Exposición Individualabr 1993 - jun 1993· Por Autor no disponible

Jac Leirner

Hirshhorn Museum and Sculpture Garden

Para un buen número de creadores brasileños la pintura y escultura en el sentido tradicional parecieran ser absolutamente obsoletas. Estos artistas, entre ellos Tunga, Rezende, Meireles, Caldas, para nombrar sólo muy pocos, desde hace tiempo exploran las posibilidades creativas de los más disímiles y extraños materiales. La mayoría de las veces estos son materiales no convencionales que juntan con ideas y conceptos en la apariencia y en la realidad contradictorios. Pero el proceso creativo y su resultado, que es lo que al final importa, lo dirigen a crear un sistema de comunicación en el que el espectador deberá entrar con sus propias contradicciones, temores y lugares comunes. Entre estos creadores se ubica la joven artista Jac Leirner, quien recientemente expuso una serie de su trabajo en la galería experimental del Hirshhorn Museum and Sculpture Garden del Smithsonian Institution, en Washington, D.C. Ella nació en Sao Paulo en 1961, ha realizado cuatro exposiciones individuales participando en algunas colectivas importantes, siendo las últimas la famosa Documenta de Kassel y la polémica muestra de arte latinoamericano organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York expuesta en Sevilla, París,Colonia y próximamente en Nueva York.

Leirner expuso obras de las series Fase Azul (billetes de banco brasileños engarzados en un cordel haciendo una especie de culebra flexible que descansa sobre el piso), Corpus Delicti (ceniceros de avión robados, boletos de la aerolínea y el pase de abordaje comunicados por una cadena de metal y colocado todo sobre un poliéster de burbujas) y Nombres (bolsas plásticas de museos, librerías, bienales, rellenas de plástico, cosidas y cubiertas con un poliéster transparente). La serie Corpus Delicti fue expuesta en Documenta.

Es evidente que “creación” para la artista Leirner significa crear algo nuevo a partir de “objetos dejá vu”. Estos no son “objetos encontrados”, como tradicionalmente se ha conocido en este tipo de trabajo. Ellos son recolectados intencionalmente, así como lo es su reunión para conformar algo totalmente diferente para lo que fueron organizados. El resultado final ha sido absolutamente calculado y controlado. Aquí no hay azar. Este objeto de arte final no demanda nada, sino que se le hace expresar su significado múltiple a partir de una operación y un compromiso que, más que artístico, se establece en el nivel de la cultura contemporánea. Jac Leirner lo que demuestra es que con talento y sensibilidad todo es susceptible de ser reciclado artísticamente (reciclado como nuevo concepto, diferente al del ensamblado del objeto encontrado). En este “reciclado” no existen implicaciones políticas o económicas, sino la necesidad de establecer un juego entre la paradoja, la contradicción y el lugar común. Tres situaciones que conviven material y espiritualmente con el ser humano de hoy. Inmerso en ellas ha perdido la capacidad de asombro, el poder de la curiosidad y de la pregunta. Leirner hurga en el “lugar común” sin misterio. Un billete papel moneda, un boleto de avión, una bolsa plástica, se tiran, desaparecen de las manos y se tienen una y otra vez sin que pierdan sus significados de lugar común. La artista hace entonces la operación inversa a la de- construcción. Ella construye otra realidad, en este caso artística, que no es más que la formulación y presentación de un sistema de comunicación entre la obra terminada, sus partes y el espectador.

Allí se comunica e informa algo más que una realidad cotidiana. Leirner eleva la sensibilidad perceptual del ser humano a otro nivel, en el que la curiosidad, la sorpresa y el asombro están mezclados; al mismo tiempo está consciente de que su propuesta puede no ser recibida adecuadamente por depender de dos imponderables: la capacidad receptiva y el grado de sensibilidad del espectador a quien la obra se ha dirigido.

La obra al final se convierte en un interesante ejercicio de apreciación y percepción por parte del que la mira. Desde el punto de vista plástico, Leirner explora, sin intervenir directamente, las formas, imágenes y colores propios y presentes en los elementos recolectados. La obra es creada siguiendo una interacción de textos, letras, palabras, imágenes visuales, colores, materiales, respetando su propia autonomía.

La suya es una exploración múltiple en la que las estructuras semánticas (significados y atributos visuales), sintácticas (material y comportamiento como elemento solo y como parte de un todo), pragmática (para qué sirvió y para qué sirve ahora), la llevan a producir una obra de significados audaces y definitivamente no convencional.

BELGICA RODRIGUEZ

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