GIULIO V. BLANC Traducción: Andrés Salgado
Tal vez la mejor señal del alcance internacional y del éxito de Art Miami ’93 fue la presencia que tuvieron allí Eva y Adele, las “gemelas hermafroditas en el arte” de Berlín, quienes se visten con ropas de vinilo y de plata que hacen juego. Igualmente se rasuran la cabeza y es difícil distinguir cuál es el hombre.
Se presentaron 146 galerías de 30 países y se vendieron más de 25 millones de dólares. Dealers tan destacados en Nueva York como Pierre Levai del Marlborough Gallery, Nancy Hoffman de la Galería Nancy Hoffman y Mary Anne Martin, quienes no sólo tuvieron cubículos sino que asistieron en persona. Nohra Haime también estuvo presente
con una gran exposición celebrando los diez años de su galería. Varios dealers europeos que vinieron a mostrar su arte, incluyendo a Hans Mayer de Dusseldorf y Leslie Waddington de Londres. Finalmente, muchos otros importantes gale- ristas estuvieron presentes aunque no tenían stand. En resumen, la feria atrajo la curiosidad internacional a todo nivel, los coleccionistas que vinieron a comprar fueron tan variados y cosmopolitas como los mismos dealers.
El arte latinoamericano fue el que más llamó la atención en Art Miami. Marie Anne Martin trajo la exquisita obra de Frida Kahlo Dos desnudos en el bosque y una conmovedora pintura sobre refugiados de Luis Cruz Azaceta. La galería Lelong (de París y Nueva York) exhibió dibujos y pinturas de Wifredo Lam, así
como fotografías y esculturas de Ana Mendieta, quien ha surgido como una figura de renombre luego de su muerte. Carla Stellweg (Nueva York) trajo obras de Jaime Palacios y Nereyda García Fersaz. Javier Lumbreras fue uno de los éxitos del evento con su magnífica muestra melancólica de grandes pinturas de Gustavo Acosta y Heriberto Mora , dos cubanos residentes en España. Otros jóvenes exiliados recientes (que ahora viven en México) fueron representados por la Galería Nina Menocal de Ciudad de México, trajo entre otros Arturo Cuenca, José Bedia, Glexis Novoa y Consuelo Castañeda. Marta Gutiérrez de Key Biscayne expuso la obra de cubanos-americanos de su séquito, como Pablo Cano, Demi y Arturo Rodríguez y también tuvo un cubículo especial para el reconocido artista chileno de selvas y desiertos, Ernesto Barreda. Galería Minotauro de Caracas expuso las magníficas ciudades imaginarias de Quillici. Fernando Quintana de Bogotá mostró obras importantes de Claudio Bravo, del omnipresente Botero y de Armando Morales. Mientras la Galería Quintero (Barranquilla) trajo a Luis Caballero y Vladimir Zabaleta, Praxis de Buenos Aires exhibió obras de Gustavo Gómez Armentía e Ignacio Iturria, entre otros. Claude Bernard (Nueva York) estuvo presente con una fuerte exposición del realista colombiano Juan Cárdenas. Reine Fine Arts de St. Paul, Minnesota, tenía obras de importancia histórica del modernista mexicano Alfredo Ramos Martínez de la colección del difunto G. C. Rein. Desde Lima, Camino Brent trajo algunos de los mejores artistas peruanos, Gerardo Chávez, Humberto Aquino y Rafael Hastings. La galería Freites de Venezuela tenía obras interesantes de Alirio Palacios y Santiago Cárdenas y la galería Durban, también de Caracas, participó con esculturas dePedro Barreto y Agustín Cárdenas.
Art Miami ’93 se caracterizó por el número, la diversidad y calidad de los artistas latinoamericanos representados. América Latina en realidad dejó su marca en el evento y de alguna forma ensombreció los aportes europeos y Norte Americanos. El Nuevo Centro de Arte y Gimpel Fils de Londres envió obras importantes de Barbara Hepworth y Henry Moore. Holly Solomon de Nueva York exhibió los “pattern painters” de los años setenta Kim McConnell y Robert Kushner. La galería Carl Solway de Cincinnati, Ohio, tenía una de los más recientes esculturas-videos de Naim June Paik. La galería sueca Wettering mostró a James Rosenquist.
Una mini-exposición especial se organizó en la feria para Arte Marginal, la cual tenía obras de varias galerías en EE. UU. Estas pinturas, objetos “encontrados” y construcciones hechas por lunáticos, los marginales, los analfabetas, demostraron una frescura visionaria que hizo de esta exposición unas de las más comentadas. Entre los artistas estaban Howard Finster, Bill Taylor y Mr. Imagination. Estos artistas a veces dejan a los artistas más sofisticados detrás con su alucinante pasión imaginaria. En este sentido, se debe mencionar el cubículo de Joy Moo, que se dedicó al trabajo del “marginado” Purvis Young de Miami, un artista afroamericano con una obra de graffiti irreverente.
Art Miami ’93 frajo otro toque innovador a Miami Beach al presentar esculturas de gran escala de nueve artistas, incluyendo Abigail Varela, Elisa Arimany, Yuyu Yang y Sofía Vari sobre una concurrida área de la playa frente a los cafés y hoteles de Ocean Drive. Algo de especial interés fue el conejo gigante de Barry Flanagan que dio un toque surreal con deleitoso estilo Alicia en el país de las maravillas a todo el asunto.
