Exposición Individualjun 2010 - ago 2010· Por Bélgica Rodríguez

Lucía Pizzani

Galería Fernando Zubillaga

La práctica artística se ha convertido en una actividad creativa multidisciplinaria que implica la utilización de variados recursos apropiados del universo del arte y su historia, la filosofía, la tecnología y el pensamiento, conjuntamente con la exploración inquisitiva, y hasta poética, del cuerpo, los sentimientos y las memorias. En la muestra The Body as a Vessel, compendio de la tesis de Maestría (Chelsea College of Arts, Londres), y otras obras recientes, Lucía Pizzani, joven artista venezolana, aborda una concepción artística novedosa como eje creciente del rompimiento de la realidad, del entorno y del “yo”, propio y ajeno, reconociendo la exaltación del “psiquismo” a partir de una posición reflexiva sobre el cuerpo sin tiempos como base filosófica de su certitud en la vida mortal del Ser. 

Exposición Individual: Lucía Pizzani — imagen 1
Lucía Pizzani. Recipiente-vertical, 2009. Impresión a color. 60 x 40 cm. (23 ½ x 15 ¾ pulgadas). Edición de 5. Foto: Lucía Pizzani.

Con el manejo de la fotografía, el video, la cerámica, el performance y materiales diversos, pinturas y telas, Pizzani desarrolla una teoría plástica “representativa” de la visibilidad como declaración ontológica al tratar el cuerpo, objeto de su interés, igual a un “recipiente, un cuerpo transitorio que es una nave y una vasija a la vez”, incluyendo la sonoridad dinámica de , palabra inglesa de amplio significado: navío, nave, recipiente, vasija, vasos sanguíneos. Ambos elementos significantes, cuerpo y navío, denotan la dinámica inmediata de la imagen en varias dimensiones espaciales, incluida la psíquica. A partir de esta imagen representacional, fragmentada, roturada o en su piel texturadamente impresa sobre el muro (Vessel, 2010), Pizzani reconoce el “cuerpo” en la inmediatez del presente, pero más como fenomenología de la imaginación que como realidad real. En este contexto conceptual plantea la comunicabilidad cotidiana de su tema-sujeto de acuerdo a las posibles interpretaciones personales que suscita en aquel que la confronta; su “verdad” se sitúa entre obra-espectador. 

Pizzani explica que desde sus inicios en 2001, su medio expresivo ha sido la fotografía, y que todas sus “imágenes han jugado con la superficie y textura de objetos orgánicos; en un principio éstos pertenecían al ambiente, y en los últimos tres años, al cuerpo. Este deseo de explorar una posible tridimensionalidad había estado encapsulado en el papel fotográfico”. Esta propuesta demuestra una preocupación fundamental centrada, simultáneamente, en la exploración de la materia-cuerpo-objeto y el espacio físico, metafísico y espiritual. Al final, el trabajo genera una concentración transubjetiva, siendo que, para la artista, “las obras juegan con ideas del cuerpo desde un punto de vista más cultural en algunas y más abstracto en otras”. O sea que redimensiona la realidad de lo material al transmutarlo en concepto, idea o abstracción. El cuerpo se vuelve muro, para desaparecer por el desplazamiento del espectador; los labios se convierten en carnosos frutos sexuales, y los objetos cerámicos, en lenguaje visual matérico tridimensional (Túneles, 2009).

Cuando Pizzani habla de la representación de un “cuerpo cóncavo… en el umbral como punto de entrada hacia el cuerpo…”, trabaja mental y conceptualmente con la arqueología de lo posible de ese cuerpo como convicción retentiva de un fenómeno físico. Al duplicar la imagen ya fragmentada, bien por el recurso del espejo, por utilizar los vértices del muro o por la inclusión de otro elemento ajeno a ella (Cóncavas, 2009), se aleja del lugar común figurativo para reconocerse en el compromiso existencial y filosófico del objeto-sujeto planteado. Son imágenes autosuficientes, aunque no reconocibles a primera vista. La deformación es elemento formal que coadyuva a la percepción del “objeto” en una perspectiva psicológica y al reconocimiento de su significado abstracto. Lucía Pizzani inaugura formas a partir de dimensiones táctiles y psíquicas.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Lucía Pizzani, por Bélgica Rodríguez | artnexus