El racismo es aún un problema vigente en el mundo entero y podemos encontrar sus huellas hasta en países desarrollados en los que hay olas de emigración contemporánea. Es particularmente incisivo en países en los que ha habido una historia de confrontaciones raciales y de discriminación. Uno de estos países es Cuba, y a pesar de las declaraciones del Gobierno, como que el racismo fue abolido en los años sesenta, la realidad demuestra otra cosa. Aunque el racismo y los estereotipos raciales no están instaurados institucionalmente, sí es palpable en la sociedad. Están enraizados en la cultura popular, y se pueden percibir en los chistes y en los comentarios sarcásticos, y actos como los matrimonios interraciales aún son mal vistos.
Los queloides son cicatrices que pueden suceder como resultado de heridas. Aunque se han asociado regularmente con las personas de piel oscura, realmente pueden pasarle a cualquiera. Los curadores titularon así esta exposición por dos razones; primero, por la asociación racial, y segundo, porque eso es lo que es el racismo en Cuba: una cicatriz muy visible, que todo el mundo ve pero de la que nadie quiere hablar.
Curada por Alejandro de la Fuente y Elio Rodríguez, esta exposición fue presentada en el Centro Wifredo Lam en 2010, poco antes de viajar a Pittsburgh. Esta no es la primera vez que este tema es objeto de una exposición. Hubo otras tres entre 1997 y 1999 en La Habana; la primera curada por Alexis Esquivel y Omar Pascual, y las últimas dos por el fallecido curador y escritor Ariel Ribeaux. Pero ésta es la primera vez que una exposición de esta temática, y originaria de Cuba, es presentada fuera del país.

Queloides/Keloids: raza y racismo en el arte contemporáneo cubano reunió a trece artistas cuya obra refleja su visión del tema; muchos de ellos participaron en las mencionadas exposiciones y han trabajado la temática consistentemente por años, a menudo como el centro de su obra. Otros lo han tocado tangencialmente, pero igual está presente en sus piezas como una preocupación relevante. Los artistas participantes fueron: Pedro Álvarez, Manuel Arenas, Belkys Ayón, María Magdalena Campos-Pons, Juan Roberto Diago, Alexis Esquivel, Armando Mariño, Marta María Pérez Bravo, René Peña, Douglas Pérez, Elio Rodríguez, y el dúo Meira Marrero y José A. Toirac.
René Peña es uno de los artistas cuya obra ha estado ilustrando problemáticas asociadas a la raza desde un punto de vista sexual. Sus piezas muestran imágenes de cuerpos masculinos desnudos y otras referencias sexuales. Peña hace sus fotografías en blanco y negro, para lograr un mejor contraste y para enfatizar el aspecto del color. Sus fotografías tienen el efecto de causar shock al presentar imágenes que son consideradas socialmente como tabú.

Otro artista cuya obra refiere a aspectos raciales desde una perspectiva sexual es Elio Rodríguez. Su trabajo se ha centrado en comentarios escatológicos y sexuales desde un punto de vista racial. Para esta exposición hizo una pieza concebida para exteriores, titulada Ceiba negra. Es un enorme inflable de color negro, hecho de formas fálicas, que fue ubicado en el techo de uno de los edificios como una parte orgánica del mismo.
Pedro Álvarez (1967-1994) basó su obra en lo que parecieran ser interpretaciones de tiempos coloniales, en una forma folclórica. De manera humorística, presenta escenas que simulan el pasado, en las que vemos gente bailando; un comentario sobre un concepto erróneo en Cuba: que las habilidades de los negros se limitan a música y deportes, por lo que no están interesados en nada más. Álvarez seleccionó estos pasajes para atraer nuestra atención hacia las similitudes entre esta percepción colonial y la contemporánea, que no ha cambiado mucho a pesar de la llamada igualdad social.

Armando Mariño es otro de los artistas que ha estado trabajando con aspectos raciales. Muy a menudo con una perspectiva irónica, Mariño crea piezas que comentan sobre el lugar real de los negros en la sociedad cubana. En esta exposición están incluidas varias de sus pinturas y una escultura basada en su icónica Balsa, la cual está hecha con un Plymouth Special Deluxe real, azul y blanco, apoyado en piernas negras. La pieza hace referencia a las diversas formas de emigrar de Cuba. La instalación de Roberto Diago, Ciudad ascendente, alude a las condiciones de vida infrahumanas que la gente padece en Cuba. Aunque estas condiciones no son exclusivas de los negros, históricamente ellos han vivido en los barrios más pobres, y como consecuencia, padeciendo las peores situaciones. La instalación de Diago parece una cascada de pequeñas casas hechas de remanentes de metal y madera quemados.
Ave María, instalación de Meira Marrero y José A. Toirac, está basada en el papel de la raza como idiosincrasia y como un factor de unión. La pieza consiste en una colección de Vírgenes de la Caridad. Esta virgen es considerada como la patrona de Cuba y uno de los mayores exponentes del mestizaje, venerada por los cubanos independientemente de su religión. Las vírgenes descansan sobre una mesa en la que está inscrito un texto de José Martí, el cual es un llamado a la unidad independientemente de la raza, la religión o la afiliación política.

Las fotografías de Marta María Pérez Bravo contradicen la usual suposición de que los negros son los únicos que practican religiones afrocubanas. Aunque ella no es una practicante, sus obras la presentan como la protagonista de escenas que simulan prácticas rituales.
Uno de los mayores logros de esta exposición es que juntó un grupo multirracial de artistas, lo que hizo posible una perspectiva objetiva del tema. También consiguió un balance en las técnicas de las obras al incluir pinturas, esculturas, instalaciones y videos, entre otros. Esta actitud abierta ha permitido un entendimiento más amplio del problema, especialmente al estar orientada a ilustrar un problema que supuestamente no existe en el país.
Con esta exposición los curadores logran demostrar, desde la perspectiva de los artistas, la existencia del racismo en Cuba y su incidencia en la sociedad. El racismo aquí es expuesto y criticado desde diferentes puntos de vista: artístico, social y político. Esta exposición destruye el mito de la igualdad racial en Cuba, y de la discriminación como algo del pasado. Este grupo de artistas, con sus imágenes y comentarios, ha logrado desenmascarar la 'perfección' de la sociedad cubana.
IRINA LEVYA

