Menos tiempo que lugar. El Arte de la Independencia

Fernando Gutiérrez. A Miguel Grau. Performance. © Sol Arrese.

Colectivasept 2010 - nov 2010· Por Victoria Verlichak

Menos tiempo que lugar. El Arte de la Independencia

La realidad de América Latina, con su identidad inconclusa, dista mucho de aquella que soñaron José de San Martín y Simón Bolívar, “la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. Escasa gloria en una región atravesada por la disparidad social y con la libertad cercenada por gobiernos ineficaces y totalitarios y limitada por la pobreza y corrupción endémicas. Poco para festejar, aunque el calendario señala la celebración de los “Bicentenarios” de la independencia de muchos países del área (Argentina, Chile, Colombia, México, Venezuela) examinados a través de una mirada crítica en la muestra itinerante Menos tiempo que lugar. El arte de la independencia.

Concebido por el Goethe Institut y curado por Alfonso Hug (Alemania), y el proyecto El arte de la independencia: ecos contemporáneos integra a 22 artistas y a cinco escritores que dialogaron entre sí y viajaron por países de la región para producir trabajos de videoarte e instalaciones, fotografía y pintura, así como varios ensayos incluidos en un catálogo ilustrado y bilingüe (alemán) de 300 páginas. Los autores son el escritor y activista uruguayo Raúl Zibechi, que recorrió Bolivia y Ecuador; el escritor peruano Alonso Cueto Caballero, que exploró Argentina y México; el periodista, escritor y traductor alemán Timo Berger, que atravesó Paraguay y Perú; Frank Semper, publicista y periodista alemán, que viajó por Colombia y Venezuela, y Alexander García Düttmann, filósofo nacido en España, que condujo su investigación en Chile y Uruguay. Son miradas politizadas y expresiones de deseos, empapadas de referencias, tradición e historia viva que cuestionan el statu quo.

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Gianfranco Foschino. Flujo, 2010. HDV, color, sin sonido, 8 min.

El título de la muestra, Menos tiempo que lugar, fue extraído de un poema del uruguayo Mario Benedetti: “Hay menos tiempo que lugar/no obstante/ hay lugares que duran un minuto/ y para cierto tiempo no hay lugar”. El curador Alfons Hug ––que vive y trabaja en Brasil– se pregunta si “¿Acaso esto significa que tenemos menos tiempo que espacio, que el tiempo se nos escapa de las manos mientras buscamos un lugar donde establecernos, que al final tenemos dónde permanecer pero el tiempo se nos ha escurrido?, y concluye que quizá, “solo el arte [sea] capaz de situar el tiempo actual y de ofrecerle refugio”.

Hug toma como punto de partida la Carta de Jamaica, misiva que el libertador venezolano escribió el 6 de septiembre de 1815 en Kingston en respuesta a un mensaje de Henry Cullen, con la intención de llamar a Gran Bretaña a colaborar con la independencia americana. En el extenso y meditativo texto realiza un pormenorizado análisis de la situación imperante y, aunque reconoce las dificultades existentes y las luchas intestinas, expresa su deseo de que América Latina sea una sola nación, tenga un solo gobierno desde el istmo de Panamá hasta la Patagonia. Lejos de las aspiraciones de Bolívar, la región aún estña plagada de calamidades, divisiones y enfrentamientos. En su carta, Bolívar menciona al Barón de Humboldt, con quien se encontró en dos ocasiones , y, según señala Hug “hay quienes dicen que [Alexander] Humboldt habría sido el padre intelectual del movimiento de independencia latinoamericano y habría inspirado al Libertador”; desde esta percepción histórica es que el Goethe Institut –centro de cultura especializado en la enseñanza del idioma alemán– llevó adelante esta exposición. 

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Neville D'Almeida. Verde moreno, 2009. Video, color, sonido, 4 min.

Así,  la muestra está poblada principalmente de videos, y de fotos, pinturas, instalaciones y textos que señalan claramente que 200 años de independencia son muchos como para que aún reine el atraso en la región y para que los excluidos sean legión. Atractivos relatos visuales de los dos artistas que con perspicacias, inteligencia y humor lan claramente que con perspicacia, inteligencia y humor –en ocasiones, condimentados con cierto pensamiento binario y una visión romántica– tanto se ocupan de problemas actuales como van tras la huellas de antiguas culturas, recrean la historia y entablan una relación con la naturaleza. 

En muchas de las obras, la acumulación de datos negativos de la realidad aparece resumiendo un catálogo de frustraciones, pero, junto con reconocer el grave estado de las cosas, las mejores piezas también ofrecen al espectador la posibilidad de dejarse inundar para descubrir utopías, enseñar para remediar, encontrar el “sentido total [de América] y esas laderas crípticas de sus sílabas que andamos y desandamos sin cesar se volverán transparentes, nítidas. […] [Aunque] por ahora no es más que un anhelo, y frecuentemente, una desesperación”, como señala la crítica y escritora Marta Traba. 

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Joaquín Sánchez. Jiwasa, 2009. Video, color, sonido, 15:24 min.

Mientras que Julián d’Angiolillo (Argentina) denuncia en su video la contaminación del Riachuelo –situación que ya era marcada en 1811– mostrando su descomposición, Gianfranco Foschino (Chile) llama la atención sobre el dramático deshielo que sufren las altas cumbres, a través de un video que registra el bellísimo paraje del Ventisquero Colgante. La figura del artista viajero Frederic Edwin Church, quien pintó El Chimborazo en 1864 y otros escenarios de América agregándoles detalles de su pura imaginación, es recuperada y repensada críticamente por Frank Thiel (Alemania) que presenta sus propias fotos del volcán más alto de Ecuador y del volcán Cotopaxi, asomado sobre Quito, junto a imágenes de las obras del norteamericano en distintos museos. En su viaje por el Camino Inca, Agata Madejska (Polonia/Alemania) fotografía el silencio en la majestuosidad de los Andes, las excavaciones arqueológicas y la vastedad del desierto. El video de Neville D’Almeida (Brasil) pone en primer plano los trabajos y los días de  una comunidad del Amazonas, en tanto que el extraordinario movimiento de los colibríes, pequeñísimos pájaros americanos que resplandecen en su incesante vuelo.

Las imágenes de la inmensidad del océano Pacífico –video tomado desde Valparaíso como si fuera el gran Atlántico por donde vinieron los conquistadores españoles– le sirven a Claudia Aravena Abughosh (Chile) para recordar la frase “Más grande es el odio que nos ha inspirado, que el mar nos separa de ella” (de España), de la Carta de Jamaica de Bolívar, material utilizado también en el video de Leticia El Halli Obeid (Argentina) y en el de Alexander Apóstol (Venezuela), en el que, ironía de ironías, los pobladores de un barrio humilde de Caracas realizan una incongruente lectura, en voz alta y a cámara, de esa carta originariamente escrita en inglés, sin saber ese idioma. 

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Martín Sastre. Episodio I: Tango con Obama, 2009. Video, color, sonido, 6 min.

La obra de Fermando Gutiérrez (Perú), performance y fotografía, ironiza sobre la derrota y el culto a la personalidad recreando efectivamente el recorrido de Lima hasta el sur de Chile del almirante peruano Miguel Grau, que murió en batalla en 1879, a través de las presentaciones y representaciones en los pueblos de la costa de su descendiente y vivo retrato de Germán Grau, vestido como su ilustre antepasado. 

Claudia Casarino (Paraguay) exhibe su obra Pinandi (Ni Puta, ni Diosa ni Reina), tres vestidos de tejido de tela muy delgada con encaje de Ñandutí que remiten a la circunstancia de la mujer ante la llegada de los conquistadores y ante el exterminio de la población masculina del país durante la guerra de la Triple Alianza (1865-1870). En pantalla doble, las tejedoras del video de Joaquín Sánchez (Bolivia) deshilachan la bandera de Bolivia y crean otro ovillo, a la par que se ven imágenes documentales de marchas populares por reivindicaciones sociales. Con tejidos de Cháguar (fibra vegetal) de la región del Chaco, Olaf Holzapfel (Alemania) construye arquitecturas provisorias para señalar la escasez de vivienda y el fracaso de las urbes, mientras que Juan Fernando Herrán (Colombia) también alude a las vivencias precarias a través de una escalera, metáfora de posibilidad de escape de los barrios marginales en donde malviven millones alrededor de las grandes ciudades de Latinoamérica. 

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Izquierda: Juan Fernando Herrán. Espina Dorsal, 2009-2010. Instalación escultórica en madera. Aprox. 700 x 1000 x 600 cm. (275 ½ x 393 ¾ x 236 1/5 pulgadas). Piso: Olaf Holzapfel. Casa Provisio-nal, 2009-2010. Escultura, textil impermeable. 4,90 x 3,10 x 1,75 m. © Sol Arrese.

Los videos de Miguel Ventura (México) y Bjørn Melhus (Noruega/Alemania) coinciden, por distintos caminos –desde el disparate hasta una documentación ficticia– en señalar la creciente militarización y vigilancia de la sociedad mexicana pero también su desprotección ante los ejércitos de los narcos y paramilitares, y la amenaza del armamento doméstico, por ese dicho que reza que “las armas las carga el diablo y las descargan los boludos”.

La edición inagurada en Buenos Aires se completa con obras de Pablo Cardoso (Ecuador), Narda Alvarado (Bolivia), Christine de la Garenne (Alemania), Marina Vassileva (Bulgaria/Alemania), Roland Stratmann (Alemania) y Martín Sastre (Uruguay); en el video de este último, entre el amor y la posesión, EE. UU. y América Latina bailan un tango, con un doble de Barack Obama y el artista como protagonistas.

Este diálogo entre artistas y escritores, entre latinoamericanos y europeos, mayormente alemanes, por momentos sobrevuela tanto lo mágico como lo trillado. Sin embargo, y a pesar de cierto reduccionismo, esta conversación invita al observador a la reflexión y permite conocer a los vecinos –distantes a pesar de la cercanía geográfica– más allá de los estereotipos y de los problemas que ventila la prensa diaria. No es poco: entre la fantasía y la realidad las obras crean mundos y promueven el debate. Es mucho más de lo que hizo la celebración del Bicentenario en Buenos Aires, que montó un gran espectáculo, entretenimiento puro aquí y ahora, sin la más mínima intención crítica ni texto, programa o diseño colectivo para el futuro. 

La exposición y publicación Menos tiempo que lugar, que contó también con el apoyo del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, presentó primero una versión abreviada en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (Ecuador). Luego, la edición completa se inauguró en Palais de Glace de Buenos Aires (Argentina), se exhibió en el Centro Cultural Solar Barão en Curitiba (Brasil) y sigue hasta agosto en Subte, Centro Municipal de Exposiciones de Montevideo (Uruguay). Luego, habrá incorporaciones de otros artistas durante el recorrido de la muestra, que continúa su viaje al Instituto Cultural Peruano-Norteamericano (ICPNA) de Lima (Perú); en septiembre y en octubre, al Museo de Antioquia de Medellín (Colombia). La exposición será desplegada en Alemania, en 2011.

VICTORIA VERLICHAK

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