Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por Susana Benko

Mariana Rondón

Centro de Arte Los Galpones

Mariana Rondón, joven cineasta venezolana, realizó a finales del 2010 una instalación videomecánica, resultado de ocho años de investigación. Se trata de una invención robótica compuesta por una gran máquina con dos brazos que se mueven vertical y horizontalmente (los dos grados de libertad que permiten que se desplacen de esta manera), bandejas con solución jabonosa y videoproyectores. Por medio del uso de un motor y un andamiaje conformado por diversos elementos metálicos, la máquina produce burbujas de jabón que funcionan a modo de pantalla, en cuyo interior vemos imágenes digitales de cuerpos humanos en movimiento o en proceso de transformación. Para ello fue necesario ver esta obra con la sala expositiva completamente a oscuras.

Durante los ocho años transcurridos, este proyecto experimental tuvo un desarrollo progresivo a medida que la máquina se iba complejizando: Llegaste con la brisa, versión primera, y luego las versiones 1.5, 2.0 y 3.0, cada una registrada por la artista y expuesta en diversos lugares del mundo. La instalación de la máquina propiamente dicha lleva ese nombre: Llegaste con la brisa, pero la instalación completa mostrada en Periférico se titula Dos grados de libertad, que incluye, además de la máquina antes descrita, dos robots adicionales detrás de cortinas de plástico, dando apariencia fantasmagórica.

El líquido jabonoso utilizado en recipientes transparentes fue densificado para esta ocasión, a fin de lograr que las burbujas tuviesen mayor tamaño y durasen más tiempo. Éstas se inflaban al inyectársele vapor, razón por la que se requirió controlar con exactitud la temperatura y la humedad. El humo permitía visualizar las imágenes proyectadas al opacarse la burbuja, a la vez que daba aspecto de cuerpos moviéndose en "líquido amniótico".

Exposición Individual: Mariana Rondón — imagen 1
Mariana Rondón. Llegaste con la brisa 3.0, 2010. Detalle. Robótica, video digital, agua, jabón, humo. 400 x 300 x 300 cm. (157 ½ x 118 x 118 pulgadas). Foto: John Márquez.

El objetivo central de esta obra fue para Rondón crear su propio laboratorio genético. En tiempos en que la ingeniería transgénica está invadiendo cada vez más nuestras vidas, la artista decidió realizar su propio "laboratorio" de seres híbridos, idea que comenzó a interesarle en 2001 cuando leyó cómo varios laboratorios transgénicos clandestinos fueron cerrados por trabajar en la creación de seres monstruosos alterando su ADN. Su laboratorio, por el contrario, es un centro de creación de seres humanos mediante la proyección de imágenes —algunas tomadas de cuerpos flotando bajo el agua—, en un clima poderosamente poético. La integración de máquina (tecnología), imagen en movimiento y un trasfondo sonoro como un eco continuo crea, sin duda, este clima atemporal, cíclico, eterno.

Los videos se proyectaban sobre las burbujas y sobre una esfera translúcida ubicada en el piso (todos ellos vistos como flotantes úteros ficticios). Dentro de éstos aparecían rostros y fragmentos de cuerpos en movimiento, ofreciendo una particular visión del origen de la vida. Con ello, una reflexión acerca de su inevitable disolución. Este proceso, visto a través del movimiento continuo de la máquina, funge como metáfora del ciclo de la vida y de la muerte.

El ambiente de la sala expositiva daba la sensación de espacio sideral. Cada "útero-burbuja" flotaba en medio de una negrura infinita. Como en los juegos infantiles, éstos aparecían por el soplido (la inyección de vapor) que se daba cíclicamente a través de grandes aros. La impresión de crecimiento gradual de la burbuja parece simular, asimismo, la salida de los recién nacidos envueltos en líquido amniótico a través de un "aro-vagina". Vemos entonces el proceso de nacimiento de un ser cuando la burbuja aparece y va aumentando de tamaño. Tal como ocurre en un parto. Este alumbramiento se vuelve cíclico, pues los brazos robóticos repiten el movimiento constantemente. Espacio (sideral) y tiempo (alumbramiento y muerte) en un acontecer perpetuo sin principio ni fin.

Rondón ha señalado a la prensa cómo la transgénesis no ha sido su única referencia. De la historia del arte están presentes en su memoria imágenes de apariencia incongruente o híbridas que aparecen en El Jardín de las Delicias del Bosco, así como en algunas pinturas de Remedios Varo y René Magritte. En aquellas piezas, el hombre-animal, ese ser monstruoso, lo vemos de manera realista en Dos grados de libertad, cuando la artista coloca en ciertos lugares de la sala frascos con proyecciones de fetos defectuosos, recurso que le permitió trabajar la idea del accidente genético.

En 2006, este proyecto ganó el Premio a la Producción-Vida Artificial 8.0 en el renglón "Incentivos a la Producción", otorgado por la Fundación Telefónica de España. Para la mecánica de la obra, fue asesorada por un equipo de Ingeniería Mecánica de la Universidad Simón Bolívar, que recibieron el Premio Nacional de Tesis de Grado cuando trabajó el proyecto en sus inicios. El efecto sonoro fue concebido por Marité Ugas, también cineasta y colaboradora. Asimismo, fue necesario que la artista aprendiera sobre robótica, mecánica y química e integrar estas disciplinas a sus conocimientos sobre video y medios digitales. El resultado fue un verdadero desafío interdisciplinario.

SUSANA BENKO

Mariana Rondón, por Susana Benko | artnexus