Exposición Individualsept 2010 - nov 2010· Por Janet Batet

Amalia Caputo y José Luis Landet

Dot Fifty One

Durante el mes de junio la galería Dot Fifty One nos presentó dos sugerentes muestras personales: Tablaux, de Amalia Caputo, y Sesera, de José Luis Landet. Ambas exposiciones giraban en torno a la problemática autorreferencial del proceso creativo desde una perspectiva cuestionadora. Las dos propuestas destacaban también por su carácter bien diferenciado.

Sesera es una muestra visceral en la que Landet se entrega al escrutinio del complejo entramado de la memoria. El artista se apoya en la estética constructivista de origen ruso y el mundo del cartel, asociado este último a la síntesis de información y transmisión directa del mensaje. Y es que Landet está interesado en el análisis del proceso de comunicación, de ahí el empleo de figuras icónicas que activan instantáneamente asociaciones claras en nuestra memoria. Signos rápidamente reconocibles que se repiten una y otra vez, con variaciones mínimas. 

En una sala retirada, y a oscuras –como si estuviéramos en presencia del mito platónico de las cavernas–, Landet nos presenta The Reason of the Will/La razón de la voluntad, un video donde hace desfilar ante nuestros ojos un sinfín de íconos comunes que, proyectados sobre la pared, nos interpelan. El tempo rápido y la ausencia de color, que enfatiza la idea de sombras tan cara al mito platónico, procuran hacernos conscientes de la distorsión y manipulación presente en todo acto comunicativo. The Reason of the Will constituye una suerte de gimnasia intelectual que obliga a nuestra mente –y a nuestra vista– a reposicionarse en todo momento. Landet juega aquí con el proceso asociativo del que participa la memoria, leitmotiv que anima toda su propuesta artística.

Exposición Individual: Amalia Caputo y José Luis Landet — imagen 1
Amalia Caputo. 47 retablos, según Madonna del Granduca, Rafael Sanzio, 2008. 1/5. Impresión Lambda. 81,2 x 94 cm. (32 x 37 pulgadas).

Las obras de Landet destacan por la simplicidad y el uso magistral del color. Formas simples que el artista descompone y recompone en un acto de creación y destrucción que funciona como analogía de la memoria y el olvido. 

Las nociones de corte, fragmento, recomposición, serialización y reiteración son algunos de los conceptos de base empleados por Landet en su indagación de los vericuetos de la memoria. Sus cuadros son lienzos reconstituidos. Una vez que el artista termina una obra, procede a cortar el lienzo en porciones idénticas, que más tarde se incorporan a fragmentos procedentes de otros lienzos, para crear una pieza enteramente nueva. La nueva obra, una vez reconstituida sobre el muro, nace como resultado de la recomposición meticulosa, una suerte de entramado virtual de ritmos gráciles y alternos. 

Tablaux, de Amalia Caputo, participa también de la noción de ícono. Asistimos aquí a obras cumbres de la historia del arte pertenecientes a la pintura y ahora revisitadas por la artista a través de la fotografía. Si bien históricamente la fotografía ha sido asociada a estas obras como mero medio divulgador de las mismas, ahora Caputo nos propone un acercamiento diferente, utilizando la fotografía como medio crítico capaz no sólo de reproducir fielmente el original, sino de aportar su propia versión de la obra, aportando al tema nuevos niveles de lectura.

Exposición Individual: Amalia Caputo y José Luis Landet — imagen 2
José Luis Landet. Cuatro en uno, 2010. Óleo sobre lienzo. 152,4 x 276,8 cm. (60 x 109 pulgadas). Foto: Leslie Gabaldon.

En este sentido, la serie Tablaux, 2008-2010, participa de la problemática medular enunciada por Flusser en torno al nacimiento de la imagen técnica y el giro cultural fundamental que esta implica en la historia de la cultura occidental. Si bien las imágenes tradicionales –léase pintura– se correspondían con una interpretación fenomenológica, asistimos, en el caso de la imagen técnica, a una reinterpretación conceptual. Estamos en presencia de un sentido poshistórico desprejuiciado.

De Fontainebleau a Michelangelo, de Magritte a Goya, Amalia Caputo reinterpreta obras clichés de la historia del arte. La artista recrea la atmósfera original de la obra, las poses, los gestos más simples, los pliegues de las telas, incluso el uso delicado de la luz que impone una suerte de sfumato. Sin embargo, la artista no nos esconde el artificio. Detrás de los cuerpos, el fondo plano del green screen nos hace conscientes del comentario crítico del que somos partícipes, en el que la cita implica un diálogo afectivo a través de la historia.

Sesera y Tablaux, en Dot Fifty One, son dos excelentes propuestas. Ambas muestras, bellas desde el punto de vista formal, y sólidas desde el punto de vista conceptual, constituyen una invitación al disfrute alerta.

JANET BATET

Amalia Caputo y José Luis Landet, por Janet Batet | artnexus