Sumergidos en una especie de (estandarizado y pragmático) presente postideológico, resulta significativo el modo en que muchos artistas continúan explorando el imaginario social, interesados en el poder del arte como generador de espacios de experimentación capaces de re-crear nuevos mundos. La obra de Pedro Reyes (México, 1972) se inserta dentro de un conjunto de experiencias que reaccionan ante la situación del individuo y el contexto que le rodea, conciliando preocupaciones de carácter social y político con una voluntad de gran carga poética y metafórica. Sus experimentos, diseños, proyectos o campañas van desde la organización e implantación de propuestas y soluciones ante determinadas problemáticas de orden social, pasando por la instrumentación de ejercicios colectivos experimentales, hasta la búsqueda de resortes imaginativos que impliquen una transformación del paisaje, una experiencia cotidiana diferente.

Esta muestra personal en el Bass Museum of Art, constituye un resumen de su arsenal creativo, propiciando la incursión del espectador en los diversos entramados de su práctica artística. Dibujos, objetos, videos y otros documentos desplegados a lo largo de pasillos, café, librería y diversas estancias, fueron articulados bajo 47 Undertakings (tareas, empresas) a modo de “glosario de términos” o “manual de instrucciones”, con lo cual se ejercía una interrupción en el proceso habitual de “ver arte”. El espectador quedaba así enfrentado a un cúmulo de ejercicios y documentaciones de sus diversas acciones y trabajos, realizados desde el año 2000 hasta la actualidad, que revelan la progresión de las estrategias conceptuales del artista.
En 1996, Pedro Reyes decidió ocupar La Torre de los vientos (un abandonado proyecto de escultura urbana monumental, México DF) para convertirla en un laboratorio de intervenciones artísticas. Desde entonces persiste en explorar las vías por las que un espacio puede ser creado combinando, a un mismo tiempo, ideas utópicas y funcionalidad, lo tecnológico y lo artesanal, fantasías individuales y aspiraciones colectivas.
Algunos edificios, como La torre de los vientos, son para Reyes como “una máquina del tiempo que lo catapulta a otras épocas, ofreciendo la posibilidad de viajar hacia dimensiones desconocidas”. Extrañas maquetas de ciudades (orgánico-futuristas), planos, diversos artefactos y registros fílmicos remitían, de algún modo, al pasado o hacia un imaginado futuro. Referentes como la botella de Klein, la tira de Moebius, los dibujos de Ernest Haeckel de varios tipos de plancton, tejidos celulares, los penetrables de Soto y las fisiocromias de Carlos Cruz-Díez, se entrelazan en la base de sus diseños estructurales y en la creación de series como Las Capulas, esculturas habitables que deben ser “la antítesis de una construcción estandar”. Esférica, suave, elástica, permeable, traslúcida y suspendida en el aire, La Capula debe ser “una suerte de espacio en el que se pueda flotar”, una liberación de la creatividad de sus limitaciones ordinarias que enlaza con otra de sus obras: una Pirámide flotante (2004) en medio del mar, con la que la gente interactuaba entrando o sentándose en sus bordes.
La necesidad de un espacio protagónico para el individuo ha motivado muchas de sus esculturas, que desencadenan una actividad o posibilitan una psicodinámica específica. Varios objetos y vídeos mostraban obras hechas para ser usadas, que privilegian la experiencia del público: un “sube y baja” (Leverage, 2006) que en uno de sus extremos tiene nueve asientos y en el otro solamente uno; un Sombrero colectivo, 2004, compuesto de varios sombreros de estilo zapatista que forman una suerte de tejido celular soportado por varias personas o una serie de esculturas que remedan guitarras eléctricas de diferentes tipologías (Instant Rockstar, 2004), usadas por asistentes voluntarios, a modo de ritual catártico, en el Tianguis Cultural del Chopo, lugar de reunión de Punks, Góticos, Head Banguers y otros grupos asociados a la música rock.
Un trabajo de índole antropológica y estética: un arte que se ve atravesado por la función que puede desempeñar en la sociedad1, y que en palabras del propio artista: “más allá de cambiar el mundo debe ser capaz de crear nuevos mundos”. En el vídeo Baby Marx (2008) los íconos de la vieja izquierda, Marx, Engels, Lenin, Mao y el Che Guevara, son resucitados bajo la forma de graciosas marionetas por un microondas. Listos para la acción, aparecen como estrellas de un reality show televisivo: “to fight the last battle against the global empire of capitalism”. A través del humor, Reyes desata una mordaz ironía sobre lo olvidados que han quedado no sólo dichas figuras y su ejemplo, sino el conjunto de ideales que representan o la posibilidad de volver a creer en algún tipo de lucha ideológica, en sociedades incapaces de intentar cambios sociales. Ante ello, propone reconsiderar el significado de las visiones y batallas de la izquierda política como catalizadoras de una especie de “despertar dialéctico”: la historia como una caja de herramientas utilizables para construir un nuevo futuro2.
Ya sea a través de la organización de foros de discusión centrados en el conflicto iraquí (Ideas for iraq, 2008); de la creación de un Ciclomóvil, 2007-2009, una alternativa ecológica que podría disminuir la polución y aliviar la congestión de tráfico; de la rehabilitación de La Insignia Torre en Tlatelolco, un edificio modernista abandonado convirtiéndolo en un Parque vertical, 2008, o de la transformación de armas en palas y luego en árboles, mediante la colaboración ciudadana (Palas por pistolas, 2007), Reyes consigue conciliar fantasía y realidades concretas, imaginación y activismo social, en su continua preocupación por el modo en que el espacio puede ser transformado en función de mejorar la existencia del individuo.
NOTAS
1. Abel H. Pozuelo: “Ética y estética de Pedro Reyes”, en http://www.elcultural.es/version_papel/ARTE/21522/etica_y_estetica_de_Pedro_Reyes
2. Cfr. Roberts Downing, “The Political Icons of the 20th Century Perform once Again in the Mexican Artist’s Semi-comical Reflection on History and Ideology”, en
http://www.tokyoartbeat.com/tablog/entries.en/2008/11/yokohama-triennale-2008-pedro-reyes.html
WENDY NAVARRO
