Exposición Individualmar 2011 - may 2011· Por Autor no disponible

Christian Cravo

Throckmorton Fine Art

En Brasil, e internacionalmente, el apellido Cravo es reconocido y respetado. El mayor de esta trilogía se llama Mario Cravo Junior, y es un poético escultor. Su hijo, Mario Cravo Neto (1947-2009), se dedicó a la escultura y a la fotografía. El menor, Christian Cravo, es fotógrafo y mantiene a su manera el sincretismo apasionado, la densidad, los silencios y las visiones rituales. Como oposición a la naturaleza de las cosas, con el correr del tiempo, gran parte de América Latina ha ido autorreconociéndose en sus propias mitologías y manteniendo en la intimidad sus profundos niveles sincréticos. Si bien como atractivo turístico se presentan espectáculos, las ceremonias auténticas y profundas escapan de la mayoría de los ajenos. Esta afirmación no sólo se refiere a los nordestinos como los Cravo, oriundos de San Salvador, Bahía, sino que es parte de una investigación abarcadora acerca del arte latinoamericano. Autores de diversas áreas han incursionado en estudios de identidad con dos fuertes vertientes originarias diferentes: lo precolombino y lo africano. Esto último predomina en Brasil. Aun cuando los Cravo no están tan ligados a lo afro, la ritualidad profunda se ha instalado en ellos como el medio de respiración, como la mirada y como la percepción de la vida.

Exposición Individual: Christian Cravo — imagen 1
Christian Cravo. Sodo, Haití, 2002. Plata sobre Gelatina. 40,6 x 50,8 cm. (16 x 20 in). 1/10. Firmada en lápiz en el frente.

La exposición In the Gardens of Eden de Christian Cravo en Throckmorton se ubica en esa trascendente mirada de intensa sensibilidad natural y humana pero en un escenario diferente. No en su Brasil natal, tampoco en Dinamarca, país de origen de su madre y donde él vivió una parte de sus primeros veinte años de vida. Christian Cravo comienza un trabajo acerca del agua en Haití. Paulatina y apasionadamente se interna en el vudú auténtico del lugar. "He crecido en un medio de arte, me es imposible separarme de esa manera de ver y de vivir". Las formaciones de la naturaleza en varios lugares de Haití, en especial en Saint Michel de Atalaye, en Sodo y en Soukri, ratifican el despojamiento que muestran las fotos del autor. Ni él considera su trabajo antropológico, ni nosotros lo percibimos así en la exposición. En las treinta y cinco imágenes hay un engarce de seres entregados a la naturaleza. Las cascadas y el mar crean un nimbo de entrega ritual. Ninguno de los seres revela estar posando ni darse cuenta de que lo están fotografiando. Esta situación motivó intensamente a Christian Cravo, quien se fue adentrando más y más en la sacralidad catártica de esas entregas que le ofrecían estar "en los jardines del Edén".

Este trabajo se inicia en 2001 y se desarrolla antes de los desastres telúricos sufridos en fecha reciente. En Haití se llevan a cabo festivales durante el verano. Aunque llamarlos festivales suena superficial, así se los conoce. Son diversas celebraciones públicas; una de ellas se basa en la creencia de la visitación de la Virgen en el siglo XIX. La exposición se acompaña de un muy bien resuelto catálogo, en forma apaisada, portada dura y camisa, con textos bilingües de Edward Leffingwell y José Renato Baptista. Cuando el formato de las obras lo permite —lo que es habitual—, las imágenes se reproducen a plana rebasada. Todo este trabajo de Christian Cravo es en blanco y negro. "Estas emociones sólo las puedo trabajar en blanco y negro". En la galería, las impresiones son de 16 x 20 pulgadas, firmadas en lápiz al reverso, en edición de diez.

La integración con la naturaleza, y en especial con el agua, predomina en la exposición. Hay algunas fotografías que destacan máscaras y vestimentas. El estado de trance, el cuerpo a cuerpo con los animales, el fuego que se opone al agua y la desnudez son constantes de una narrativa natura a natura. El dejarse bañar por las aguas se manifiesta en la sacralidad de la entrega de esos cuerpos y rostros. Los contrastes son intensos, la luz juega de simbólico señalamiento; la mayor parte de las obras son al aire libre. El agua, en su reverberar blanco contra las pieles oscuras y contra la masa de agua, crea un encaje que borda la poética entrega al vudú. Y no sólo al vudú sino a todo el realismo mágico propio de América Latina, donde lo real y cotidiano se engarzan con naturalidad con lo "mágico" y "en trance". Purificación y curación, en esta diáspora haitiana de raíces africanas. Todo sucede en grutas, en orillas, en cascadas, como en el lodo que recibe y baña a un personaje en un sensual anonimato. El sacrificio de animales se adivina, no hay nada brutal en las fotografías. Parece que salpican, hacen pensar en sostener a un hombre que en su éxtasis se curva como liana, intimidan en la oscuridad de las cuevas, ofrecen placer en los arco iris y las caídas de agua, asombran en el agolpamiento de personas en riscos y zonas riesgosas.

GRACIELA KARTOFEL

Christian Cravo: Throckmorton Fine Art | artnexus