Rivane Neuenschwander, artista brasileña que trabaja con ideas interactivas y conceptuales, fue el punto central del programa de verano del New Museum de Nueva York. Su exposición A Day Like Any Other ocupó el vestíbulo y las galerías del tercer y cuarto pisos y fue curada por Richard Flood, curador principal del New Museum. Contenía obras de la última década y se le llamó una “investigación de mitad de carrera”, aunque, a sus 42 años, el punto medio de la carrera de esta fascinante artista podría muy bien estar diez o veinte años adelante.
Quizás la obra más conocida de la exposición era I Wish Your Wish una instalación interactiva que se llevaba a cabo en la galería del vestíbulo del New Museum. La artista se inspiró en la tradición popular de la iglesia de Nosso Senhor do Bonfim, de Salvador, Bahía, de atar coloridas cintas a la cintura de los feligreses como símbolo de buena suerte, inspirada en el culto sincrético afrobrasilero del candomblé. En su versión, la artista invitaba a los visitantes a tomar una cinta de uno de los 10.296 diminutos orificios que había en la pared, amarrársela a la cintura, y luego, junto con un deseo que habían escrito en un trozo de papel, volver a poner la cinta en la pared. Los visitantes que llegaban después, encontraban estos deseos impresos en las cintas. La instalación de Neuenschwander, así como su sitio web, exhibían algunos de estos deseos impresos, que iban desde los muy personales (“Deseo que él me ame”, “Deseo que sea benigno”) hasta los más idealistas (“Deseo que haya paz en el Medio Oriente”, “Deseo que cese el derrame de petróleo”).

En First Love (2005), inspirada en el cuento corto de Samuel Beckett que lleva el mismo título, la artista les pidió a los visitantes que le describieran los rasgos de su primer amor a un artista de bocetos forense. La imagen resultante, supuestamente familiar para el recuerdo idealizado del visitante, era muy distinta de la historia de Beckett de una relación poco romántica con una prostituta, una cruda descripción de la pobreza, el abandono y el mal sexo. La obra se inspiró en la ironía entre las ideologías imperantes y el caos impredecible, incontrolable. Su Involuntary Sculptures (Speech Acts) (2001-10), cuyo título hacía referencia a un término del filósofo del lenguaje John L. Austin y un libro de John Searle, consistía en pitillos, servilletas y tapas de botella doblados, y otras chucherías dejadas en bares y restaurantes, reunidas y conservadas por la artista durante la última década. Estas diminutas instalaciones, que combinaban la teoría relacional y el azar, se inspiraban en las fotografías de Brassaï de boletos doblados y otras minucias producto de un año de peinar las calles de París.
Neuenschwander utiliza el término “materialismo etéreo” para describir cómo incluso las cosas más sutiles, casi invisibles, son, todas, parte de una red de relaciones ininterrumpidas y etéreos intercambios. Y ella, como observadora y directora, actúa como mediadora de estas relaciones, como el ojo flotante de la cámara incorpórea. Así ocurrió, sin duda, con su video The Tenant (2010), que tomó su nombre de la película de 1976 de Roman Polanski. En la versión de Neuenschwander, con sonido del dueto brasileño O Grivo, una pompa de jabón flota por su estudio durante 10 minutos y 34 segundos. Allí, la duradera burbuja, orquestada para atravesar un espacio predeterminado, tocando superficies, sin explotar, casi nos asombraba como absurdamente realista; me indujo, en vano, a buscar fallas de edición. En otro video, The Fall (2009), un huevo se balancea peligrosamente sobre una cuchara durante 14½ minutos. La perspectiva del espectador era la de la persona que sostenía la cuchara mientras caminaba. La artista tomó prestado de la animación para crear efectos especiales.

Rain Rains (2002) consistía en una serie de 62 baldes de metal suspendidos del techo a diversas alturas. A través de agujeros, en el fondo de estos goteaba agua que era recogida por baldes idénticos puestos en el piso. Cada cuatro horas, empleados del museo debían vaciar el contenido de los baldes del piso en los de arriba para mantener en marcha el proceso. Este acto de mantener la obra era, en efecto, la razón de su existencia misma. Integrada alrededor de los baldes había otra instalación, Walking in Circles (2000), consistente en círculos dibujados sobre el piso con tinta invisible. A medida que los visitantes caminaban sobre ellos, recogían polvo, lo que suponía la huella de una multitud de zapatos. Al comienzo, los espectadores parecían no darse cuenta de la pieza y, mucho menos, de su participación en ella. La artista creó situaciones de inevitable complicidad, a la vez que la mantuvo, en buena parte, en el anonimato. La serie After the Storm (2010) estaba colgada en un lugar cercano: la artista dejó expuestos a la lluvia, en su casa de Belo Horizonte, mapas antiguos de los condados de Nueva York y luego pintó los fragmentos secos con colores brillantes y planos. La serie tomó su nombre de un cuento corto escrito por Ernest Hemingway, aunque en la pieza de Neuenschwander el tema de los cambios globales de los patrones del clima sugería un cambio en las topografías geográficas.
At A Certain Distance (Ex-Votos) (2010) era una serie de pinturas sobre paneles de madera, basadas en exvotos tradicionales de América Latina. Estas pinturas, con sus pisos de baldosas separadas, hacían referencia a pinturas del Renacimiento de espacios interiores, en especial, a la inexactitud de la perspectiva en su presentación escenográfica arquitectónica. En The Conversation (2010), el espacio interior de la galería estaba vinculado al espacio interior del apartamento de la película de 1974 de Frances Ford Coppola del mismo título, en la que Gene Hackman representó a un paranoico experto en vigilancia. Antes de la instalación, Neuenschwander contrató a una firma de seguridad para que pusiera micrófonos ocultos en la galería; luego, empezó a recortar la alfombra y taladrar huecos en las paredes para encontrar los artefactos de escucha. Una pista de sonido reproducía el ruido generado por la artista durante su destructiva búsqueda.
Sin duda, Neuenschwander les debe mucho a su herencia brasileña, a movimientos como el neoconcretismo y Tropicália. Su conceptualismo y sus prácticas interactivas que envuelven a los espectadores/participantes son influencias directas de sus colegas brasileños Hélio Oiticica y Lygia Clark. Aunque las obras que exigen la participación de los espectadores estuvieron bien representadas en esta retrospectiva, en el pasado la artista ha utilizado diversos criterios para completar sus obras. Ha exhibido caracoles que comen papel de arroz, hormigas que caminan sobre carne cruda, y filmó una colonia de estas, en un estilo carnavalesco, mientras llevaban por la selva confetis de vistosos colores recubiertos de azúcar. Curiosamente, estas obras de comienzos de los años 2000 no estuvieron presentes en A Day Like Any Other, una exposición por lo demás memorable de la obra de la artista.
DENISE CARVALHO
