La sociedad tiene una superficie que Dr. Lakra usa preferentemente para sus dibujos: la piel. Desde sus comienzos ha hecho tatuajes. Rozar o incidir la tinta en la piel, y en diversas superficies, es su constante. El lápiz, la tinta acrílica y el cortado y trozado del velum son los elementos que constituyen su medio de producción. Desde la Antigüedad, en que se conoce el velum1 como calf-skin o piel de becerro, viene siendo un medio singular; contradictoriamente, es orgánico y durable, luego de un cuidadoso proceso de preparación. Esto nos devuelve a los tatuajes que Dr. Lakra usa como medio y como fin en sí mismo. El tema del tatuaje también es evidente cuando presenta personajes en instalaciones. Y los asuntos que enfoca en sus dibujos son la cultura popular, la rebeldía, aspectos de la historia mexicana, ciertas influencias orientales y afro, los dadás y los expresionistas, el erotismo y el ambiente de bruma-broma grotesca en que se envuelven las sociedades actuales.

Lo privado y lo público han perdido sus fronteras, de la misma manera que los antaño conocidos como arte popular y bellas artes, que los artistas hoy visitan indistintamente. El entrecruzamiento entre ambas márgenes de esos ríos de creación es constante y enriquecedor. Surge del propio fluir de las sociedades. En ese contexto el Dr. Lakra mismo se involucra en las imágenes. Enormes pieles que equivalen a cuerpos que están intervenidos por muchos dibujos, por dibujos-pinturas que aluden a tatuajes, y por la interacción de escenas individuales que se integran a un todo envolvente, como en esta primera exposición individual en Nueva York. El tatuaje y el dibujo son una unidad en el gran cuerpo, o sea, en esta instalación para sitio específico. El que el dibujo esté superpuesto en ciertas zonas de la instalación-cuerpo es un paralelo al dibujo para tatuar que se acerca a la piel y se transcribe. La transparencia del soporte no es simple coincidencia. Se pueden establecer diversas asociaciones con las orillas irregulares del papel; queda esto señalado y abierto para el lector.
Este artista nació en México, en 1972, como Jerónimo López Ramírez; los apellidos de su madre, lo que no es nada inusual en México, menos aún entre los artistas visuales, por diversas razones. Cabe decir que su madre es una consistente traductora y escritora, y que su padre es el sólido artista Francisco Toledo. Sin más, revisemos el origen de su sobrenombre –con el que trabaja y firma–, con el cual ratifica su constante rebeldía. Hace más de dos décadas, en la ciudad de México, siendo un adolescente, se interesó por el tatuaje y se dedicó a él, casi al mismo tiempo en que se reúne con jóvenes para tomar un taller de nuevas técnicas de dibujo impartidas por Gabriel Orozco. Había decidido usar “lacra” como seudónimo (en los distintos países de habla hispana quiere decir “de lo más bajo de la sociedad”). Como llevaba consigo una bolsa negra con su equipo de tatuar, sus compañeros “lo titularon doctor”. Es interesante observar en las obras que mantiene ese nombre, como una firma dibujada, que en ocasiones se multiplica. Firma cada dibujo una o más veces usando “c” –Lacra–, como se escribe la palabra en español pero predomina ‘Lakra’ en las firmas y presentaciones.
A la par que dibujar, el artista realiza instalaciones de muros, o de espacio completo, como en el caso de las respectivas exposiciones que Dr. Lakra tuvo en el ICA (Instituto de Arte Contemporáneo de Boston) el año pasado, y este año, en el Drawing Center de Nueva York. Estas instalaciones para sitio específico constituyen una rebeldía contra el cuadro de caballete y contra los murales. Enfrentándose respectivamente a pintar o dibujar para burgueses e intelectuales, o tomar el camino del muralismo, Dr. Lakra espeja la vida actual.
Como si creara un espejo cóncavo a ratos y convexo en otros. En grandes dimensiones, los dibujos de diferentes proporciones están incorporados de maneras variadas: superpuestos, agrupados o trazados directos. Los tonos opacos añaden turbulencia a las escenas, confirmando lo primitivo y abrupto de su enfoque. Esto no es autoral sino global, es la historia del mundo desde sus comienzos hasta el presente, en distintas versiones. Lo que es familiar pero está presentado de manera diferente se nos hace extraño, es parte de la expresión que caracteriza las obras de Dr. Lakra. Se ha contado con Rachel Liebowitz, asistente curatorial del Drawing Center, aunque Dr. Lakra funge como cocurador de su propia exposición, estudia el enorme material del que dispone, lo contextualiza y reubica siguiendo su guión como el de un tatuaje. El tatuaje es un tema que han analizado profesionales de diversas especialidades. Sólo se quiere dejar sentado aquí que quien lleva tatuaje espeja en la parte externa de su cuerpo las laceraciones internas, debidas a las agresiones que la humanidad se autoimpone constantemente.
NOTA
1. En los años noventa se desarrolló una imitación de velum o vellum, con características similares.
GRACIELA KARTOFEL
