exorbitantes, en particular en las subastas de arte contemporáneo, que tradicionalmente han sido un barómetro para las tendencias más cotizadas del coleccionismo internacional.

Enoc Pérez nació en 1967 en San Juan, Puerto Rico. Su padre es crítico de arte, y él creció al lado de una academia de pintura local, donde empezó a tomar clases siendo niño. Por supuesto, la tradición del grabado en su entorno nativo ha influenciado en gran manera su creación pictórica, de la cual forman parte temas como botellas de ron, vegetación tropical y hoteles frente a la playa, que proliferan en sus primeras obras y se han conservado como parte de su vocabulario artístico. En 1986 viajó a Nueva York a estudiar pintura en el Instituto Pratt, y más tarde obtuvo el máster en Hunter College; en la actualidad vive en la periferia del centro de Manhattan.

Su exposición se concentró en la representación de edificios, un tema destacado en su obra, en los que el aislamiento de las estructuras transmitido por el artista mediante técnicas pictóricas brega con las técnicas de serigrafía que Andy Warhol hizo famosas; entonces, el efecto en el espectador era el de estar apreciando de manera simultánea el impacto de la producción en serie y una obra de arte única, una interesante yuxtaposición de la expresión contemporánea, por cuanto los artistas luchan por forzar los límites entre las últimas tecnologías y las técnicas tradicionales para hacer arte. A veces, al espectador le asaltaba la idea de que ésas eran fotografías que se habían materializado mediante un complejo proceso de recubrimiento de impresiones, pero al verlas más de cerca se apreciaba que, sin duda, habían sido ejecutadas pintando con un pincel. Era algo radicalmente diferente de sus obras anteriores, que fueron hechas poniendo color por detrás del dibujo preliminar y aplicando éste al lienzo; cada color tenía su dibujo preliminar por separado.

El propio Enoc Pérez describe así su atracción por los temas arquitectónicos de la obra: “La arquitectura que escojo, la escojo porque es forma que incorpora significado y metáfora. Para mí, las ideas de optimismo y posibilidad son ideas importantes y me gusta que estén presentes en mis pinturas”. Eran las posibilidades de las metáforas las que interesaban también al espectador; en algunas de las imágenes había cualidades de una nostalgia inmediata. La saturación de color tenía un efecto cercano a las selvas y playas desiertas de las pinturas de Peter Doig; estos edificios no se veían abandonados, pero la ausencia de intercambio con el elemento humano decía mucho de su propósito, y estaban sorprendentemente cargados de múltiples posibilidades.

ALBERTO BARRAL

Enoc Pérez, por Alberto Barral | artnexus