Esta muestra le propone al espectador un recorrido a través de diferentes experiencias alteradas de la percepción. A lo largo de las tres salas de exhibición la luz opera a modo de catalizadora de relaciones con el espacio, bien sea como constructora de una dimensión física o como objeto de representación.
Un grupo de bocetos que el artista presenta a manera de memoria del proyecto da inicio al recorrido de la muestra; en ellos, Cárdenas le traslada al público sus propias preguntas acerca de qué es el espacio, cómo se estructura y cuáles pueden ser sus dimensiones de experimentación. En esta primera sala se encuentra también Sombra de Umbral, la pieza más categórica de este proyecto; haciendo referencia al eclipse solar, esta obra se construye a partir de una proyección que se enmarca dentro de un gran dibujo en forma de corona solar. Sólo la presencia del proyector en el espacio brinda las pistas sobre el fenómeno visual que se construye, un umbral que es al mismo tiempo un truco visual, un espectáculo y un dispositivo lúdico para el espectador. Junto a esta obra se presentan bocetos que ilustran diferentes intensidades en la construcción de esta corona, que, en su conjunto, constituyen un cuerpo significativo de ejercicios, cuya autonomía la determina la sencilla catalogación de los eventos como una estructura de reflexión tan amplia como el sistema natural que representa y tan eficaz como un mapa que permite proyectar las variaciones futuras de este sistema a partir del modelo inicial.

La segunda parte de este proyecto amplía en una instalación la serie 3 a.m. en la cual Cárdenas ha venido trabajando desde hace un tiempo, y cuyo eje de desarrollo se centra en problematizar, a través del evento, nociones de tiempo y lugar: ¿cuál es la imagen que se construye al observar un espacio oscuro o ver la bóveda celeste en la noche? El negro como fondo, el negro como infinito, se plantea en la percepción del hombre moderno como un límite absoluto, es la oposición a la transparencia. La profundidad o la existencia de un espacio real detrás del negro es siempre cuestionada por una percepción que no puede ver. En este sentido, la obra disputa este estereotipo sensorial y plantea la posibilidad de existencia de un espacio (tangible o intangible) detrás de un plano cubierto por varias capas de grafito negro. La instalación se compone de dos elementos enfrentados en la sala: por un lado, el dibujo de grafito como forma material de un concepto, y por otro, una video que registra el proceso de elaboración del mismo dibujo, en el que el fondo blanco de la superficie del papel es paulatinamente colonizado por el negro. Este cambio –entre luz y sombra– se refleja de igual manera en el espacio de exhibición, que, al estar iluminado solamente por el reflejo de la proyección, pasa cíclicamente de la claridad a la penumbra.
Un grupo de obras completa esta muestra, que de una manera distinta ilustran la noción principal propuesta en esta exposición: la relación entre un concepto y su materialidad percibida como fenómeno. Piedra de 4000 m3 de carbón es la representación física de una masa ausente, la punta de un iceberg; m2 de tierra y m2 de césped son pinturas horizontales que ilustran la imposibilidad representada de un territorio autocontenido; Esquina construye la ilusión de un espacio dual a partir del límite como problema; y Horizontal/Vertical cuestiona la relación entre horizonte y gravedad como vínculo entre fuerzas físicas y realidad percibida.
Para Nicolás Cárdenas, así como para el Museo de Arte Contemporáneo de Santa Marta, esta exposición ha sido un ambicioso proyecto que ha demostrado las posibilidades de interacción entre artistas e instituciones en espacios de Colombia que se apartan del centro de actividad artística de Bogotá, Medellín y Cali. En este intercambio se abre un espacio de circulación artística y difusión del arte contemporáneo mucho más amplio que enriquece tanto a los artistas como a los contextos y los públicos de las instituciones que les abren sus puertas.
CARLOS BETANCOURT
