Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por Irina Leyva

Julio Le Parc

Lélia Mordoch Gallery

Julio Le Parc es considerado como uno de los pioneros del arte cinético. Ha trabajado y experimentado consistentemente con esta tendencia artística desde los años cincuenta. Aun hoy su obra gravita hacia el cinetismo, demostrando la misma frescura y el sentido innovador que lo haría famoso años atrás.

Alquimista es su primera exposición personal en Miami y consiste en piezas hechas desde 1967 hasta 2010, en su mayoría pinturas. También hay móviles y piezas hechas con luz, porque ninguna exhibición de su obra estaría completa sin este tipo de piezas.

La pieza central de esta exposición es Mobil transparent theme, originalmente de 1960, pero el artista hizo una version este año para una comisión en Buenos Aires, Argentina. Esta estratégicamente enplazada en el centro del salón central, permitiendo al espectador caminar alrededor y ver los diferentes ángulos reflejados en un espejo ubicado en el piso, justo debajo de la pieza. Mobil transparent theme está hecha de pequeñas piezas de plexiglás, unidas en lo que parece una cascada transparente cayendo desde el techo.

Exposición Individual: Julio Le Parc — imagen 1
Julio Le Parc. Modulación 1160, 2004. Acrílico sobre lienzo. 100,3 x 100,3 cm. (39 ½ x 39 ½ pulgadas).

La luz es uno de los elementos principales que los artistas cinéticos utilizan, y Le Parc ha hecho su parte, contribuyendo con piezas que la incluyen. Una de las piezas más intrigantes en esta muestra es Cellule Avec Lumière en Vibration, de 1968. Consiste en un proyector que emite luz sobre una pared, cambiando la reflexión en una forma rítmica. Al ubicar esta pieza sola en un salón separado, el espectador puede disfrutar la experiencia sensorial de la luz y el sonido, aislado del resto del mundo.

Le Parc es uno de esos artistas que desarrolla un tema y lo explora hasta que siente que está exhausto. En 1970 comenzó una serie de pinturas titulada Alquimia y Modulación. Desde entonces ha estado trabajando en esta serie consistentemente. Parte de la misma está incluida en esta exposición, especialmente pinturas de gran formato. Esta serie puede dividirse en dos grupos, basándonos en los títulos: algunas piezas son tituladas Modulación y un número, y las otras, Alquimia con un número, indicando el orden en el que fueron creadas.

Modulación 1160, de 2004, es uno de los mejores ejemplos del grupo de Modulaciones. La pieza está dividida simétricamente en cuartos, justo en el medio de arriba hacia abajo, con lo que parece un rayo de luz, y de un lado al otro, con una estructura que parece un 'abanico' abierto. Esta pintura da la ilusión de movimiento de la luz y del 'abanico' al mismo tiempo, dando la impresión de ser la luz la que activa el 'abanico' y lo pone en acción.

El grupo de Alquimia es su homenaje a esta ciencia. Dos de las piezas de este grupo, Alquimia 175, de 1991, y Alquimia 216, de 1992, exploran el significado del agua. Los alquimistas la ven como uno de los cuatro elementos de la naturaleza, como un símbolo del fluir, de renovación y de purificación. En estas piezas Le Parc explora el movimiento de agua, como parte de fuentes rociándola en forma de sombrillas. Como en el resto de su obra, en estas dos pinturas el está interesado en explorar el movimiento, física y metafóricamente. En estas pinturas logra representarlas ambas, ya que visualmente vemos el agua fluir, mientras que el significado es sugerido.

La mayoría de las pinturas son monocromas, en blanco y negro, pero hay unas cuantas en las que el artista utiliza colores brillantes. En esos casos el color es muy brillante, aplicado conscientemente, en contraste con el usual blanco y negro. Le Parc usa el color para acentuar elementos que quiere destacar. Una de estas pinturas es Modulación 965, de 1987, en la que utiliza naranja para pintar la bola en el primer plano y el cilindro en la parte de atrás, realzando los puntos de contacto de la trayectoria de la luz al pasar de uno al otro.

Si analizamos la obra de Le Parc podemos reconocer su increíble gusto por la experimentación, que ha mantenido durante todos estos años. A pesar de los avances tecnológicos que podrían ser útiles para hacer este tipo de arte, Le Parc se ha resistido a ellos y continúa trabajando con los mismos simples materiales que utilizaba cuando empezó a hacer arte años atrás. Para Le Parc su espectador es una parte esencial de su obra; como es percibido hace una diferencia para él y lo tiene en cuenta muy seriamente cuando prepara una exposición. Hay un juego interactivo entre el artista y su espectador, una sensación de diversión continua al descubrir los diversos elementos que el artista deja a propósitos indefinidos. Este es un tipo de arte muy sensorial, que desafía los sentidos en más de una forma, manteniendo activos los elementos de sorpresa y descubrimiento.

IRINA LEVYA