Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por John Angeline

Emilio Pérez

Galerie Lelong

En el curso de menos de un siglo, la pintura abstracta ha pasado de ser la práctica artística más controversial de su tiempo, al punto de generar disensión, a ser la experiencia cultural dominante, para, hacia finales del siglo, ser considerada como casi una práctica artística agotada cuya ininterrumpida existencia distaba mucho de estar asegurada. Para muchos, el dominio de la política y la semiótica en el arte contemporáneo ha dejado poco espacio a la validez crítica de la pintura abstracta. Para la mayoría de artistas contemporáneos que deciden trabajar dentro de este estilo, el reto ha venido creciendo cada vez más hasta convertirse en encontrar nuevas modalidades visuales de las que no se diga que carecen de originalidad o a las que no se les deseche porque están desprovistas de significado o por ser kitsch.

Emilio Pérez es un artista comparativamente joven que, mediante un persistente compromiso con su propio lenguaje abstracto, ha desarrollado un conjunto de obras que con orgullo se mantiene, en una enérgica afirmación de su legado artístico. Sus pinturas son grandes y energéticas cuestiones que representan composiciones llenas de formas fragmentadas que se arremolinan, azotan y cambian a través de sus espacios con diagonales cortantes y colores que tienden a ser oscuros, sombríos y formales. En sus formas fragmentadas y energías diagonales nos recuerdan las pinturas vorticistas, mientras que su gran tamaño y sus evocaciones de paisajes y las fuerzas primarias de la naturaleza les dan una sensibilidad característica del expresionismo abstracto.

Exposición Individual: Emilio Pérez — imagen 1
Emilio Pérez. Creciendo bien, 2009. Acrílico y latex sobre panel de madera. 193 x 167,8 cm.(72 x 66 pulgadas).

Además de encontrar una voz personal a través de la fusión de estos precedentes, Pérez crea una capa más de complejidad visual mediante la tactilidad y la superficie de sus obras. Cada pintura se compone de capas de acrílico y látex acumuladas sobre paneles de madera. En una especie de calcomanía actualizada, él hace cortes en estas capas como un acto adicional de composición. Las pinturas entonces evocan espacio, desde el punto de vista de lo tangible y lo visual, a la vez que presentan diferentes efectos visuales. Sus superficies varían de mates a brillantes y pueden interpretarse por sus diseños generales, tomados como un todo o, más estrechamente, captando sus detalles íntimos.

Pérez demostró su dominio de estas técnicas en su reciente exposición, titulada Breakfast by the Light of the Moon. La mayoría de las pinturas de esta muestra tenían títulos similarmente poéticos, y había en ellas un cierto carácter nocturnal y oceánico que se manifestó aún más por la paleta que el artista seleccionó, dominada por ricos azules y profundos verdes, aunque también incluyó destellos de blanco, rojo y rosado, manifiestos en obras como Growing Up Fine o Forget All I Said.

En esta exposición el artista mostró otra faceta de su proceso creativo al incluir una serie de obras sobre papel, a gran escala, que tenían una cualidad de palimpsesto similar a la de las pinturas, con estratos independientes de tinta y parches de color dispuestos en capas sucesivas. Con sus angelicales líneas ondeantes y suaves tonos pastel, había una suntuosidad casi rococó en estas piezas. En ciertos casos, también ponían al artista muy cerca del límite de lo figurativo.

Estas pinturas presentaban una sensibilidad divergente y mostraban un panorama más completo de la gama artística de Pérez. Esto sirvió de contrapeso al hecho de que, debido a la destreza y la fuerza que estas obras revelaban, eran, de todos modos, una elaboración más de un estilo y una técnica que el artista ya había presentado en anteriores exposiciones. Aunque es entendible que un artista quiera seguir un concepto tan lejos como este pueda llevarlo, es virtualmente decepcionante pensar que un artista todavía joven ya se haya arraigado en un estilo maduro, con una "marca registrada" reconocible, algo que el mercado parece exigir cada vez más y que también alimenta el argumento de que, en esencia, el arte abstracto se ha agotado. Uno exalta la complejidad, la energía auténtica y el compromiso con una técnica refinada manifestados por Pérez en estas obras, pero también anhela ver qué más podría tener para mostrar.

JOHN ANGELINE

Emilio Pérez, por John Angeline | artnexus