En la galería Marwan Hoss, Seguí exhibió su reciente producción de óleos y acrílicos en papel de diario encolado sobre tela. Los ciento quince cuadros, realizados desde fines de marzo a comienzos de septiembre, fueron expuestos del 18 de noviembre hasta finales de enero del noventa y tres. El juego propuesto entre el título de la muestra y el soporte se traducen en el contenido. Escenas de lo cotidiano, acciones pasajeras, paisajes, momentos de gran aglomeración urbana, signos de posibles agresiones, intercambios comerciales y diálogos supuestos y silenciosos se suman unos a otros como la lectura de las páginas de cualquier periódico en cualquier lugar del mundo. Es a partir de esta universalidad que el diálogo del uno con el otro se establece. Sobre todo cuando ese hombre que parecería un autorretrato se multiplica en miles de unos u otros tan similares al primero. Atisbos de actitudes paralelas de las grandes metrópolis, en realidad todos son sacrificados a las marcos del íntimo parisino. Así como su ubicación en cuatro filas paralelas y sucesivas obras del mismo formato 38 x 46 cm. en la sala principal de la citada galería.
SI en un principio y por una analogía cierta trama de rostros ovoidales de pincelada suelta nos recuerdan a la última producción del gran genio francés Jean Dubuffet, muy pronto concluimos que esta convergencia es más que nada producto casual de una enorme divergencia de base.
Sólo la memoria de ud. de hacerla historia, 1965-1968, Marcas en la nieve, 1966, o Paisaje blanco de 1967, expuestas en el mismo período en el Centro Georges Pompidou (Arte en América Latina 1911-1968), del 12/11 al 11/1/93, nos demuestra la disparidad de actitudes con base en una propuesta inicial que enriquece al mismo tiempo que actualiza la producción de Antonio Seguí. En uno, la posibilidad de intercalar sujetos por parte del espectador, si lo deseara, en una trama hecha de indicios, relieves también, completar. En las dos últimas el mismo personaje aislado se triplica a sí mismo o se pierde en una estructura simple de huellas o árboles recortados en sí.
Un descubrimiento de lo simple a través de un humor tranquilo es el resultado de una visión alejada con Intención objetiva frente a una realidad.
La distancia de la mirada, 1976, o Contra el muro del mismo año, expuestas en cambio en Colonia (Josef- Haubrich Kunsthaalle, del 9 de febrero al 26 de abril de 1993) nos demuestran la investigación de la técnica simple, a lápiz sobre tela natural y la figuración cerrada de la que es capaz el dibujo preciso. Tres momentos distintos de una historia donde la sobriedad y el equilibrio son producto de una inquisición lógica.
La Investigación del gesto puro, la imagen de los niños o alienados y la descomposición de la guerra, señaladas como características del arte que el maestro francés formara, pueden ser tomadas como indicios de una oposición.
La unidad en la diversidad que es parte de la conciencia estática del argentino, se realiza paso a paso hacia la racionalidad. Los medios y fines coherentes en la lectura de un mensaje esta vez a través de páginas banales nos hablan de una disciplina rigurosa en la eliminación de lo superfluo.
SUSANA SULIC
