Con esta exposición Germán Pérez nos invita al interior de su mundo, el cual resulta ser muy peculiar, único y maravilloso; habitado por seres híbridos y santos místicos. Las imágenes dispersas e ¡cónicas tejen una narrativa dentro de este mundo enigmático. Su color incisivo y las siluetas de filo de cuchillo, lo que Pérez llama su estilo “Caribe Pop”, nos recuerdan sus primeros pasos en las artes gráficas así como su talento especial con el estampado.
Germán Pérez explora la dualidad a través de sus personajes: urbano / rural, humano/animal, sagrado/profano, fuerza / impotencia. Un joven de la calle, con cachucha roja y cadenas de oro, ofrece una contraparte al niño pastor a lo Velázquez. El ying-yang de parejas copulando, el sorpresivo contraste del crucifijo de una devota mujer próximo a sus labios seductoramente pintados, la inexplicable transformación de una mujer bien formada con “strapless” en un pescado con gorra, cualquier cosa puede suceder en este mundo al revés de fuerzas opuestas.
Algunas imágenes, como la del jinete con cara de perro, personifican el poder; otras como el hombre crucificado, encarnan impotencia temerosa y feroz. Pérez pintó la figura-títere, emblema de impotencia, a la altura de la Guerra del Golfo; la escalera en el cielo, signo de aspiración y progreso humano, flota cerca en burla cruel. Dos Imágenes a lo Magritte de un hombre con vestido y sombrero exponen los aspectos opuestos de la psiquis humana el soñador puro y el sensualista. El humor de Pérez, como su estilo, siempre es incisivo.
Los santos también habitan este universo loco. Aunque no son los santos a los que Pérez rezaba de pequeño. Jesucristo no tiene rostro. La Virgen de Altagracia, patraña de la República dominicana, parece estar acorralada en martirio. Santa Marta lleva la bandera Dominicana mientras pisa el faro construido en honor a Trujillo, el tirano despótico que gobernó la isla por veinte años. El “dragón” San Jorge está personificado por un indígena mexicano. La manipulación de la Iconografía cristiana tradicional que hace Pérez, a veces devela santos como instrumentos de opresión durante la sangrienta conquista del “nuevo” mundo.
¿En qué clase de mundo puede esta población andrajosa sobrevivir?
Definitivamente no puede en el “nuevo” mundo “descubierto” y regido por los ricos y poderosos, donde la uniformidad se premia y la diferencia se excluye. Los personajes híbridos de Germán Pérez sólo pueden subsistir en un mundo creado nuevamente, uno imaginado de manera colectiva por los que no creen ni en los conquistadores ni en los descubridores.
SUSANA TORUELLA LEVAL
Traducción de Andrés Salgado
