Exposición Individualsept 2010 - nov 2010· Por Dermis Pérez León

Alexander Apóstol

Galería Distrito 4

La nueva serie de Alexander Apóstol, Ensayando la Postura Nacional, es, sin duda alguna, un creativo giro en su sostenida carrera. Desde la relación que ha venido trabajando entre la fotografía y el video, las imágenes que construye en esta serie se presentan como la de un set cinematográfico; y más allá de lo formal, son una excelente síntesis de toda su obra anterior: el tema del género y los estereotipos sexuales, la arquitectura moderna y su proyecto vinculado a las utopías de las nuevas repúblicas latinoamericanas, específicamente, los proyectos nacionalistas que conformaron una visión de la Venezuela actual. La impecable toma fotográfica de Apóstol representa aquellos ideales raciales y físicos en el marco escenográfico de edificios de la década de los 50 del siglo XX. La ironía es refinada, al sintetizar en un plano fotográfico los ideales frustrados independentistas de los que se apropian de los discursos modernos de las dictaduras –tanto de derechas como de izquierdas–, en el contexto mismo de la “modernidad” en la arquitectura.

Ensayando la Postura Nacional parte del paradigma de la “esencia del venezolano”, al apropiarse de alegorías representadas en murales realizados en edificios gubernamentales por el pintor oficial Pedro Centeno Vallenilla, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela (1952-1958). En el interior de una mansión moderna del mismo período histórico, Apóstol “recrea” seleccionados fragmentos de pinturas alegóricas sobre los mitos del surgimiento de la nación: el recibimiento de los emblemas del escudo nacional, la presencia del prócer Simón Bolívar, míticos personajes, la representación de las razas y la (deseada) fecundación con modelos desnudos de hombres y mujeres procedentes de sectores populares en la Venezuela actual. 

Exposición Individual: Alexander Apóstol — imagen 1
Alexander Apóstol. La Fecundación, 2010. Fotografía digital. 180 x 270 cm.( 70 ¾ x 106 1/5 pulgadas).

La fotografía es utilizada por Apóstol como un sistema complejo de representaciones, en la cual los símbolos alegóricos se descontextualizan de su cita original y, sin perder su sentido, se traslapan a otro contexto histórico actual. La alegoría, sin dejar el vaciado pictórico del que procede, encarna en los individuos fotografiados ideales de desnudos poderosamente entronizados de sexualidad inequívoca, o más bien son develados claramente, donde antes fueron camuflados. Apóstol utiliza los mismos referentes pictóricos de Centeno Vallenilla para enfatizar lo que estaba oculto en el discurso aparentemente desideologizante e idealista de la época: el verdadero sentido de índole racial y fascista, cuando no de una fetichización de la masculinidad sobreexaltada, y su contrapartida de la “típica femineidad” vinculada a los mitos de la fecundidad y de la tierra. 

Todo sistema de representación, incluida la arquitectura, enmascara una ideología. En las fotografías, los interiores son parte también de la escenografía, como lo es la iconografía que busca escenificar. La “ausencia de decorados” y la claridad de los ambientes propios de la modernidad de mitad del siglo pasado contrastan con la grandiosidad y la pomposidad de los personajes que las viven. En la foto La Nación, cuyo referente es un fragmento del mural Venezuela Recibiendo los Emblemas del Escudo Nacional, Apóstol identifica la patria con la mujer, como en la obra de Centeno Vallenilla. Sobre el tope de las escalinatas prefigura el estereotipo de la modelo latina internacionalizada por los concursos de Miss Universo. La perfección femenina de la belleza mestiza tiene su contraparte en el “macho” latino de fuerte complexión, y que en otras fotos, donde aparece desnudo, posa mostrando su musculatura y los grandes genitales a la manera homoerótica de las clásicas imágenes de Robert Mapplethorpe. Junto a la mujer, el indio en su tocado típico, y al otro lado, el prócer Simón Bolívar con su traje emblemático. Una idea de “nación” construida dentro del proyecto moderno, la cual se revela para Apóstol dentro de un contexto “decimonónico y ceñido a un nacionalismo de derechas, donde fue instaurado todo el proceso moderno en el país, modernidad que no fueron precisamente las ideas sino la chequera (petróleo) que permitió que la infraestructura moderna se estableciera aun en un contexto antípoda”.

La arquitectura, como escenario de la alegoría y el pastiche de una modernidad simulada, redunda en el fracaso de su “ideal” –así como el de las razas perfectas en Venezuela–, en el deterioro y abandono donde aparecen los más bellos y perfectos cuerpos masculinos. La aguda crítica de Apóstol se hace obvia en el filme de 16 mm que le da título a la exposición, Ensayando la Postura Nacional, donde las figuras del cuadro La Fecundación son traspuestas al escenario del vestíbulo moderno con las palmeras típicas plantadas en maceteros. Las etnias que en su “fecundación” darían la raza perfecta venezolana, una mezcla de estereotipos de hombres junto a la blancura de la europea y la mestiza latina, posan en la inestabilidad de una danza detenida por el pincel, y que en el registro del filme apenas pueden mantener su “postura” nacional, como sucede en el pasado y la actualidad política de Venezuela.

DERMIS PÉREZ LEÓN

Alexander Apóstol, por Dermis Pérez León | artnexus