Afirma Javier León: “Hay dos dimensiones de lo visual: la visión y la mirada. La imagen satisface la visión, y allí donde desaparece la imagen (donde se hace mancha) y la visión se hace confusa, emerge la mirada. Lo que tú ves es lo que tú ves, todo lo que hay que ver es lo que se ve; todo no es lo que ves”.
El breve párrafo que da inicio a la reseña forma parte de una conferencia dada por el artista, y en él define la intención de su más reciente exposición, What you see is what you see is not what you see, realizada en la galería La Cuadra, entre el 25 de marzo y el 2 de mayo. La propuesta se plantea como un intento de relectura de la modernidad nacional, representada en el arte abstracto, y que, en opinión del autor, resultó extraviada por la irresponsabilidad de los actores sociales y políticos.
Javier León es conocido por su trabajo conceptual, en el que no deja de estar presentes el tema de la abstracción y la referencia a figuras emblemáticas de esa tendencia. La exposición se presenta como una continuación de otra individual realizada en la misma galería, 2008, bajo el título Obra inédita. En aquella oportunidad León presentó lo artístico como expresión esencial de una idea, y lo material, como razón de ser de la obra.

Esa intencionalidad se profundiza en esta muestra, búsqueda que lo emparenta, mediando las interpretaciones personales, con la amplia y diversa experiencia de los pintores internacionales que en los años cincuenta y sesenta desarrollaron importantes investigaciones dentro de la denominada Abstracción postpictórica y el Minimal Art. También con las obras de los artistas nacionales de ese tiempo crucial de la modernidad, grupo en el que, precisamente, la abstracción se asume con una intención reveladora y una voluntad transformadora. La muestra presentada por León evidencia una intencionalidad compartida, la presencia de dos direcciones o tendencias, si se quiere divergentes; tanto es así, que en la presentación se muestran como grupos diferenciados. Una aleja cada vez más el hacer del artista del valor de lo cromático y la otra lo reafirma, persiste en el color como componente fundamental del objeto plástico, sin que ello signifique una concesión a la intención pictórica.
Al primero lo conforma un conjunto de obras realizadas sobre yute, un soporte frágil cuya urdimbre se evidencia a través de la pintura. Piezas ejecutadas fijando tiras de papel sobre la tela para luego aplicar un blanco con tonalidades; al retirarlas, resulta una obra que el artista denomina Líneas verticales enmascarada, acompañadas de otras piezas realizadas con las cintas despojadas de lo que antes estuvo oculto.
La serie Los tablones, igualmente signada por la linealidad vertical, una continuidad de listones de madera tratados con pintura de la industria automotriz que luego son ensamblados, define el color como hecho presencial, y el contraste de tonos marca la intención del artista. En los Tablones azules el efecto visual es intenso a pesar que lo buscado es que sean percibidos simplemente como listones coloreados, vale decir, el color por el color mismo. Javier León hace con estas realizaciones una cita de la estética y hard-edge, como dominó la crítica norteamericana a esa pintura donde se imponen las formas de límites definidos, asociada a artistas como Frank Stella y Ellsworth Kelly, entre otros. Igualmente, tenemos presente en este análisis las obras abstractas, de mediados del siglo XX, de los artistas venezolanos Carlos González Bogen, Jesús Soto, y en particular, la serie de los Coloritmos de Alejandro Otero.
En respaldo a la exposición el autor se ha ocupado de dar a conocer, de manera expresa, el componente conceptual que la soporta; la propone como una mirada interesada hacia el arte de un tiempo pasado, unida al propósito de desvelar su pertinencia como hecho social. Pero no hablamos de la forma, del hecho plástico como una apuesta contraria a la realidad del presente; se trata más bien de mostrar a través del arte abstracto la imagen de una conciencia perdida que refiere a la noción de una sociedad justa y equilibrada, consecuentemente, moderna, cuya persistencia se intenta negar desde la retórica oficial contemporánea.
Reafirma Javier León: “El espejismo de la disolución de la tradición abstracto-geométrica se ha convertido en uno de los nuevos mitos de nuestras artes visuales; paradójicamente, este mismo espejismo ha servido para darle una insospechada continuidad”.
En las sociedades sujetas a múltiples tensiones el creador asume, desde la dimensión estética, un papel crítico; así intenta demostrarlo una vez más Javier León.
FREDDY CARREÑO
