Exposición Individualsept 2009 - nov 2009· Por Richard Leslie

Hernan Bas

Brooklyn Museum of Art

Hernan Bas: Works from the Rubell Family Collection, en el Museo de Brooklyn; Hernan Bas: The Dance of the Machine Gun & other forms of unpopular expression, en la galería Lehman Maupin 

Narciso, bendecido con renombrada belleza desde su nacimiento, fue castigado por su cruel arrogancia de negar a todos aquellos que se enamoraban de él, y también, al menos en la versión de Ovidio, fue estúpido. No reconoció que se había enamorado de su propia imagen. Hernan Bas sabe que él no ama un reflejo fiel sino más bien la propia reimaginación de su vida como joven homosexual, y por eso crea imágenes que no son necesariamente ciertas sino inventadas. Comentó que se estaba debatiendo entre las artes plásticas y la escritura. No debería ser así. Son lo mismo para él, por cuanto escribe su propia historia mediante ficción impregnada de realidad.

Exposición Individual: Hernan Bas — imagen 1
Hernan Bas. La carga, (No voy a dejar memorias), 2006. Acrílico y gouache sobre lino. 50,8 x 40,6 cm. (20 x 16 pulgadas). Colección Familia Rubell.

La exposición itinerante The Rubell Family Collection contenía alrededor de 35 pinturas y cinco grandes piezas de video que brindaban un buen resumen de las fortalezas y debilidades del artista. Casi al mismo tiempo, una exposición de pinturas más pequeña en la galería Lehman Maupin registró algunas nuevas direcciones más necesarias. Las obras del Brooklyn presentaron al famoso Bas; el mundo de jóvenes homosexuales, en general aislados, arrojados a mundos prosaicos y míticos como petimetres cuyo tono se caracteriza de diversas formas como nuevo romanticismo, ensueños victorianos, neogótico, fantástico, exótico, decadente, etcétera.

Bas trabaja en serie, como lo hace un escritor con los capítulos de un libro, que en este caso estructuraron las secciones del diseño de la exposición. Lo que hizo que la crítica se fijara por primera vez en él fueron las pequeñas pinturas sin título, de 1999-2000, de siluetas hechas con Slim Fast. Como es característico en él, las tres siluetas masculinas tenían contornos a lápiz y tinta llenos de trazos gestuales de diferentes sabores (colores pastel) de Slim Fast, la marca de fábrica de un suplemento para reducir de peso. Esta serie demostró mucha más destreza por su interpretación intuitiva de la economía de medios que la que presentaron las diversas series de pequeños bosquejos al óleo en blanco y negro que le siguieron.

Bas se ubica a sí mismo dentro de los senderos ordinarios de la cultura popular cotidiana pero utiliza sus referencias como símbolos de ideas y condiciones. En este caso, el peso que se quitó tipificaba tanto a quienes están preocupados por su apariencia como la ubicación social de Bas. Según lo que ha dicho en entrevistas, él estaba dentro del cuadro de jóvenes prepubescentes, flacos, afeminados, nacidos en una época en que el macho fornida era el ideal. Luego, el mundo de la moda de finales de los ochenta-noventa aceptó a los modelos “con aspecto de expósitos” y heroin chic. Como dijo Bas: “Calvin Klein estaba pasando por la televisión imágenes de potenciales ‘míes’, … Mi tipo corporal… de repente se convirtió en objeto del deseo”.

Las ocho pinturas de la serie It’s Super Natural, 2001, son típicas de sus primeras obras. La mayoría son pequeños bosquejos en óleo blanco y negro con base de agua, sobre papel, en los que utiliza a uno o dos jóvenes, por lo general con el torso desnudo, involucrados en misterios y secretos, a menudo tomados directamente de sus lecturas de literatura juvenil, como los hermanos adolescentes de clase media que resuelven misterios, The Hardy Boys, pero intercalados con actos relativamente corteses y secretos de masturbación, besuqueo y discreta felación.

Hacia 2005-6 las pinturas de la serie Dandies, Pansies and Prudes son escenas mitológicas densas, de abundante colorido, con superficies gestuales neoexpresionistas, como en la aguada en capas de acrílico The Ribbons After the Party. Los jóvenes solitarios, allí como mojigatos y petrimetres, siguen apareciendo pero el énfasis es más difuso. En The Burden (I Shall Leave No Memoirs), un joven dandi de cuello extremadamente largo, con una gorguera de varias capas y sentado en una silla puede interpretarse como el héroe existencial solitario o, simplemente, un fracasado sexual que no consiguió parejo. El romanticismo de Bas y la melancolía y nostalgia asociadas con épocas y culturas pasadas ayudan a negociar entre su especie de artificioso fetiche de vida de joven homosexual vivida y deseada y una visión más amplia de anhelos que todos compartimos.

El título de la exposición que se llevó a cabo en la galería Lehman Maupin, The Dance of the Machine Gun and other forms of unpopular expression se refería al Manifiesto de la danza futurista, escrito en 1917 por el futurista italiano Marinetti. Alinea la exuberancia de Bas con la celebración futurista de la energía y la insensatez de viejas mitologías, cuando están frente al dinamismo de una nueva vida; mantenerse mítico y moderno. Los aislados jóvenes permanecen pero en diversos y nuevos papeles, comprometidos con el mundo definido por ambientes cubo-futuristas pintados. La única pintura de la serie que dejaba ver cierta crítica a esa exuberancia era Ubu Roi (The War March), 2009, en la que el irracional personaje teatral de Alfred Jarry, Ubu (1986), lidera a un grupo de danzantes seguidores desde el pueblo hasta unos túneles. El personaje central mantiene el anti-heroísmo del infantilismo escogido por Bas, pero ahora, al igual que Jarry, evocado como una parodia y una opinión sobre la naturaleza de la humanidad moderna, donde la vida es intrínsecamente una repetición de gestos inútiles.

Irónicamente, la reciente incursión de Bas en el video, cinco de los cuales se presentaron en el Museo Brooklyn, todavía no produce tan buenos resultados como las pinturas. Irónico porque uno esperaría que fragmentos flotantes de sueños, narrativas imaginativas, referencias mitológicas y, en especial, odas a lo efímero del ensueño funcionaran de manera más sólida en el cine/video. Pero Bas todavía no se ha encontrado a sí mismo en este medio. Algunos caían en un narcisismo ciego con poca capacidad de comunicar, incluso, en el nivel perdonable de lo poético. Sin embargo, eran más sólidos cuando estaban combinados con objetos instalados que, bajo la influencia recibida por haber crecido en una familia latina rodeada de “pequeñas capillas de santos” y “posesiones terrenales”, brindaban una energía histórica de la que carecían los videos.

El más grandioso era la proyección en cinco pantallas de Ocean’s Symphony (Dirge for the Fiji Mermaid), 2007. El videocomponente más débil de sirenas y burbujeantes aguas azules era compensado por las pistas de sonido y los objetos, que incluían una maqueta de la Sirena de Fiji y su guión. La mítica sirena ha sido un componente coleccionable de la historia conocida como “gabinetes de curiosidades” por varios cientos de años pero fue popularizada bajo este nombre hacia mediados del siglo XIX por el empresario estadounidense P.T. Barnum. El torso que él exhibió eran en realidad el cuerpo y la cabeza de un mono, combinados con un pescado, y su legado sobrevive como naturalismo artificial en espectáculos secundarios y carnavales. Rodeada allí de viejas botellas de farmacia, megáfonos, trampas para langosta y una variada parafernalia del siglo XIX, la instalación de Bas se elevaba al nivel de una curiosidad por derecho propio; no antinaturalismo ni supernaturalismo sino curiosidad por lo que no puede existir y ahora se desea que existiera. Después de todo, no fue la vanidad la que mató a Narciso sino una vida vivida de acuerdo con imágenes que no podía entender pero deseaba.

*Mis agradecimientos a Marcus Romero, publicista asociado del Museo de Brooklyn, por su ayuda y generosidad.

RICHARD LESLIE

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