Embracing Modernity

Jesús Rafael Soto. Penetrable for the Ballet "Genesis", 1978. Surgical tubing strands and aluminum hollow tubes. 192 x 288 x 252 in. (487,6 x 731,5 x 640 cm.). Private collection.

Exposiciónmar 2011 - may 2011· Por Amalia Caputo

Embracing Modernity

Venezuelan Geometric Abstraction

Muestras como Embracing Modernity: Venezuelan Geometric Abstraction comprueban que, mas allá de la revisión a posteriori de las problemáticas conceptuales y formales del cubo, la retícula y las repeticiones seriales, la geometría abstracta venezolana cumplió con sus propósitos originales —a largo plazo— de trascender las fronteras del tiempo y lo latinoamericano en pro de generar un discurso universal y perdurable.

La muestra del Frost Art Museum, Embracing Modernity: Venezuelan Geometric Abstraction, se puede considerar como una pequeña gema: reunió delicadamente una colección de obras fechadas entre 1949 y 1988 de más de una veintena de artistas, y dio lugar a una amplia revisión de cuatro décadas de geometría abstracta en Venezuela y, sin pretender ser exhaustiva, amplía la comprensión de los procesos de la abstracción venezolana.

En la última década, ha surgido un atractivo romance entre ciertos museos y fundaciones de arte internacionales y la geometría abstracta latinoamericana. Han sido muchas las miradas revisionistas por parte del sistema del arte a un momento específico donde parecieron confluir intencionalidad y formalismo en no pocos artistas que dedicaron su obra a dicho movimiento. Podemos mencionar, entre otras exposiciones, Inverted Utopías, MFA Huston, 2004, y The Geometry of Hope, en el Blanton Museum, 2004, ambas en Texas, por nombrar quizás las que han tenido mayor relevancia hasta hoy. Los resultados posteriores a estas exhaustivas indagaciones han sido visibles tanto en las paredes de los museos como en las casas de subastas, galerías y ferias. Se ha escrito con ello una parte de la historia, o una revisión de la misma, y como suele suceder con Latinoamérica, la mirada ha venido desde afuera.

Exposición: Embracing Modernity — imagen 1
Alejandro Otero. Líneas coloreadas, 1950. Óleo sobe lienzo. 80 x 80 cm. (31 ½ x 31 ½ pulgadas). Fundación Daniela Chappard.
Exposición: Embracing Modernity — imagen 2
Mercedes Pardo. Un pequeño sobresalto, 1973. Óleo sobre panel. 120 x 107 x 3,8 cm. (47 ¼ x 42 1/8 x 1 ½ pulgadas). Art & Art, Colección LLC.

Una de las agendas de la abstracción geométrica, concretamente en Venezuela, fue garantizar mediante la obra de arte, la participación y accesibilidad del público. Por un lado, la participación activa del espectador: penetrables, cinetismo, op-art, por ejemplo, obras ubicadas en espacios públicos que incluían la acción del transeúnte, y por otro, la producción y distribución de la obra seriada a costos más reducidos. En este sentido, la gestión cultural del país durante buena parte de los años cincuenta y sesenta dedicó un gran esfuerzo al apoyo de la creación artística de los artistas abstractos que venían de París, abogando por un nuevo discurso de modernidad antagónico a la dominancia anterior del paisaje y la figuración, coyuntura que colaboró en la distribución de las obras no sólo a escala monumental e institucional, sino también en un nivel más doméstico.

En Embracing Modernity... no encontramos las grandes obras 'maestras' de los artistas expuestos, o los hitos del patrimonio de importantes colecciones privadas y públicas en Venezuela, sino que revisa más bien la obra desde una connotación más íntima, exhibe el formato menos grandilocuente —a excepción del Penetrable para ballet 'Génesis', 1978, de Jesús Soto— y dibuja un eficaz panorama de la trayectoria plástica ocurrida en cuatro décadas. Ello pone en evidencia una parte menos vista de esta tendencia: las obras provienen fundamentalmente de colecciones y fundaciones privadas. Las curadoras de la muestra, Francine Birbragher-Rozencwaig y María Carlota Pérez juntaron obras y artistas que son en su mayoría desconocidos fuera del país, y muchas de las piezas no habían sido mostradas al público institucionalmente, hecho que les adjudica el rol de ser como pequeños eslabones encontrados de cara al público, y que permiten ampliar la construcción histórica del imaginario geométrico abstracto en Venezuela. La muestra, mayormente conformada por pinturas y ensamblajes de pequeño formato, incluye un par de videos y dos instalaciones, el mencionado Penetrable para el Ballet 'Génesis', y el Impenetrable, 1972/2010, de Eugenio Espinoza en perfecto diálogo contiguo, así como un Banco listonado, 1956, del recordado museógrafo y artista Miguel Arroyo.

Exposición: Embracing Modernity — imagen 3
Miguel Arroyo. Banco listonado, 1956. Madera y laca de ébano. 46,2 x 180 x 36,3 cm. (18 1/8 x 70 7/8 x 14 ¼ pulgadas). Fabricado por Pedro Santana, Carpintería Colectiva ¿ Caracas, Venezuela. Colección privada. Cortesía de Henrique Faría Fine Art, Nueva York.

Embracing Modernity... comienza con la obra Líneas coloreadas, 1950, de Alejandro Otero, uno de los artistas más importantes dentro de la modernidad en Venezuela, que demarca el claro interés de formar parte del discurso de la modernidad y la apertura de fronteras locales hacia una mirada más internacional, en concordancia con las vanguardias históricas. Otero fundó en París, en 1945, junto con otros artistas venezolanos, la revista Los Disidentes, movimiento intelectual que abogaba en pro de la experimentación de nuevos lenguajes inspirados en el legado del cubismo, el futurismo, la abstracción geométrica y la nueva figuración. Y cuestionaba, sobre todo, la tradición paisajística, el academicismo de La Escuela de Caracas y la preponderancia de la figuración. Además, pretendían romper con la imagen que se tenía de "lo latinoamericano" a los ojos del mundo del arte, en favor de obras que tuviesen un carácter más universal; discusión teórica aún vigente hoy día entre los curadores. 

Embracing Modernity..., dividida en dos salas, se lee armoniosamente desde una postura historicista, en la que se dibuja una suerte de narrativa en torno a la abstracción, y su direccionalidad dentro del marco de Venezuela entre los años cincuenta y ochenta. Una pared dedicada al maestro Otero, y otra compuesta de maquetas y obras de pequeño formato de Jesús Soto, junto al Penetrable, los colocan jerárquicamente como los dos grandes puntales del movimiento en Venezuela.

Exposición: Embracing Modernity — imagen 4
Eugenio Espinoza. Impenetrable, 1972-2010. Acrílico sobre lienzo en crudo. 548,3 x 426,7 x 304,8 cm. (216 x 168 x 120 pulgadas). Copia de la exposición cortesía de Henrique Faria Fine Art, Nueva York.

Las obras de artistas como Narciso Debourg, Carlos Cruz-Diez, Omar Carreño y Francisco Salazar enfatizan en el aspecto retinal, matemático y perceptivo de la obra, mientras que piezas en pequeña escala de Gego, Leufert, Pascual Navarro, Mercedes Pardo y Elsa Gramcko entablan un espacio más lírico, exponente de una geometría más amable y vivencial.

El punctum de la exposición radica en cómo muestra las conexiones y relaciones que entablaron los artistas en su momento —conceptual y formalmente—, y en las que las curadoras sugirieron mediante el montaje de la misma: establecen un hilo vinculante entre la tradición abstracto-geométrica y el arte conceptual, en donde no es fortuito colocar el Impenetrable, 1972, de Eugenio Espinoza junto al Penetrable de Soto, así como la película Movimiento y vibración en el espacio, hecho por Cruz-Díez en 1959, sobre una escultura de Gego, junto a La cosa, 1972, serie de fotografías y video en colaboración de los artistas Perna/Espinoza.

Muestras como Embracing Modernity: Venezuelan Geometric Abstraction comprueban que, más allá de la revisión a posteriori de las problemáticas conceptuales y formales del cubo, la retícula y las repeticiones seriales, la geometría abstracta venezolana cumplió con sus propósitos originales —a largo plazo— de trascender las fronteras del tiempo y "lo latinoamericano", en pro de generar un discurso universal y perdurable. La Venezuela que miramos hoy desde fuera es indudablemente otra; sin embargo la perspectiva que da el tiempo a las obras de estos artistas verifica que el legado de la abstracción geométrica no aparece ya como el capricho de un país rico, ni el boom del cinetismo y la abstracción fueron únicamente el subproducto de una benevolencia económica, sino que forman parte del  gran rompecabezas en la construcción de una historia del arte más inclusiva y horizontal.

AMALIA CAPUTO

Embracing Modernity, por Amalia Caputo | artnexus