Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por Autor no disponible

Tony Bechara

Frederico Sève Gallery – Latincollector

La relación conceptualización-color-cinetismo se da en las obras de Tony Bechara con claridad y apretada elegancia. Tal vez conviene explicar esto último. La elegancia no destruye la obra de arte, menos aun cuando hay en ella una construcción consistente, reflexiva e inflexible. Apretada elegancia alude a la síntesis en una obra, que, como en el caso de las pinturas de Bechara, no es descriptiva, ni dispersa, ni estridente. Mínima Visibilia: Pinturas Grises ubica al espectador en la situación recién descrita. Cuadrado, cuadrado, cuadrado, grises, blanco, negro. Aunque las obras tienen una dimensión —60 x 60 pulgadas o 150 x 150 cm—, no impresionan como de ese tamaño, sino más bien como algo menor. Tal es la contención del juego de tensiones que crean los cuadrados pintados en blanco, grises y negro. Innegable que la geometría, la división de la superficie y el módulo conforman la obra sin establecer rigidez sino ofreciendo orden, alternancia y diálogo equiparables. "Me interesa el proceso de mirar, hasta en la observación de obras del Renacimiento..."1. Así dice el artista, que crea invitando al espectador a interesarse también en el proceso de mirar.

Exposición Individual: Tony Bechara — imagen 1
Tony Bechara. Agosto 21, 2008. Acrílico sobre lino. 152,4 x 152,4 cm. (60 x 60 pulgadas).

La exposición consiste en varios cuadros que conformaron la presentación del mismo título, que por casi cuatro meses estuvo en el Museo de Arte de Puerto Rico, de septiembre de 2008 a enero del 2009. Se acompañó entonces, y subsiste ahora, de un blanco catálogo con un ensayo del especialista Juan Carlos López Quinteros. No están en Nueva York algunas pinturas, ni los cuadernos engargolados que muestran el proceso —o que corroboran el proceso—, esa faceta conceptual del artista. Dibujo y pintura habitan en ellos, como en las telas presentadas en esta ciudad. En toda la obra del artista hay una arquitectura que se oculta pero que atiende a la construcción del cuadro y a toda la parte experimental y renovadora muy poco conocida fuera de su taller, que él desarrolla a partir de sus propios materiales. El dibujo es la cuadrícula subyacente que —aunque cubierta de pintura— se deja adivinar, se lee en el proceder pictórico, se percibe en los bordes del obturador —cinta adhesiva— y se revela en los contornos que delimitan cada "tesela", tapada y destapada durante el procedimiento pictórico. En Mínima Visibilia: Pinturas Grises, el autor se permite autosorprenderse. Al colocar la cinta sobre las secciones verticales y horizontales de cada cuadro, pintar los cuadrados visibles, dejarlos secar, volver a obturar y destapar otros, no tiene una visión de toda la obra sino que recién al final verá los resultados. Las compañías yuxtapuestas de tono y/o de color son un descubrimiento al final del trabajo. No hay primacía de un color sobre otro porque el que está tapado, tapado está, no se sabe cuál es, no los anota y no se pueden retener en la memoria.

Tony Bechara navega muy a su manera por las abstracciones del siglo XX. El artista no se dirige a estos mares estéticos de manera directa. Antes de llegar a ellos, transita en pos de lo no figurativo ni descriptivo. Cuando, varias décadas atrás, el artista asume una crisis que lo acosaba —queriendo despegarse de la representación pictórica—, tiene el buen tino —o destino— de conocer personalmente los mosaicos bizantinos en Ravena y las pinturas del Giotto. En la observación de una y otra expresión, desarrolla su mirada. Situación que se le ofrece al veedor de la exposición que nos ocupa; por ejemplo, frente a Agosto 21, Julio 16 y Abril 8, tres de las obras en la galería. "Me interesa ampliar el contexto de la experiencia del espectador. Por eso, en la galería dejé una pared en blanco [...] Me interesa usar el dimmer para bajar y subir la luz [...], trabajo buscando opciones diferentes para quien ve las obras"2. En la trastienda de la "modular" galería, hay unas pinturas pequeñas y a todo color, debidas a Bechara. Amarillas, grises o azules, pequeñas o de gran tamaño, mantienen lo procesal y la misma apretada elegancia. ¿Cómo ha trabajado el artista con otros colores? De la misma manera; son obras que conforman otras etapas a las que tal vez retorne en esa veta pop-conceptualista que Tony Bechara desarrolla. En unas y en otras, la mayoría de los aspectos del tratamiento de la pintura coinciden, aunque la exigencia es mayor en las Grises. ¿Exigencia para quién? Para el artista y para el espectador. En éstas, la síntesis es más intensa, y si bien cuesta creerlo, las Grises pueden ser menos monocromáticas; en cierta medida, mantienen más independencia entre sus módulos y revelan más sus contornos. Atmosférica, poética, Mínima Visibilia: Pinturas Grises es también un paseo urbano en la más urbana de las ciudades del orbe.

GRACIELA KARTOFEL

Tony Bechara: Frederico Sève Gallery – Latincollector | artnexus