Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por Bélgica Rodríguez

Jonidel Mendoza

Galería GBG

Hablar de la visibilidad del arte parece corriente en estos días. El rechazo a la hegemonía visual sustentada por la fuerza de la pintura en su densidad cromática, y la escultura en su carácter volumétrico, ha conducido a la búsqueda de una identidad artística expresada en la deconstrucción del espacio plástico y en la fascinación del espectáculo virtual que suscite en el espectador emociones ligadas a su propio ser afectivo, a la vez que exprese connotaciones con las realidades del hombre contemporáneo. El tema de la deconstrucción ha sido resuelto, en muchos casos, a partir de planteamientos tanto artísticos como filosóficos, de acuerdo a una correspondencia entre el tiempo y el espacio inherentes a la obra misma. A esto se suma la potencialidad del "vacío" capaz de generar movimiento virtual según las relaciones de luz y sombra, y las atmósferas "metafísicas" generadas por la riqueza de las transparencias resultantes de la conexión entre lo óptico no tangible y lo material tangible. Alrededor de este concepto, bien explorado por el arte conceptual a lo largo del siglo XX, el artista contemporáneo ha favorecido la autonomía de la forma plástica al rechazar las normas académicas. Jonidel Mendoza es heredero de estas vanguardias formales desarrolladas en las últimas décadas. Su reciente exposición revela la continuidad de una historia de la "no forma". Desde el punto de vista de lo óptico-físico, es evidente que logra la desmaterialización en cuanto a lo representacional de la figura humana. Con el trabajo laborioso, casi de orfebrería, del material especifico que utiliza (mallas electrosoldadas, de cedazo o de fibra de vidrio, cable de acero para electricidad y otros propios de la construcción), y alejado, en la práctica, de valores académicos como el color, y sin embargo riguroso en el quehacer plástico, libera la "materialidad" del claroscuro por la incidencia de la luz y el movimiento interior de los planos superpuestos entre muro y espectador. En este punto cabe mencionar algunos de los grandes creadores de las vanguardias del siglo XX. Soto y el arte del movimiento, o Gabo con el constructivismo, ambos fabuladores visuales de una poética de la transparencia, la levedad y la inmaterialidad, uno de los ejes conceptuales de la obra de Mendoza. Este joven artista venezolano (1957) construye imágenes sustantivas apoyadas en un espacio aéreo, las extrae de la realidad para hacerlas siempre "cambiantes, siempre verdaderas y siempre reales en tanto estén en uso (Gabo)". Así, construye un cuerpo de arte ópticamente puro y convincente en su concreción física, una nueva manera de concebir el arte de la instalación.

Exposición Individual: Jonidel Mendoza — imagen 1
Jonidel Mendoza. Incrustado en el leve transcurrir, 2010. Malla electrosoldada. 140 x 190 x 80 cm. (55 x 74 ¾ x 31 ½ pulgadas) cada módulo. Foto: Jacinto González Salcedo.

La otra motivación plástica en Mendoza está referida a la imagen sin soporte, cuyo planteamiento visual establece aumentar el horizonte de lo visible y lo no visible en perspectiva simultánea. El dibujo en el espacio es propuesta sensorial y espacial definida por la sucesión de imágenes sobre un plano bidimensional que siempre será el muro que las aloja como soporte intangible o como espejo que las proyecta hacia el exterior. La obra expuesta en la muestra Claroscuro, todas de gran formato, recoge lo más sensible de la historia de la belleza óptica. Demuestra la conversión de su taller en un gran laboratorio, donde explora el comportamiento de lo visual, la mente y el conocimiento para concebir imágenes "figurativas" propias de un nuevo universo plástico, en el que lo inmaterial, lo inasible, se guía por el balance entre lo ritual y lo emocional. A partir de códigos plásticos mensurables concretiza su trabajo como "arte", basándose en la lógica artística de combinar elementos académicos de ejecución con la experiencia no académica, en el sentido de transmutar el espacio plástico hacia la infinitud de la virtualidad. Con este principio establece el doble juego de integrar el sistema de "representación" de los valores jerárquicos de las figuras con las bases técnicas y los materiales utilizados, deviniendo la obra en una sucesión de valores sensoriales y perceptuales dirigidos por varios puntos focales perceptibles en el discurso visual. Ejemplo paradigmático es Claroscuro, construida de acuerdo a una concepción no convencional de lo artístico como "representación". Mendoza convence con su propuesta; el tema comporta el placer de "ver" en una puesta en escena de su imaginario como oscilación entre la nada, el ser y el arte.

BÉLGICA RODRIGUEZ

Jonidel Mendoza, por Bélgica Rodríguez | artnexus