Martinat (1974), artista autodidacta de vanguardia, presenta la exposición titulada Ejercicios de abstracción y substracción para distracción. El artista nos dice sobre el nombre de la exposición: “Decidí hacer una serie de ejercicios, básicos en cierta forma de quitar y sumar para darle nuevo significado a ciertas cosas o acciones”1.
Simultáneamente, Martinat exponía en el Museo de Arte de Lima, inaugurando la reapertura del museo con una instalación. El museo rompió el récord de asistencia, con 10.000 visitantes la primera semana de apertura.
En esta exposición de la galería Revolver, Martinat tiene cuatro clases de obras totalmente diferentes: una instalación, una escultura de cemento con vidrios rotos, un megáfono colgado de un péndulo, y también imágenes de grafitis sacadas de las paredes de la ciudad. La exposición no es homogénea, pero eso justamente es la esencia de Martinat: sorprender al espectador, desafiarlo. ¿Qué es arte? ¿Quién es el artista? ¿La pregunta, quién es el artista, el que la piensa o el que la realiza? La respuesta, ciertamente, es el que la piensa, y así lo hace Martinat.

La instalación llamada Ejercicio 1 (Mentir-Verdad) es una de las más interesantes que he visto. Porque refleja la vida real, su significado está puesto y construido en la instalación. El espectador no puede entrar a la sala donde está construida la instalación porque ocupa todo el perímetro y sólo la puede ver desde la puerta. El cuarto está dividido en dos partes, con un piso de madera a la altura de la mitad la sala. Del centro del piso salen las letras MENTIR, que están cortadas por la mitad, y te imaginas que la otra parte de las letras están debajo del piso. Pero no es así; en la parte baja está escrita la palabra VERDAD, también con las letras cortadas por la mitad. La parte donde está la palabra mentir está totalmente pintada de blanco y todo está terminado y completo. Pero en la parte baja, debajo del piso donde está la palabra verdad, todo se encuentra en construcción; una parte del piso de madera está removido, todas las paredes están abiertas y se pueden ver las vigas de soporte. El piso del medio, que tiene las letras, está sostenido por vigas de madera sin pintar. En esencia, en la parte de arriba, donde se encuentra la palabra mentir, todo está terminado y pintado de blanco. Donde se encuentra la palabra verdad, todo está en construcción y no está pintado. ¿Esto refleja la sociedad en que vivimos? Claro que sí, y también de nuestra vida personal, cada cosa que decimos entra en una de estas realidades. El artista comenta esta instalación: “[Es] una metáfora que se repite en el mundo, la mentira como algo preconstruido de forma perfecta y la verdad como algo aún sin construir, algo en constante proceso; al final, una está hecha de la otra”2.
La obra de cemento de nombre Ejercicio 2 tiene huecos de ladrillos que fueron quitados después de haber hecho la pared, y unos vidrios rotos en la parte de arriba, como se acostumbra en algunas casas de Lima como medida de seguridad. Esta obra no tiene estética, pero eso justamente es lo que la hace atractiva: su simpleza, sus materiales, su geometría. Cada obra fue hecha con una idea, y Martinat dice: “Esa pieza es como una radiografía de la ciudad, es como el esqueleto de una ciudad al sacarle a un muro los ladrillos y dejar las sobras de cemento y el sistema precario de seguridad que se usa mucho en Lima”3.
La obra Ejercicio 4 es un megáfono en un péndulo moviéndose mecánica y repetitivamente; está colgado de una ventana, tiene audios de manifiestos artísticos sacados de internet, pero son inaudibles porque el péndulo sale por la ventana y ya no los escuchas, se pierde la percepción de los manifiestos. Es como si estos sólo estuvieran de adorno. Aquí lo visual es de poca importancia; lo interesante es el concepto de la obra. El péndulo es mecánico, el megáfono, eléctrico, y no son tan visuales estéticamente. Pero la obra es importante, porque no fue hecha para ser estéticamente agradable. Esta obra es muy personal; así como Martinat no tiene parámetros en su trabajo, los audios de los manifiestos artísticos no le sirven de nada y él hace recuento de eso aquí. Esta obra fue hecha por dos asistentes y supervisada por Martinat.
Los grafitis son un problema serio en Lima, están por todas partes, y Martinat se apropió de los dibujos de los grafitis de las paredes con una resina y los hizo suyos. Estas obras son muy buenas porque tienen mucha estética, y a la vez son efímeras, pero Martinat las inmortalizó como sus obras. Las obras no están enmarcadas, sólo está la imagen con la resina, y se cuelgan de la pared. Estas obras tienen imágenes de caricaturas, calaveras, caras de mujeres, extraterrestres y payasos. Igualmente, Martinat sacó letras de grafitis de los anuncios políticos de las paredes, formó la palabra MENTIRA, la puso en una pared frente a la playa y la abandonoó allí. Con estas acciones Martinat está trabajando agresivamente, haciendo vandalismo al vandalismo y apropiándose de imágenes de artistas desconocidos, sin ningún mérito artístico y haciéndolas su obra. Eso es muy original, y de eso se trata su obra, de originalidad de materiales y de ideas.
Martinat trabaja de una manera muy peculiar y de vanguardia. Él piensa en las obras, las trabaja en su computadora en un programa 3D, y luego, con las medidas e instrucciones, las envía para que las elaboren bajo su supervisión. Esto parece inconcebible, pero es muy real en nuestros tiempos. Lo mejor del trabajo de Martinat es la obra en sí y sus materiales, no su estética. Sin embargo, al final sus obras terminan siendo tan interesantes que les encuentras estética, así como lo hacía Duchamp.
NOTAS
1. Entrevista con el artista, junio de 2010.
2. Ibid.
3. Ibid.
AUGUSTO CHIMPEN
