El arte se caracteriza por producir obra única y obra original numerada, no utilitaria. En el diseño, si bien puede producir prototipos únicos, con frecuencia éstos son para preparar la producción seriada de objetos funcionales –ya sean muebles, autos, aviones, iluminación urbana, multifamiliares, elementos para la alimentación industrial o familiar–, instrumental para medicina, y demás. ¿Cuál es el lugar de las artesanías en el arte y en el diseño contemporáneos? La artesanía lleva el vocabulario de las culturas indígenas al plano de las comunidades, conservando la ritualidad, aunque disminuyendo lo sagrado con el paso del tiempo. Y continúa la transmisión de lo primitivo, aun en la era electrónica, conformando lo que aquí se denomina primitivo contemporáneo1. El arte popular mantiene vivas esas culturas antiguas. ¿Si el arte precolombino ha sido manual y la artesanía también, cómo puede compararse con el diseño que atiende a producción en serie y con maquinaria especializada? Al respecto, hay antecedentes poco conocidos. En Teotihuacán se han encontrado vestigios de piezas en las que se comprueba el uso de moldes de barro de ciertas partes de objetos, para acelerar la producción. A todo esto se agrega que tanto lo precolombino como las artes populares dan gran importancia a los colores, los materiales y las texturas.

Otro aspecto por destacar es la realización privada o por encargo con que se solía trabajar el diseño, frente a la actual difusión en tiendas, publicaciones, ferias y medios electrónicos. En la primera situación mencionada, el arquitecto Abraham Zabludovsky –un profesional conocido internacionalmente– realizó a mediados del siglo pasado, en la esfera de lo privado y sin llevar a producción, algunos muebles importantes de destacar. Una cuna, algunas sillas y varias mesas. La significación de estos diseños radica en lo temprano de sus propuestas, y en el interés en atender a la funcionalidad del mobiliario, de sencillo mantenimiento y despojamiento visual. Po Shun Leong llegó a México en 1964, donde diseñó y produjo durante quince años sus personales muebles. Ahora, en California, tiene gran éxito con sus esculturas pero no consigue desarrollar sus muebles. El placer por el mobiliario y los accesorios, antes de la instauración de las carreras universitarias de diseño, muestra un campo sembrado de arquitectos y artistas visuales que lo ejercían. Éstos advirtieron que cada vez debían aplicar más lo ergonómico, lo formal y las consideraciones económicas. En poco tiempo, el diseño se ha diversificado en sus especialidades. Casi todos los arquitectos han realizado –a partir del movimiento moderno– una serie de muebles y arquitectura de interiores en cierta manera rigurosos. Luego, al desembarazarse del rigor del modernismo, se fue integrando una explosión de creaciones, donde lo orgánico se abraza con lo constructivo, y lo artesanal con lo ergonómico. Jaime Chávez, amigo de todos los intelectuales de la posrevolución, y de la Doña –María Félix-, con quien compartía el gran amor por los textiles, abre en 1959 la primera de sus tres tiendas de gran éxito, donde no había artesanías en el sentido general del término sino piezas especiales en hojalata, vidrio, oro y plata a la hoja, por ejemplo, pequeños obeliscos gaveteros. También, abre su fábrica dedicada a mobiliario de mimbre, y realiza una silla “pavo real” –basada en una silla balinesa– enormemente exitosa en México.

María Aurora Campos Newman abre el capítulo de los egresados locales, y de quienes desarrollaron originales escritorios y muebles para oficinas, un rubro importante de una autora interesante, de la cual casi no se encuentran piezas. Campos Newman creó Grupo Di, y tuvo la distribución de Knoll. En el sentido de las marcas y tiendas –internacionales o nacionales–, PM Steele, Dupuis y Domus, entre otras, confluyen en la amplia actividad en torno al mueble. Bernardo Gómez Pimienta –reconocido arquitecto y diseñador de muebles–, asimismo, ha asumido la realización de mobiliario para museos. También en los estados se desarrollaban propuestas. En los setenta, y hasta el inicio del siglo XXI, cabe citar a Magenta, en Guadalajara, un despacho de diseño gráfico que realizó importantes Encuentros en torno al Diseño en México y publicó la revista del mismo nombre, por un amplio período. Otros editores retomaron el tema en De Muebles, publicación eficaz ya desaparecida. El despacho Magenta lo conformaron Felipe Covarrubias, Mauro Kunst y Myto Covarrubias. Teodoro González de León, Fernando González Gortazar, y quien suscribe, fuimos convocados a participar en los citados Encuentros.

Lo vernáculo en el diseño mexicano ha demostrado su excelencia y natural despliegue. Lo que se denomina mueble de diseño vernáculo atraviesa la pirámide social. Si a ésta la observamos dividida en tres sectores, comenzando desde la base, el mueble vernáculo está presente entre los grupos indígenas que lo heredaron, y en la gran masa de población de escasos recursos, en un país hiperpoblado. Advertimos que algunos grupos indígenas producen y venden esos muebles. En el segundo estadio, lo vernáculo es parte del mobiliario urbano por su confort y su precio accesible. En el tercer nivel se advierte que el diseño vernáculo ha sido retomado por los diseñadores, reelaborándolo en diversos materiales, proporciones y grados de sofisticación, e integrándolo a las viviendas de mayor poder adquisitivo. Ahí se encuentra una moneda de dos caras. Es cierto que es un detalle de sofisticación, y en las últimas cinco o seis décadas, también atiende a la revalorización de lo prehispánico y lo popular que se dio en México, no como el énfasis de nacionalismo político de la primera mitad del siglo XX sino como consolidación de identidad estética. Esto puede comprobarse a través de las importantes cotizaciones y las grandes colecciones que se han formado. En cuanto a la arquitectura vernácula, fue poco valorada, y sólo por contadas personas. Quien ha trabajado en ese sentido, de manera dedicada, con resultantes óptimas en apoyo a las comunidades y adecuación a los materiales de cada región, es el arquitecto Oscar Hagerman. La desaparecida fotógrafa Mariana Yampolsky, motivada por esa arquitectura y el trabajo de Hagerman, registró gran parte del acontecer vernáculo mexicano en la arquitectura y diseño. Hagerman también conserva y desarrolla el simplificado vocabulario vernáculo, en el diseño de mobiliario que realiza para apoyar a pequeñas comunidades indígenas que lo producen. Mientras que su hermano Eduardo Hagerman, arquitecto, aportó a la historia del diseño –una tienda con muebles de actualidad nacionales e importados–, y una galería, y de esta manera apoyó la relación del diseño con las artes visuales. Ambas sedes estuvieron activas en las dos décadas previas al fin del siglo pasado. Para numerosos hoteles y para viviendas privadas, el arquitecto Juan Worner Baz ha realizado diseños de mobiliario que engarzan lo primitivo con lo modernista.

La Galería Mexicana de Diseño (GMD), fundada por Carmen Cordera, es un enclave que convoca a los hacedores. Con motivo de cumplir 20 años dedicada a los diseñadores nacionales –sin ignorar lo internacional–, publicó un catálogo-libro que resume las exposiciones realizadas. En GMD, Carmen Cordera ha dado cabida no sólo a muebles sino a joyería, accesorios, y a todos los aspectos del diseño, en una actividad continua. Un caudal de nombres de diseñadores consagrados, y de las generaciones más jóvenes –citados sin orden cronológico ni alfabético–, incluyen a Claudio Gantous, Paula Bello y Cecilia León de la Barra. También, a Ezequiel Farca, quien desarrolla un mobiliario variado que incluye elementos de la tradición y materiales sintéticos actuales. Continuamos con Enrique García y Jesús Irizar, Anne Marie Midy y Jorge Almada; estos dos últimos realizan sus diseños contemporáneos interactuando con la notable artesanía local. Asimismo, Pilar Climent, quien creó muebles-accesorios, realizados por herreros locales. Esta combinación es un tema central en México y se señala desde el inicio de este ensayo acerca de la vertiente muebles en el diseño mexicano, publicado en la edición anterior de ArtNexus. Se debe citar a muchos más autores, entre ellos, a Héctor Esrawe, quien atiende especialmente al concepto calado y malla a través de nuevas propuestas de realización y referencias textiles populares. Importa destacar que se ha comenzado a trabajar diseño sustentable, tema de tal importancia y extensión que amerita un texto posterior. En esa línea destaca, especialmente, el estudio Pirwi, dirigido por Emiliano Godoy. Se trabaja en el ámbito nacional, y se participa internacionalmente con diseños despojados del rigor formalista, adaptables a todo tipo de ambientes, y, en ocasiones, deconstructivos. En Michoacán, el arquitecto Edmundo Rodríguez realizó diseño de accesorios de mobiliario2. En las generaciones más jóvenes hay un mundo en expansión que sorprende día con día, diseño con diseño. En ese sentido, Mauricio y Sebastián Lara, con su despacho EOSMéxico, revelan muy destacados trabajos que abarcan una variedad de asientos, en combinación de materiales y formas insólitas, incorporando el índice del tiempo: según cuánto tiempo estará uno sentado, varía el tipo de soporte para el cuerpo. Así, Pausa, como su nombre lo indica, es para un apoyo, un breve descanso, a diferencia de Mediodía, y, por supuesto, en disposición, diferente a Chack. Mesa cortina y Vitrina pólipo aportan piezas de dinámica elegancia, donde interactúan recuerdos de dicha sociedad. Otro capítulo insoslayable es el de los artistas visuales que han realizado muebles permanente u ocasionalmente. El espectro es muy variado. Un artista autodidacta fundamental es Feliciano Bejar. Desde el mundo de sus personales magiscopios, no se concentró en muebles pero hizo algunas pocas piezas notables, y fue uno de los propulsores del arte popular. Naomi Siegmann ha realizado esculturas utilitarias: biombos, puertas, libreros, mesas, consolas y dressoirs. Robert Brady, cuya casa-museo es una visita obligada en Cuernavaca, estudió en el Art Institute de Chicago y se dedicó al diseño de carteles, cojines y muebles empotrados en la mampostería de construcción. El oaxaqueño Juan Alcázar realizó en los ochenta unas bancas populares pintadas, motivando a un grupo de artistas de la zona para hacer una exposición con muebles de cada uno. Manuel Velázquez, el artista chiapaneco radicado en Xalapa, Veracruz, ha realizado sillas, sillones, y alguna mesa, que ameritan atención. Álvaro Santiago, oaxaqueño radicado en la ciudad de México, ha realizado biombos, variedad de accesorios para la casa, sillas, algunas barcas que funcionan como asientos, y en combinación con cerámica, ha realizado mesas.


Hasta aquí se observa cuán amplio es el terreno de las herencias mexicanas. Hay realizadores que se inclinan por aspectos del entramado, las unidades o módulos y las secuencias, entre ellos, se ubican Emiliano Godoy, Abraham y Daniel Peyret. A diferencia de los “grupos” –más cerrados y dogmáticos–, el concepto de “colectivo” como manera de trabajo es de reciente vigencia, tanto en las artes visuales como en los diseños. Uno de los que destacan es el Colectivo Nel; mientras que Liliana Ovalle, Héctor Galván, Xanath Lammoglia y Andrés Amaya desarrollan trabajos diferentes de imágenes recientes. Recordamos a Alejandro Lazo Margain, presidente fundador de la Academia Mexicana del Diseño, entre su múltiple actividad en favor del diseño, y acompañando al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez en la misma dirección. En la década de los ochenta hay efervescencia diseñadora, discusiones acerca de las áreas del diseño, y entre esos movimientos se establece, en 1985, el premio Quórum, de la fundación del mismo nombre. Gran parte de los diseñadores que aquí se mencionan ya cuentan en su haber con dicho premio, y algunos, con reconocimientos internacionales. Si bien son varios los arquitectos mexicanos que trabajan y viven en el exterior, Mauricio Rodríguez Anza es una de las figuras internacionales. Sus muebles revelan una relación entre la arquitectura y el diseño, por medio de los interespacios y los materiales.
Desde épocas iniciales, los muebles en México, además de las maderas, han usado también cuero, yute, tule, cuerdas de algodón o de seda, metales diversos, cerámica, vidrio, mármol, baquelita, telas, oro y plata a la hoja. Con el desarrollo de los materiales sintéticos, el siglo XX acompaña las maderas con fórmica, nuevos desarrollos de los metales, plástico, Corian, hilos y tules de nailon, lona, pintura al óleo y sintética, fibra de vidrio, poliestireno expandido y espuma de poliuretano, cartón liso y corrugado, entre otros. La mirada estética del México creativo siempre ha sido hacía sus propias raíces. Siendo éstas tan sólidas, expandidas y atractivas, han captado la atención de numerosos viajeros que llegaban por una semana y se han quedado toda su vida.
NOTAS
1. Primitivo Contemporáneo es una investigación de quien suscribe, con curadurías y publicaciones, registrada desde 1990.
2. Presentados en 1996, en Grand Central Terminal de Nueva York, en la exposición Tradiciones de Día de Muertos.
GRACIELA KARTOFEL
Historiadora de arte, crítica y curadora independiente. Miembro de AICA, CAA, CRSA y PEN.

