En esta bienal, las artes visuales ofrecen una visión clara, crítica, reflexiva y esperanzadora titulada La naturaleza de las cosas, donde se reflejan los problemas y se muestran los peligros y las necesidades de generar nuevas vías de solución. La exposición es parte del ciclo que abarca educación, filantropía, las mujeres como conductoras de la nueva economía, salud, reducción de la pobreza, economía sustentable, energía y cambios climáticos, encuentros políticos y otras actividades. ¿Cómo puede una exposición abarcar todos o casi todos estos temas sin saturar al espectador? Del diálogo con Paola Santoscoy, la curadora, se resume que en los escasos cinco meses que dispuso para el trabajo, articuló un equipo asesor con María del Carmen Carrión para Artes Visuales y Lauren Higgins para las conversaciones entre público y artistas. Su primera selección curatorial se basó en artistas que ya conocía; supo que no iba a agotar los temas ni incluir a todos los países; consideró el espacio imprescindible para cada obra y el público que la recorrería; y reflexionó acerca de las instituciones pares en la ciudad, decidiendo no reiterar ni competir con lo que se presentaba. En una época de exitismo y estrellato, La naturaleza de las cosas primordialmente invita a las miradas sobre las obras, sus contenidos y propuestas, no hacia nombres consagrados. Como si esas dos generaciones –a las que pertenece también el gobierno de dicha ciudad–, trabajan texto incoherente sobre los problemas con economía de medios, sin artificios e interrelacionando ciencias, artes y tecnología.
Para esta ocasión, se rescató el McNichols, un edificio bien ubicado, cerrado desde hace años, cuya restauración brindó 28.000 pies cuadrados utilizables en tres niveles bien iluminados, convirtiendo las artes visuales en embajadoras de la bienal. El frente neoclásico del edificio fue tratado por Jerónimo Hagerman (México, 1967): Lime Green Corinthian Over Saturn Dublin, 2010, instalación para sitio específico que revela su personal concepción del espacio, su enfoque celebrador y su interés en lo ecológico habitado.

En el interior, no hay abuso de los videos. Teddy Cruz (Guatemala, 1962), en Sin título, 2010, muestra a través del video su interés por lo bicultural que él experimentó, y reflexiona acerca del aprovechamiento de los medios en la integración de la vivienda. Bienvenidos a Nueva América/ Welcome to New America, 2009, video de Rubén Gutiérrez (Monterrey, 1972), trata de una comunidad aislada y original en los suburbios de Lima que ha sufrido la lucha por la tierra. Es un satírico documento que alienta el ingenuo enfoque y el monumental deseo de buena vecindad política, mostrada desde una cancha de fútbol con puertas con los nombres y banderas de los diferentes países. Local Code: Real Estates es una obra de 2010 del arquitecto/urbanista Nicholas de Monchaux (Brooklyn, 1973), dedicado a la tecnología, la naturaleza y aspectos citadinos, quien ofrece una mirada reconciliadora a través de espacios disponibles que se ignoran, acumulando disfuncionalidad social y ecológica. Propone revisarlos y reincorporar estas zonas con diversos beneficios. Cada vez más los arquitectos se expresan simultáneamente en las artes visuales; sus propuestas atienden problemas reales y dan cabida a sus deseos de prácticas estéticas. Hijos de la nada, 2010, es una experiencia social de orden pop que realizó Gabriel Acevedo Velarde (Lima, 1976) acerca del vandalismo del sitio arqueológico de Chan Chan por un grupo de jóvenes. El artista muestra la hipócrita idea de identidad –según el color de la piel, los vándalos se tornan más o menos castigables– y revela la segregación de la sociedad peruana que alimenta el Gobierno. Se expresa con dibujos simples, documentos, estribillos, y las declaraciones de quienes son Hijos de la nada.
Soy un punk ignorante y merezco morir…
soy un bastardo, escoria, ordinario, cholo
e Indio
vivo en el vacío, soy un intruso
soy un cholo, quiero ser un mafioso,
soy un hijo de nadie

La bienal presenta varias instalaciones fuertes, flexibles, reminiscentes y sustentables. La debida a Pedro Reyes (México, 1972) incluye veinte palas y cinco videos. Palas por Pistolas, 2008, es un espejo de la angustia actual entre padres e hijos, que desgraciadamente está cada día más vigente. El estudio de arquitectura de Rael San Fratello (Oakland) presenta Earthscrapers of Unnatural Building. 2010, una singular instalación real-sideral que utiliza CAD y CAM, o sea, Diseño Digital Asistido y Manufactura Digital Asistida en la realización de maquetas sin juntas –en arcilla, cerámica y cemento–, y tratamiento antropogénico del paisaje.
Entrando, a la izquierda del predio, parece que ha quedado una gran sala vacía, sólo habitada por unas columnas, hasta que unos reflejos cobrizos despiertan la mirada. Sandra Nakamura (Lima, 1981) realizó E Pluribus Unum, 2010, una instalación de monedas de un centavo de dólar, llevando un récord simbólico del pago de impuestos de los indocumentados que viven en Estados Unidos. Nakamura reflejó el respeto al trabajador al colocar a mano cada una de las monedas. No están pegadas porque no quiere alterarlas. “Cada moneda tiene su propia historia” y la carga simbólica de ex valor de un centavo ‘verde’. El título, inscrito en la moneda desde 1975, refiere la fundación de una nación con voluntad de integración y diversidad. Y el metal extiende su significación a otra etapa de América Latina, cuando hace más de quinientos años, el cobre, el oro y la plata eran motivo de conquista y dominio europeo.

Clark Richert (Wichita, 1941) es el autor con presencia pictórica en la Bienal, y autor de una videoinstalación proyectada sobre una pantalla hemisférica. En ambos medios, el notable artista conjuga ciencia y arte de manera lúdica y original. Amman Lines y AC Triancon –acrílicos sobre tela, 2006– y Geometría esférica, 2010, reconocen las teorías de expansión del espacio de Buckminster Fuller, arribando a resultados que merecen especial atención. Dos artistas de Boulder están presentes con obras antitéticas. Joseph Shaeffer (Sioux Falls, 1968), con The Epoch of Encroachment (La época de la invasión, 2010) acerca de realidad y ciencia ficción en los temas ecológicos, psicológicos, de arte y ciencia. La instalación, con elementos de vidrio, remite al laboratorio donde el artista trabaja el comportamiento de la naturaleza agredida por el humano. Materiales orgánicos e inorgánicos se conjugan en esta biósfera, y recuerdan las propuestas de Gyula Kosice al querer salvar a la civilización con hábitats hidroespaciales. El estudio interdisciplinario Chapter 13 –Alex Henry (1981), Todd Berger (1975) y Lucian Foehr (1988)– potencia la relación desde lo menos útil hasta el arte aplicado. United, 2010, catalogada como escultura, es un objeto tridimensional, y es la aplicación del diseño al arte en una conjunción simbólica del mapa del continente, sobre el cual podemos “sentarnos y descansar” en la idea de América.
Darío Escobar (Guatemala, 1971) consuma Dawn, 2009, una instalación de pared y piso realizada con bates de béisbol. Diversión-amenaza, tensión entre las clases sociales, que Escobar desarrolla en estos objetos de la vida que él idolatra más allá del deporte, tratándolos con oro y motivos decorativos del Barroco guatemalteco del siglo XVI. Gregory Euclide (Cedarburg, 1974) realizó la peculiar instalación Because There’s a There, Here’s Just Fine, 2010. Martín Alonso (Chile, 1976) separa la alta tecnología del juego e impulsa el ralentisseur contra la aceleración actual en Slow Walking Machines, 2010, instalación de piso con doce objetos de madera y partes automotrices. Miler Lagos (Bogotá, 1973) recuerda la rotativa de un diario y el gran rollo de papel portador de noticias, incluyendo Silence Dogood, 2010 –pseudónimo de Benjamin Franklin–, al homenajear a quienes usan la pluma para expresar ideas imprescindibles.

Rorschach America, 2009, de Armando Miguelez (Tucson, 1981), recuerda el ‘test’ de la mancha de tinta (éstas son serigrafías del doblez en espejo de mapas de ciertos países del continente). Así, atiende la sutil percepción de las relaciones entre los discursos oficiales y la fragilidad de las narrativas, así como entre los preconceptos y las tensiones en diversos países. Víctor Muñoz (Medellín, 1981) presenta seis fotografías de la serie Clausurado, 2004 a 2010; son las casas de quienes se vieron forzados a abandonarlas por la guerrilla de la droga en Colombia. Son fotos de base documental; el autor las manipula y distorsiona las perspectivas para transmitir las sensaciones angustiantes que las originaron. Karlo Andrei Ibarra (Santurce, 1982), con Continental, 2007-2010, un panel solar que alimenta la luz de neón que dice “Vivo en América”. La deformación en el uso de “América” con la significación de Estados Unidos margina a los demás países del continente.
Estefanía Peñafiel (Quito, 1978) presenta Anticipación de incendios a venir, 2010, instalación mixta (video y gesticulación en el muro con cerillos de seguridad). El título es sugestivo; la obra es la más subversiva: ¿será por eso que es casi imposible de fotografiar? Lucía Koch (Porto Alegre, 1966) realizó Riso Arborio, 2010, fotografías de cajas de cartón, creando interesantes trompe l’oeil espaciales. Alexis Rochas (Buenos Aires, 1974), en None of the above, 2010, refiere la arquitectura reconfigurable y de bajo impacto ecológico, a través del sistema constructivo de unidades OCTA.bot. Brigita Baltar (Río de Janeiro, 1959) con Po’e Paisagem, 2010, es el exponente rotundo de la conservación. De la que fuera su casa, excavó en las paredes la forma de su cuerpo; en esas performances recogió el polvo de ladrillo con que construiría diversas obras, incluso éstas, unas intervenciones de piso y las formas de los diversos cerros de Río, que se encontraron con sus hermanas montañosas de Denver.

Santiago Cucullu (Buenos Aires, 1969) recorrió zonas de Milwaukee fotografiando los próceres locales, los líderes mexicanos y los habitantes vietnamitas en el encuentro de culturas que plasmó en Milwaukee Murals Refitted, Scene from the Hazy Prism of Passing or Lucretius We Hardly Knew You, 2010, un gran mural bosquejado en vinilo blanco sobre el muro negro, actualizando el muralismo mexicano con la segregación actual de los indocumentados y los tráficos humanos. Él, Felipe Mujica (Chile, 1974), Rochas y Nakamura han delimitado y articulado los espacios físicos mayores de la bienal. Mujica gusta de llamar a estos trabajos “arquitecturas temporales”. Rescata la construcción alternativa, creando paneles rígidos o flexibles, en los que el color es muy importante. Al exponer con otros artistas, se hermana a su contiguo, en esta ocasión, las telas atienden al Constructivismo Brasileño, ya que compartió el área con una artista de ese país. Subversión, transformación, rescate, flexibilidad, construcción mancomunada, arquitectura temporal, frontera en común, son conceptos que habitan esta bienal.
*Todas las fotos que ilustran esta reseña son de Steve Crecelius.
GRACIELA KARTOFEL

