Evidenciar metafóricamente la experiencia de estar viviendo en un tiempo y espacio determinados es el planteamiento sobre el cual gira la obra de la artista Claudia Viera. WaterLINE es el nombre de la obra que ahora se exhibe en el Queens Museum de Nueva York. Un proyecto que combina y dibujo dando como resultado una obra conceptual de figuración abstracta.
Viera comienza su proyecto creando una instalación a través de un trabajo performático donde tiene como única herramienta un marcador permanente –con el fin de dejar huella imborrable de un trabajo sutil– y como principales materiales el cuerpo de ella misma y el espacio arquitectónico. El performance fue desarrollado por la artista desde finales del mes de febrero hasta el 16 de mayo de 2010, momento en que la exposición se abre al público.
De forma pausada, a manera de un acto de meditación, la artista comenzó a realizar una línea continua, partiendo desde la intersección de dos paredes perpendiculares y el techo de la sala del museo, creciendo en una espiral hacia la derecha, haciendo un movimiento expansivo hacia el exterior. En este acto Viera traza un recorrido hipotético dentro del museo, que cubre el trayecto desde Porto Alegre (Brasil, su lugar de nacimiento), siguiendo la línea de la costa atlántica hasta Brooklyn, Nueva York, donde reside actualmente.

Es así como Viera crea una instalación sobre la abstracción del tiempo: en forma de espiral quedan cubiertos el techo y las paredes de una sala de 1.500 pies cuadrados, donde el espectador consigue sumergirse en un momento de conciencia de sí mismo a través del colapso de las nociones de perspectiva, escala, apertura interior y exterior. Viera, con su acto intencional, crea un espacio para compartir entre el público y ella; su línea continúa como único patrón transforma un espacio común en un espacio vertiginoso y complejo, donde se entrelazan las diferentes dimensiones que percibe el ojo humano; creando una articulación y desarticulación del espacio. De la misma manera, a través de esta línea continúa la artista crea una concepción particular de dibujo que no es el boceto de una idea o la representación de un objeto; en realidad, es un registro del tiempo vivido, una huella del paso del tiempo.
El acto performático de Viera pretende dejar sobre los espectadores, por un lado, la concepción particular de un dibujo hecho a través de la meditación como un mapeo o representación del paso del tiempo, y por otro lado, formas de explorar e interactuar, por parte del espectador, con el espacio.
Por tratar temas como el tiempo y el espacio, en relación con la vida de la artista, se considera la serie WaterLINE un proyecto no finalizado, pues es transitorio y de continua transformación, según el lugar y momento en que se lleve a cabo.
El proyecto de WaterLINE está estrechamente relacionado con Topografías, un proyecto en curso de la artista, desde el año 2002, que registra la vivencia del tiempo y el espacio examinando la relación de las personas con el entorno. El concepto de una sola línea continua ha sido utilizado por Viera en proyectos anteriores como (Kioto) un video-performance hecho en un residencia en Japón, otra versión de WaterLINE [NY-Utica], entre otros.
DIANA MARCELA CÁRDENAS
