The Traveling Show

Emanuel Tovar. Los olvidados, 2009. Bicicleta, resina y aserrín. 91 x 150 x 68 cm. (35 2/4 x 59 x 26 ¾ pulgadas).

Colectivasept 2010 - nov 2010· Por Luz Sepúlveda

The Traveling Show

El viaje como actividad prototípica del ser humano contemporáneo es contemplado en The Traveling Show como el punto de partida para el análisis y la reflexión que hace Adriano Pedrosa en torno a los objetos artísticos de la Fundación/Colección Jumex de la ciudad de México. Actualmente, aunque estemos interconectados en la red y podamos atravesar fronteras tanto espaciales como temporales gracias a las ventanas por las que navegamos en el entorno virtual, el desplazamiento físico se presenta como una constante en el comportamiento de los artistas, quienes confrontan nuevas ideas y propuestas a partir del conocimiento y la experiencia de un entorno distinto al habitual. El viaje, además, no nada más se hace a partir de un ir y regresar de un sitio a otro, sino de la exploración íntima del microcosmos del mismo cuerpo, de la dislocación de las ideas, del traspaso de intenciones o de la inmersión en otros ambientes, sean éstos reales o ficticios. Así, en los ejemplos que presenta Pedrosa, incluye diversas experiencias en distintos formatos, en donde los artistas proyectan sus devenires y avanzadas. Los espacios que se recorren proponen nuevas formas de entender al mundo, y las relaciones que se generan a partir de los encuentros catalizados proponen un distinto código de interacción entre los nómadas voluntarios.

Tres pinturas del siglo XIX parecen desentonar del resto de la exposición en cuanto al tratamiento del tema a dos siglos de distancia, aunque se refuerza con ellos el propósito del curador de mostrar precisamente cómo se diferencia la experiencia del pasajero contemporáneo que conoce la prisa y las Polaroids, en contrapartida de los viajeros decimonónicos, quienes fundamentan su labor en la detenida observación, la parsimonia y el conocimiento profundo de lo otro. El francés Jean-Frédéric Maximilien de Waldeck se aventura incluso a la fantasía al recrear una Reconstrucción ideal de una ceremonia prehispánica (1826-1836), mientras el también francés Barón de Gros retrata en un estilo neoclásico una visita a las Grutas de Cacahuamilpa (1835) como documento testimonio de un paisaje subterráneo insólito. Octavio d’Almivar –igualmente de Francia– registra minuciosamente un día en la vida cotidiana, en la Vista de la Plaza Mayor en el siglo XIX, que retrata un fragmento de realidad en el centro de la ciudad de México.

Colectiva: The Traveling Show — imagen 1
Jeff Wall. Pasadizo elevado, 2001. Transparencia cibachrome, caja de luz de aluminio y lámparas fluorescentes. 200 x 300 x 26 cm. (78 ¾ x 118 x 10 1/5 pulgadas).
Colectiva: The Traveling Show — imagen 2
Francis Alÿs. Conocí a un C, 1998. Cromalín con base de cartón. 35,5 x 27,3 x 1,7 cm. (14 x 10 ¾ x 3/5 pulgadas).

El espacio es clave en cuanto el desplazamiento debe comprender dos puntos distintos entre el abordaje y la llegada. Sin embargo, el tiempo también es crucial en la inadvertida desterritorialización que implica cualquier viaje. Es entonces cuando la geografía y la cronometría se convierten en ejes sobre los cuales se plantea un progresivo hilo conductor que desentraña un discurso propositivo. Los medios de locomoción, las memorias encarnadas, el flujo inamovible de implicaciones y complicaciones, así como la nostalgia por lo transformado y el temor a lo desconocido, son los factores que resuelven los artistas en pinturas, dibujos, fotografías, esculturas, videos e instalaciones. No obstante la riqueza acumulada en el transcurso de un viaje, es igualmente inevitable el toparse con incomprensión, desatino, desazón y añoranza, cuestiones evidentes en la colectiva presentada. 

La fotografía Overpass (2001) del canadiense Jeff Wall, montada sobre una caja de aluminio con luz, típica del autor, presenta a unos turistas de espaldas recorriendo las afueras de una ciudad inidentificable, con los brazos y los torsos cargados con maletas, bolsos, backpacks y dufflebags,  herramientas de los pasajeros que se trasladan llevando un cargamento de lo suyo hacia sitios ignotos. Otra fotografía, en este caso un ejemplo típico en formato debido a sus enormes proporciones, del alemán Andreas Gursky, retrata el tablero de los horarios de los vuelos y las filas de los pasajeros que esperan ser atendidos en el aeropuerto, ese prototípico no lugar del que nos habla Marc Augé. Aunque el título Frankfurt (2007) nos indica específicamente en qué lugar se lleva a cabo la acción, podría tratarse de prácticamente cualquier vestíbulo de esos espacios de tránsito sin identidad, sin historia orgánica, sin individualización, que son los aeropuertos. Igualmente despersonalizado, aunque no por ello menos logrado, es el video del estadounidense Mike Bouchet, Almost Every City in the World (2005), en el que hace una detallada, larguísima y aburrida lista de casi todas las ciudades del mundo, que desfilan en letras blancas sobre un fondo negro por más de 500 horas.

Colectiva: The Traveling Show — imagen 3
Gabriel Orozco. Sin título, 2001. Gouache sobre papel. 8 x 19 cm. (3 x 7 2/5 pulgadas).

Si bien el viaje es la experiencia ulterior del ser humano contemporáneo, son igualmente irremediables las relaciones fallidas entre la falta de comprensión de un espacio no vivido sino visitado, de una rápida ojeada al entorno, en lugar de la lenta absorción de sus fragmentos, o la catalogación de generalidades que parten de un conocimiento ipso facto  a través de las instantáneas fotográficas. El viaje implica un abandono de la vida cotidiana real para concentrarse en la apertura de una simulación: aparentar que se sabe, que se conoce, que se comprende. Estas circunstancias no han sido ignoradas por Pedrosa y quedan sugeridas en el ambiente de la exposición. 

Resulta curiosa la inclusión de medios de locomoción para el pasajero, en este caso la bicicleta, la cual es tratada e intervenida de diferentes formas por tres artistas. Thomas Glassford, estadounidense avecinado en México, procura al viajero una bata de carnicero doblada sobre la que descansa un guaje atado en el asiento trasero, en Invitation to Portage 3 (1991); Emanuel Tovar recubre la bici de resina y aserrín en Los olvidados (2009); y, finalmente, el brasileño Jarbas Lopes viste la armadura total del vehículo con un tejido de mimbre que le da un carácter más ornamental que funcional, en Serie bicicleta cicloviaérea (2001-2007).

Colectiva: The Traveling Show — imagen 4
Carla Zaccagnini. Bravo-Radio-Atlas-Virus-Ópera, 2009-2010. Video. Tiempo aproximado: 10 hrs 45 min.

De la misma manera como el turista contemporáneo se desplaza físicamente de un punto geográfico a otro, el concepto de la mensajería en la que se encarga a una empresa el envío y la recepción del destinatario de algún objeto o documento es común en nuestros días. Así, el inglés Walead Beshty presenta como esculturas fundidas en cobre pulido grandes cubos como si fuesen paquetes con etiquetas, cuyo destino ha sido confiado a la empresa internacional FedEx y que fueron enviados al sitio de exhibición por este medio. Tres ejemplos se muestran con pequeñas variaciones en su título que reza: 24-inch Copper (FedEx Large Kraft Box, 2005, FEDEX 330510), International priority, Los Angeles-Ecatepec trk#93425804395, April 8-14, 2010 (2010).

Uno de los artistas que más francamente ha llevado a cabo la labor del paseante sin rumbo, del deambulador, caminante o turista sorprendente es Francis Alÿs, belga avecinado en México. En esta ocasión se seleccionaron cinco pequeños marcos con imágenes que retratan instantes de los  que Allÿs ha llevado a cabo en las últimas décadas: empujando un bloque de hielo por las aceras de la ciudad, o arrastrando una cuerda con imanes, el artista compila todo aquel fragmento de polvo y materia orgánica o metálica que, lo quiera o no, se adhiere a su vehículo conductor, hasta formar un “trofeo” de objetos recogidos al azar.

Colectiva: The Traveling Show — imagen 5
Jarbas Lopes. De la serie Bicicleta cicloviaérea, 2001-2007. Tejido de mimbre sobre bicicleta. 95 x 22 x 180 cm. (37 2/5 x 8 3/5 x 70 4/5 pulgadas).

En este mismo contexto de desplazamientos “íntimos”, son reunidas en la exposición fotografías que registran instantáneas de performances. Ejercicios de esta índole, muy comunes en el arte terrestre sesentero, generalmente se muestran en fotos en blanco y negro con textos explicativos que dan testimonio del acontecimiento. Vito Acconci hace un recorrido por una calle del Soho neoyorkino con los ojos cerrados y registra lo que la cámara ve, y acompaña las imágenes con textos de las sensaciones que el artista experimenta, en Blinks (1969); la brasileña Lygia Clark recorre las calles mientras recorta trozos de papel que se desenredan como una guía que va arrastrando, en Caminhando (1963); Richard Long construye un círculo con piedras halladas in situ en Canyon Rim Circle (1993); la francesa Gina Pane arma un camino con troncos de madera en  Continuation d’un Chemin de Bois (1970); Robert Smithson, en Overturned Rock (1969), juega con la idea de transformar el paisaje al alterar el orden predispuesto por la azarosa naturaleza; y de distinto formato, pero con la idea de registro específico espacio-temporal, el japonés On Kawara ordena en anaqueles doce libros con mapas, fechas y textos de sus recorridos diarios, en I Went 1968-1979 (2007); y Gabriel Orozco interviene con círculos en colores los ya obsoletos boletos de avión, en cuatro ejemplares sin título de 2001. 

Colectiva: The Traveling Show — imagen 6
Andreas Gursky. Frankfurt, 2007. Impresión cromogénica. 237 x 504 cm. (93 ¼ x 198 2/5 pulgadas).

Otra forma de aprehender un viaje es registrar todo el recorrido del tiempo que dure su travesía. En el video Bravo-Radio-Atlas-Virus-Ópera (2009-10) la argentina Carla Zaccagnini muestra un bote casi estático y visto desde su mástil, en una fotografía en picada, mientras se cubre la navegación del Atlántico al Pacífico a través del canal de Panamá, en julio de 2009. Los mapas, líneas fronterizas, cartografías reales o inventadas y los trazos de geografías utópicas son tratados por artistas como el estadounidense Douglas Huebler, la inglesa Louise Hopkins, el chileno Juan Downey, la polaca Aleksandra Mir y la brasileña Rivane Neuenschwander.

Cabe destacar una pieza formada como conjunto dispuesto en áreas no destinadas a la exposición, además de las salas mismas del espacio, del colectivo Claire Fontaine, fundado en Francia en 2004. Se trata de letreros en neón que declaran Extraños en todas partes (2008) en náhuatl, mixe, vasco, chino, griego, italiano e inglés, entre otras lenguas.

Son estos ejemplos mencionados algunos fragmentos de lo que consta la exposición, y que nos remiten a la transitoriedad, a lo efímero del tiempo y a la relatividad de las distancias en un mundo fusionado, globalizado y casi moldeable al gusto y a la necesidad.

La exposición The Traveling Show se expuso en la Fundación/ Colección Jumex del 15 de abril al 5 de septiembre de 2010.

LUZ MARÍA SEPLÚLVEDA

The Traveling Show, por Luz Sepúlveda | artnexus