Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por Lisbeth Rebollo

Iberê Camargo

Museo Iberê Camargo

La Fundación Iberê Camargo ha optado por un interesante proceso para montar las exposiciones de su colección. Invita a diferentes curadores a organizar muestras con la obra del artista al cual se consagra su función museológica. La Fundación tiene el perfil de un museo monográfico y concentra sus esfuerzos en activar diferentes miradas sobre la obra de Iberê Camargo, incentivando la investigación y el debate. Una multiplicidad de acercamientos surge así de esta dinámica, ofreciendo al público una posibilidad de diálogo continua y diversificada con la producción de este artista y su época.

Las exposiciones de la colección aparecen, entonces, como un espacio de postulados críticos que revelan muchos meandros de la obra de Iberê Camargo y se convierten en un lugar donde el espectador puede realizar nuevos descubrimientos, enriqueciendo su conocimiento y diversificando los modos de aproximación al artista. De tal manera, con el trabajo de lectura de los diferentes mediadores, la obra de Iberê Camargo permanece al día, ininterrumpidamente. La exposición Iberê Camargo: los meandros de la memoria, abierta al público del 2 de octubre de 2010 al 3 de abril de 2011, fue curada por Jacques Leenhardt y ofrece al público la posibilidad de pensar muchos tópicos hasta ahora poco trabajados en el historial crítico del artista. El curador indaga sobre el clima melancólico que permea el trabajo de Iberê Camargo, y aborda la relación de su obra con la de Giorgio de Chirico, de quien fue alumno en 1944, cuando viajó y se estableció en Roma por un año, con el Premio de Viaje al Extranjero del Salón Nacional de Arte. En esta oportunidad estudió con el maestro italiano y conoció personalidades del medio artístico italiano relacionadas con De Chirico.

Exposición Individual: Iberê Camargo  — imagen 1
Iberê Camargo. Ambientes 2. Foto: Mathias Cramer.

En una entrevista para el periódico de la Asociación Brasilera de Críticos de Arte (ABCA)1, Leenhardt dijo, a propósito del motivo que orientó la organización de la muestra: "Muchas veces, para preparar una exposición, uno escoge, de acuerdo con su entender, las obras más poderosas, las telas que marcan el imaginario de la gente, las piedras que señalan la trayectoria del artista. En la Fundación Iberê Camargo ya tuvieron lugar exposiciones con muy buenas telas, y el peligro, para mí, era repetir lo que ya se había hecho". El curador decidió, entonces, buscar una nueva mirada y explorar el terreno del dibujo (¡hay 3.200 dibujos en la colección!) estableciendo su relación con la producción del artista en el campo de la pintura y el grabado. Considerando importante el dibujo porque registra "las mínimas tentativas, las fantasías tal y como emergen de la mente, sin el filtro impuesto por la transcripción de la idea sobre la tela", Leenhardt resolvió explorar "esta puerta abierta al proceso creativo del artista". También buscó conexiones con textos escritos por el artista, o que resultan de sus declaraciones consignadas en entrevistas. Memoria y melancolía se constituyeron en las premisas de articulación del discurso expositivo.

La melancolía apareció como una dimensión existencial muy fuerte que permea toda la obra de Iberê. Y la memoria, la relación con el pasado, según Leenhardt, resulta evidente a lo largo de todo el trabajo de Camargo. El crítico buscó, entonces, resaltar en el enunciado de la muestra otra articulación: la de la lógica formal en la obra del artista con las temáticas que emplea. De modo que, al tratar un punto fundamental de inflexión, que es el contacto de la obra de Iberê Camargo con la de De Chirico, el curador pone en el orden del día el problema forma/temática. Y así, el espectador visitante va siendo conducido a una nueva comprensión de la presencia de elaboraciones formales y las aproximaciones temáticas como la de los carretes y los maniquíes trabajados por el artista. Igualmente, la pregunta latente en el tema relacionado con el desplazamiento (el tema de los ciclistas) adquiere un nuevo significado en el conjunto de la obra.

En la exposición se introduce al visitante a la obra del artista mediante la cronología. La curaduría destaca que la relación con el pasado, el lugar en donde el artista nació, la infancia, la familia, acontecimientos de su vida, siempre emergen en el trabajo plástico que va siendo realizado a través del tiempo. Como si hubiese, en este caso, un movimiento circular. Toda esta memoria se expresa en dibujos, realizados en diferentes momentos de la trayectoria de Iberê Camargo, pero también aparece en las telas del decenio de 1940, trabajos coloreados por recuerdos, alusivos al paisaje, en los límites entre el campo y la ciudad (Porto Alegre), y hasta posteriormente. Prosigue el recorrido de la exposición ingresando en las fases sucesivas. Un momento intrigante es el que alude a la figura humana y a los maniquíes. Dice el curador en su texto de presentación: "El maniquí es alteridad pura, forma vacía, inanimada y, sin embargo  —o tal vez por eso mismo— fascinante. Este ser artificial es el otro absoluto de nuestro cuerpo, que vive y sufre sus miserias".

Existe un período abstracto del artista, iniciado con posterioridad al premio recibido en la Bienal de São Paulo, en 1957, y desarrollado a lo largo de los decenios de 1960 y 1970. En esta fase, la investigación se torna formal, con la escogencia de objetos de estructura geométrica (como el carrete), así comentado por el curador: "este período de investigaciones formales lleva en forma natural a la escogencia de un objeto con estructuras geométricas fuertes: el carrete". Y el crítico se refiere al análisisde Freud sobre el juego que los niños realizaban con hilo y carrete. Leenhardt se refiere después al uso que De Chirico hizo de éste y de otros juguetes en sus telas metafísicas. Por otro lado, en la infancia de Iberê Camargo, recuerda el crítico, la costura doméstica era más común que hoy. El carrete es, por lo tanto, además de un objeto atractivo por su forma, un elemento de fuerte dimensión en la memoria.

Hay un momento en que se destaca el interés del artista por la materia, y la pintura se hace con amplias pinceladas gestuales que muestran la presencia de signos, siempre registros de la memoria. En los límites de la abstracción, el artista examina, además de los carretes, otras formas simples, por ejemplo, los dados y los prismas, como se ve en una tela de 1982. Objetos formales aparte, en toda la trayectoria la figura humana tiene fuerte presencia en el trabajo de Iberê Camargo. Es el ser solitario o angustiado que se pone de presente.

El curador innova en un campo más: en el montaje de la exposición utilizando en algunos momentos, o en algunas salas y corredores, las partes bajas de las paredes, alineando las obras a ras del suelo. En algunos sectores del recorrido de la muestra, el visitante encuentra frases extraídas de textos escritos por Iberê Camargo que orientan el proceso de contacto con la obra exhibida. La voz del artista se articula con el discurso del curador.

NOTA

1. Entrevista con la crítica Alessandra Simões, periódico de la ABCA, año VIII, No. 24, diciembre de 2010.

LISBETH REBOLLO

Iberê Camargo, por Lisbeth Rebollo | artnexus