Hace unos cuantos meses, la galería Kurimanzutto inauguró un espacio, sede que antes era una maderería. El espacio fue acondicionado y ahora la galería cuenta con una sala de exhibición, un espacio amplio para oficinas, así como para librería, bodega y un pequeño jardín.
Esta galería fue considerada en el puesto número 20 de un ranking de las 100 mejores galerías del mundo, determinado por un grupo de artistas que año tras año realizan este tipo de conteos para la revista FlashArt. Los criterios van más allá de las cifras dentro del mercado del arte. Así, parte de la trascendencia de la galería dirigida por Mónica Manzutto y José Kuri, es la índole de artistas que representa, todos ellos de talla internacional y gran reconocimiento.
Así, después de muchos años de no presentar una obra reciente en una individual, el artista Gabriel Orozco exhibe sus últimos trabajos en la exposición que lleva su nombre. Las obras no tienen título, por lo que la simpleza en la presentación hace más contundente el encuentro con cada pieza en la sala.

A lo largo de los años, el estilo personal de Orozco se ha ido desarrollando en la búsqueda de elementos simples, cotidianos, de hallazgos, que se transforman en objetos únicos, multidimensionales, que narran momentos y guardan memoria.
Muchos de los aspectos de estas obras realizadas a principios de este año son la continuación de búsquedas previas. De forma general, la exposición es un paisaje reconstruido, trasladando los desechos de la naturaleza a la galería, los esqueletos fibrosos del nopal seco, junto con algunos quiotes (corazones de la planta del maguey), conforman un panorama marchito, en un ambiente inerte, lleno de elementos orgánicos, que han aparecido constantemente en otras obras del artista. Ya sea, madera, agua, arena, barro, plantas, la presencia de la naturaleza ha sido recurrente en su trabajo.
Estos objetos naturales, fueron encontrados en viajes realizados a Puebla, San Luis Potosí, Querétaro y Oaxaca, donde se recolectaron estos esqueletos fibrosos de las nopaleras secas, material que estando ya deshidratado parece una esponja, y que por la acción de los vientos, contiene a su vez pequeñas ramas y otros materiales de la zona.
El propio Orozco, en conferencia, ha definido su quehacer artístico en estos términos: “en esos espacios de fricción entre el campo y la ciudad, entre lo orgánico y lo inorgánico, entre lo ‘artificial’ y lo ‘natural’, es donde se genera gran parte de mi trabajo y es lo que yo, como caminante, encuentro.”
Su trabajo se vuelve multidisciplinario en el momento en que la obra de arte va más allá de lo presentado en la sala; las escasas fotografías que muestra la exposición, que se conforma principalmente de instalaciones, dan testimonio del viaje, de los descubrimientos hechos en esas zonas específicas y de las reconstrucciones elaboradas por el artista. Las instalaciones reproducen el paisaje de esos sitios y las intervenciones en las mismas tienen un carácter escultórico que transforma cada objeto en algo más que despojos naturales.
Las obras de menor dimensión son un par de quiotes que en la parte superior llevan grafito u hoja de oro, con otro elemento recurrente en la obra de Orozco: los círculos y elipses geométricas, que se repiten también en dos tablas, constituidas de materiales similares.
Ese tipo de obras, Orozco las desarrolla desde mediados de los noventa: el uso de esa geometría específica, los colores primarios, la hoja de oro. Estas obras son muy características de su trabajo y han merecido reconocimiento en el ámbito artístico internacional.
Francesco Bonami, ensayista y conservador de arte contemporáneo, ha mencionado la influencia que el artista ha ejercido en el mundo del arte actual. Respecto a esta serie de obras, afirma: “la mancha y el círculo geométrico finalmente se constituyen como símbolos de la capacidad del artista para dislocar su identidad, filtrando el entorno al tiempo que mantiene un papel dentro de la genealogía del arte contemporáneo.”
Sumando el logro de participar como curador en la 53 Bienal de Venecia en 2005, con la selección de la exposición Lo cotidiano alterado, y presentar su obra en numerosas sedes, a fines de este año, el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentará una gran retrospectiva, al igual que el Kunstmuseum de Basilea, Suiza, el Centre Pompidou en París, en 2010 y en la Tate Modern de Londres en el 20.
ISAURA RUIZ
