Por iniciativa de su actual presidente, Sr. Enrique Iglesias del Uruguay, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID (Interamerican Development Bank, IDB), con sede en Washington, D.C., ha creado este año un Centro Cultural, el cual, en palabras del señor Iglesias, será un lugar permanente de exposición y reunión para todos aquellos interesados en los logros artísticos e intelectuales de América Latina y el Caribe, y los países extra-regionales miembros del Banco. (Palabras del presidente del BID en el catálogo de la exposición inaugural).
Atravesando todavía por un proceso normal de implementación técnica y administrativa, el Centro cuenta ya con una sala de exposiciones transitorias profesionalmente acondicionada para eventos de diversa índole. Las políticas internas se encuentran asimismo en proceso de diseño pero algunas premisas como por ejemplo la de no presentar muestras Individuales de artistas vivos se han adoptado desde el comienzo.
Administrativamente, el Centro está bajo la juridicción del Departamento de Relaciones Externas y no tiene relación alguna con la galería de arte de la Asociación de Personal, agrupación de empleados del Banco que durante muchos años ha realizado, al Igual que otras instituciones similares en Washington D.C., una labor sistemática de promoción, brindando la oportunidad de exponer sus obras en la capital estadounidense a los artistas latinoamericanos. Esta diferencia es importante señalarla puesto que las actividades desarrolladas por la Asociación revisten un carácter más informal.
La sala de exposiciones transitorias del Centro Cultural del BID tiene ventajas y atributos que le auguran un futuro prometedor, como es el de contar con un presupuesto realista para realizar una programación cultural variada, a la altura del exigente nivel del público washingtonlano. En sus aspectos operativos, por ejemplo, goza de acceso directo y de un estricto sistema de seguridad.
La primera muestra del Centro titulada Imágenes recuperadas (Images Regained), se inauguró el 15 de mayo de 1992. Esta exposición colectiva de artistas chilenos fue realzada por la presencia del presidente de ese país, Patricio Aylwin, invitado especialmente para la ocasión. La exposición contó con la curaduría de Ernesto Muñoz y fue una colaboración del Centro Cultural del BID y el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile. Treinta y nueve artistas escogidos en representación de varias generaciones conformaron una variada selección con multitud de técnicas expresivas, desde Nemesio Antúnez (Santiago, 1918) y Reinaldo Vlllaseñor (Penco, 1925), hasta Samy Benmayor (Santiago, 1956), Ernesto Banderas (Santiago, 1962) y Norma Ramírez (Santiago, 1967), la más joven de todo el grupo.
Mirado desde el ángulo académico, el amplio espectro adoptado, generacional, técnico y estilístico, sumado al hecho de que cada artista estuvo representado con una sola obra, conformó un muestrario variado de la plástica chilena contemporánea. Sin embargo, la Inquietud quedó, para el futuro, de pensar si resulta más conveniente aunque sea menos ambicioso enfatizar para un público nada familiarizado con la plástica chilena, como es el caso del norteamericano, aspectos más particulares del acaecer artístico de ese país, dando la oportunidad al mismo tiempo de crear una reflexión más concienzuda y una visión más exacta del trabajo de los artistas.
Por dicha razón resultó difícil definir los contextos para entender las disímiles propuestas de Rodolfo Opazo, Guillermo Nuñez y José Balmes al lado de las de Ernesto Barreda o Patricia Figueroa. Aunque la mayoría de las obras eran de competente factura y concepto, el conjunto resultó aglomerado en su densidad y demasiado confuso aún para aquellos relativamente informados de los acaece- res recientes en la usualmente dinámica plástica chilena.
