Diseño Mexicano I

Abraham Zabludovsky. Cuna Gina, 1954. Madera, hierro, hilo y pintura. Foto-cortesía: Gina Zabludovsky.

Diseñomar 2011 - may 2011· Por Graciela Kartofel

Diseño Mexicano I

Vertiente muebles

El acervo internacional del diseño está constituido por imágenes de lo utilitario armonioso. Los criterios de armonía y utilidad varían según las culturas y las épocas. El diseño fue desarrollándose hasta ampliarse en especialidades y fue adquiriendo dignidad real con el correr del tiempo. De ser soslayado, mirado como patito feo de las artes, ahora convive con los renombrados pintores, escultores y arquitectos, tiene sus devotos coleccionistas, sus ferias y museos. Es muy importante señalar que en la última década, los muebles de diseñador han establecido y sostienen sus propios y crecientes valores de mercado. En relación con el amplio territorio del diseño de muebles en México, se identifican cuatro períodos fundamentales que permiten un análisis amplio: la raíz indígena, las influencias europeas, el arte popular y el desarrollo internacional. La producción del mundo prehispánico se encuentra registrada por épocas, etnias y geografía, y es un tema que no se suele incluir en los enfoques contemporáneos. Aporta la síntesis y su opuesto, el exultante barroquismo decorativo. El otro factor clave que se deriva de la herencia indígena es la categoría primitiva, rasgo que perdura y que en los siglos XX y XXI se visualiza contemporáneamente sofisticado. La secuencia continúa con influencias europeas. Éstas son las debidas a las "dominaciones" —española, francesa, italiana, portuguesa, británica y holandesa— en las tierras del continente americano; y a los talleres europeos establecidos en las nuevas tierras, como el del Alto Perú. Además, incluye el entramado con la cultura afro, proveniente de los esclavos manejados por los conquistadores. Se arriba al tercer período, en el cual el arte popular mantendrá vigentes lo tribal, lo manual, las simbologías, y aportará ricas opciones a todos los creadores. Es indiscutible que el arte popular es un poderoso detonador; surge de la conjunción de lo prehispánico con lo colonial, como se suele llamar a las diversas dominaciones mencionadas. El cuarto acápite mencionado, el desarrollo internacional del siglo XX, llegó a México a través de los siguientes medios: los movimientos Art nouveau, Art déco, Bauhaus, y de la arquitectura Modernista, las importaciones, y otro aspecto —que se debe destacar porque tiene que ver con la idiosincrasia del país—, por vía de los diseñadores que visitaron, trabajaron e impartieron allí talleres1.

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Prehispánico. Trono de alto dignatario en forma de jaguar, hallado en el interior del castillo de Chichén Itzá, Yucatán, México. Siglos XI a XIII, civilización mixta maya-tolteca. Piedra maciza pintada de rojo con incrustaciones de jade verde. Ferdinand Anton y Frederic J. Dockstader: América Precolombina. 1972, Librería Editorial Argos, Barcelona, pag. 145. Original, Das Alte Amerika / Holle Verlag, Baden-Baden, 1972.

El enlace del diseño de mobiliario con lo prehispánico se da en México constantemente. La raíz indígena está presente siempre, más evidente en ocasiones, subliminalmente en otros muebles, construcciones, decoraciones, y en las artes visuales. Es el vector permanente a lo largo de la historia de México. Si bien la existencia del neomexicanismo es anterior, con tal nombre se identifica siglo veintiunesco recién en el último tercio del siglo XX2. Se constituye como una estética compleja y mixta. Además, en buena medida, es uno de los medios en que la homosexualidad se ha expresado con mayor riqueza. Es un área de las artes de México que requiere un ensayo aparte, por su extensión e incidencia. Aporta enormemente al mobiliario, al textil (de autor, al semiindustrial y al industrial), a la arquitectura de interiores, y demás elementos que se incluyen en el diseño; también alcanza a las artes visuales, la moda, la música y la cinematografía. Tan importante como lo son sus contenidos e imágenes, son su autenticidad, su seriedad y su ironía. Y al acercarse a nuestros días, el neomexicanismo aporta a la dilución de las fronteras entre disciplinas y materiales como categorizadores del arte de la posmodernidad y de la transmodernidad.

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William Spratling. Mesa, 1957. Madera de ébano y sabino. Colección Familia Ulrich. Foto: Daniela Hernández Arriola. Archivo Fomento Cultural Banamex, A.C.

En diseño, los resultados están íntimamente ligados al tema de la madera, el cual es históricamente uno de los vectores fundamentales del desarrollo del diseño. También lo son el barro y la piedra, pero en mucho menor proporción. Tanto México como Brasil y Centroamérica tienen tal diversidad de maderas, de las llamadas exóticas, de las blandas y de las duras, con muchas vetas o sin ellas, que se entiende la motivación y el logro visual de los autores. Entre las que más se usaron y se usan están: ébano, fresno, sabino, granadillo, caoba, abedul, mezquite, roble, nogal, pino, teca, cedros diversos, cirico, palo de rosa. Importa destacar que desde los años ochenta, buena parte de los autores, han tomado conciencia de no deforestar y de resembrar. Durante la época de la Colonia, se recibían productos elaborados de Europa y producían en sus cabeceras asentadas en el Nuevo Mundo; mientras que de México —y de los demás futuros países de América Latina— se proveía de metales preciosos y algunos otros materiales locales. Mientras esto sucedía, paulatinamente, comenzaron a surgir artesanos locales con realizaciones apreciables en calidad y originalidad3. En la tercera sección, el arte popular, cabe destacar que la industrialización en México no fue rápida, en gran medida debido a la amplia y capacitada mano de obra artesanal que no requirió de las maquinarias industriales. Este período incluye la Independencia y se extiende hasta la Revolución. El crecimiento y reconocimiento gradual de las necesidades de diseño fueron cubiertos al principio por las importaciones, y también por realizaciones locales (creadas unas, copiadas otras). El Art nouveau despertó enorme interés en quienes viajaban o veían las tendencias que auspiciaba el mandatario de turno: el afrancesado Porfirio Díaz. La conjunción de las diversas artes en el Art nouveau creaba para algunos un "envoltorio" idealizante y negador de la realidad social. Como el Art nouveau se manifiesta con elementos orgánicos, e incluye materiales como vidrio y cerámica, coincidió con la tendencia barroquizante inmersa en la idiosincrasia mexicana. En esta época cambia el ritmo de la industrialización, que va a darse acelerada para vidrio, hierro y acero. El hiato de la lucha armada que se inicia en 1910 va a aquietar los desarrollos, pero una vez solidificada la Revolución —una década más tarde—, el hacer de los arquitectos se reiniciará con bríos. Era sólo producción individual para las necesidades de sus clientes. El movimiento siguiente, el Art déco, también brindó posibilidades de integración de materiales y manifestó el compromiso de los arquitectos al diseñar sin olvidar lo precolombino, un elemento interesante aunque diferente de los que el déco incorporaba. Por entonces, surgen nombres claves en la historia cultural de México: los arquitectos Carlos Obregón Santacilia, Enrique Yáñez y Juan O'Gorman, entre otros. Ellos harán viviendas obreras y escuelas. También por entonces surge DM Nacional, una compañía que produce pupitres de acero. De los célebres diseños de la época, es la silla en metal tubular y piel del arquitecto Juan O'Gorman. Frente a la mencionada síntesis modernista se realizan muebles con aplicaciones talladas de elementos prehispánicos. Un país creciente, aplicando la premisa del diseño para mejorar las condiciones de la población, consolida un funcionalismo progresista de la clase burguesa, de la cual se dice que aspiraba a integrar modelos culturales prehispánicos y de la Colonia para mostrar que la Revolución dio sus frutos, por más artificioso que fuera ese resultado.

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Clara Porset Dumas. Mesa. Circa, 1952. Madera y vidrio.

Los acervos del diseño de muebles y accesorios se han expandido hasta establecer un diálogo entre pares con las artes visuales. Los factores son primordialmente de orden social y estético, pero también económico y generacional. La primera acción que relaciona arte, arquitectura y diseño como actores con cacheés similares, es el Art nouveau; los pasos siguientes son el Art Déco y la Bauhaus. El Palacio de Bellas Artes es el ejemplo por excelencia de la conjunción afrancesada con rescates de herencias mexicanas. La producción en serie y el gran interés por los diseños en plata acusan la necesidad de espacios de venta, surgen grandes tiendas como el Puerto de Liverpool y Sanborns, entre otros. Luego de viajes previos, en 1929, William Spratling se instala en el país. Es una de las figuras fundamentales del diseño en plata —joyas y accesorios para la mesa—, y también de muebles de pequeño formato. Debido a la guerra en Europa, varios de los maestros de la Bauhaus llegaron a México; por poco tiempo, o para siempre; entre ellos citamos a Hannes Meyer, Josef Albers (autores fundamentales tanto en el diseño como en las artes visuales), y sus discípulos Clara Porset Dumas, Michael van Buren, Claus Grabe. Clara Porset, nacida en Cuba en 1895, realizó estudios internacionales y llegó a México en 1935, apasionándose con las realizaciones populares de los muebles locales. Produjo trabajos muy importantes en la historia del mueble latinoamericano y especialmente mexicano del siglo XX. Incursionó en el diseño de edificios y realizó la primera gran exposición, que a la vez "Es el primer gran reconocimiento a las artes populares de México. Antes, nadie daba un peso por una pieza prehispánica ni por el arte popular" 4, El arte en la vida diaria. Exposición de objetos de buen diseño hechos en México. Esto se llevó a cabo en 1952, en el Palacio de Bellas Artes, y conjuntó artesanías con diseño industrial.

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Mathias Goeritz. Dibujos para la silla de El Eco. Circa, 1952.

Además de sus propios diseños, Clara Porset colaboró con su esposo, el pintor Xavier Guerrero, en algunos de los diseños de mobiliario de bajo costo que realizó su marido. Es una época en que el diseño no sólo atiende al lujo y al confort sino a los ideales de la sociedad llena de necesidades. El trabajo de Porset, pleno de constelaciones, también concentra, a mitad del siglo, su voluntad de esfuerzo profesional entre mujeres, el gran interés en la docencia5, y apoya la concreción del lema de la Bauhaus: la integración plástica. México proveía un inmenso caudal de artesanos, arquitectos y diseñadores para llevar a cabo la ansiada integración plástica, que de 1948 a 1958 se reveló a través de la revista Espacios, debida a Guillermo Rossell de la Lama y Lorenzo Carrasco. La intensidad del diseño mexicano comienza a ser conocida y reconocida en el exterior, con premios en Milán y Nueva York. Lo que se denomina influencia de la Bauhaus, es en gran medida un romántico recordatorio de la institución que pudo concretar una integración plástica en la educación. Pero los avatares hitlerianos destruyeron cierto sustento y las épocas cambian, por lo que la hacen un mito. "Cada tantos años hay quienes pretenden entenderla y revivirla, pero como tal, está acabada"6. El florecimiento no deja de recibir las influencias del estilo modernista internacional, que no llega a desbalancear las poderosas raíces del México prehispánico, y de sus etapas de arte colonial, popular, y de nacionalismo.

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Diego Matthai. Sillón Ameba, 1990-2010.

El período de 1950 a 1970 encontrará a México preparándose para una producción significativa, y para la eclosión de profesionales que egresan de las nuevas carreras. Los hermanos Mario y Arturo Pani concentran parte del espectro del diseño de muebles en México; también realizan importante arquitectura y editan la fundamental revista Arquitectura. En esta publicación, Mathías Goeritz realizaría una función crítica fundamental; y en la revista se publicaban los anuncios de Palacio de Hierro y otras tiendas que fueron surgiendo en la venta de muebles. Asimismo, del exterior, debido a la Segunda Guerra Mundial, o contratados para el desarrollo educativo, habían llegado a México varios de los grandes maestros del surrealismo y autores independientes, como Mathías Goeritz, figura clave en la conformación de lo que sería el nuevo México, separándose de la estética y política del muralismo. No por eso desaparece la presencia de las raíces precolombinas, sino que se hacen menos obvias, menos evidentes en la inspiración y en el uso de su estética. Goeritz introduce a Calder, a Moore, y a otros autores. Él personalmente realizó poquísimas piezas de diseño pero su silla y su estrella —convertida en organizador de correspondencia—, y algunas otras pocas piezas, lo distinguen en esa área como en tantas otras. Fue un creador y un maestro fuera de serie. Lo fue de cientos de arquitectos y diseñadores; entre ellos, se destaca por mérito propio Pedro Friedeberg7. Creador de la silla Mano, universalmente reconocida, y de muchas otras sillas y mesas, lámparas y divisores de ambientes, taburetes, sillones, e infinidad de piezas de arte aplicado, Friedeberg es uno de los trofeos del diseño mexicano en mobiliario, además de ser un artista visual de amplio rango. De ambos, cuando llega alguna obra a las casas de subastas, las miradas conocedoras manifiestan exaltación (o la esconden para poder adquirirla antes de subir las posturas). Debería mencionarse el diseño gráfico, al que Mathías Goeritz fue tan afecto, aportando al diseño en esa vertiente, que nutrió las Olimpíadas de 1968 8. La ley del buen maestro se dio con Goeritz: sus alumnos no egresaron goeritzcitos. Cada uno surgió en su propia esfera; así lo observamos con Diego Matthai, otro de sus discípulos, un consolidado arquitecto, diseñador y artista visual que trabaja enfáticamente con metal. 

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Pedro Friedeberg. Silla de mano y tres pies. Bronce.

En mobiliario para interiores, en sus numerosos emprendimientos arquitectónicos de amplias proporciones, Luis Barragán trabajó como parte de un trío histórico. (La importancia mancomunada del trío se ha venido desvirtuado por alteraciones de "agentes"). Lo integraron el propio Barragán, Jesús "Chucho" Reyes y Mathías Goeritz. Crearon un nuevo estilo y una época en la arquitectura y el mobiliario mexicano que trascendieron las fronteras, mientras el trío se mantuvo unido. El color intensamente mexicano proveniente del mundo artesanal, lo aportaba Chucho Reyes. Las celosías, las proporciones espaciales, las ejecuciones en oro y en plata a la hoja, y la síntesis, se debían a Goeritz.

Infinidad de nombres que merecen recordarse por sus obras, como Enrique de la Mora y Max Cetto, son parte de esta historia del diseño en México. En un país con tal variedad de maderas, Don Shoemaker se instaló disfrutando de la concentración en el tema que ofrece Morelia. Llegó a mediados del siglo pasado; poco después instaló allí una fábrica que ya cerró. Sus piezas intersecan el Art nouveau con detalles de eficiencia mexicana: todas sus sillas y muebles son ensamblados, con incrustaciones, sin clavados ni pegados. El arquitecto Abraham Zabludovsky, cuyo trabajo profesional es internacionalmente conocido, realizó algunos muebles importantes, especialmente dedicados a su familia. Una cuna, algunas sillas y varias mesas. El valor de estos diseños radica en la precocidad de sus propuestas, y en el interés por atender la funcionalidad del mobiliario, de sencillo mantenimiento y despojamiento visual. En un acercamiento de este tipo se atiende a la estructura general del desarrollo histórico, a los componentes que marcan las diversas etapas, y a los aspectos que revelan características locales e internacionales. No es un ensayo lineal, sino con ramificaciones y meandros, y recibe algunas influencias externas sobre un sustrato activo de palpitaciones indígenas.

Lo Primitivo Contemporáneo9 constituye una de las vertientes en que el diseño y las artes visuales se acercan entre sí y se expanden en el país. Como se verá, ciertas formas y materiales autóctonos perduran y aportan estilos locales vigorosos dentro del propio siglo XXI. Entre ellos se destacan la familia de reposeras, tumbonas, hamacas y butaques, así como las fibras para tapizar y para costuras a la vista. Aunque el presente ensayo se ha centrado en la vertiente muebles, México viene aportando internacionalmente creaciones en joyería, cerámica, vidrio y metal, más que los otros países de América Latina.

NOTAS

1. La creación de espacios de enseñanza, las variantes de la derrama económica, la legislación favorecedora de importaciones, o de lo contrario —para impulsar la industria nacional—, la estabilidad política, y el crecimiento del poder adquisitivo, son factores que no pueden dejar de tenerse en cuenta al hablar del diseño y sus desarrollos.

2. Teresa del Conde habló de los neomexicanismos en el artículo "Los nuevos mexicanismos", en el periódico La Jornada del 25 de abril de 1987.

3. En cada época, la sociedades cubren sus necesidades básicas. En este caso, fueron las necesidades primarias de supervivencia y de obediencia real y religiosa. Una vez asentados los conquistadores, van surgiendo la construcción de iglesias, las capillas en casas privadas, y luego, con más estabilidad y desarrollo social, surgen motivaciones civiles y temas decorativos, así como ampliación de la construcción urbana. Los maestros de obras, los dibujantes y los ingenieros fueron los más requeridos en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. En la Nueva España, cada uno de ellos asumía a su vez sus hobbies; algunos ingenieros fueron excelsos retratistas, otros, diseñadores de joyas; ciertos maestros de obras crearon capillas privadas y su mobiliario.

4. Palabras de Feliciano Bejar en una de las conversaciones con la autora, en la ciudad de México, durante los tempranos años ochenta.

5. Importante es el capítulo educativo que se inicia con en el siglo XIX con la Escuela Industrial de Artes y Oficios, y talleres que se impartían en las fábricas de la época. Costumbre ésta que se mantuvo como apoyo social, y de la que dan cuenta varios artistas, entre ellos Guillermo Ceniceros, quien disfrutó de una de esas enseñanzas —en el siglo XX—, antes de trabajar en el Museo de Antropología, y luego con David Alfaro Siqueiros, quien también apoyaba la integración plástica. Horacio Durán y Felipe Pardinas crearon en 1959 la primera carrera de Diseño, en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México. Contrataron a Mathías Goeritz para que impartiera sus cursos de apreciación visual, fundamentos de varias generaciones de arquitectos y diseñadores mexicanos. También es Durán quien promueve la carrera de Diseño Industrial en la UNAM, sólo efectiva diez años después, con un plantel de profesores absolutamente imbuidos del diseño y la integración plástica formulados por la Bauhaus, considerando la escuela de Ulm y también los especialistas de Chicago. En esta institución se reunirían Ernesto Velazco León, Clara Porset, Mario Lazo Villarreal y Mathías Goeritz. Nuevamente, un crisol de diseñadores y arquitectos pasarían por las aulas de estos grandes formadores.

6. Conversaciones de la autora con Mathías Goeritz, durante el trabajo del proyecto que él había iniciado con Isamu Noguchi, y que deseaba que quien suscribe, lo retomara.

7. En una de las conversaciones de la autora con Mathías Goeritz, éste reveló la admiración por su alumno Pedro Friedeberg. "Tú sabes que Pedro fue mi alumno. No tenemos nada en común porque a mí su arte... it is not my piece of cake. Seguramente el mío tampoco le dice nada a él. Pero lo admiro profundamente, como a ninguno de mis alumnos; nunca se agota, siempre está inventando, con elegancia y un enorme sentido del humor. Además, es un lector impresionante". México, 1985,

8. Mathías Goeritz fue el director cultural de las Olimpíadas de 1968, por encargo del arquitecto Ramirez Vázquez. Entre la diversa programación, organizó coloquios, creó La Ruta de la Amistad y dedicó especial atención a la tipografía y diseño gráfico, que encargó a Lance Wyman. Los resultados fueron excepcionales.

9. Primitivo contemporáneo es el título de una investigación de quien suscribe, ya aplicada con curadurías y publicaciones, registrada desde 1990.

GRACIELA KARTOFEL

Historiadora y crítica de arte. Miembro de AICA, CAA, CRSA y PEN.

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