Sharjah, es la capital cultural de los Emiratos Árabes, ubicada sobre el golfo Pérsico, y cuenta con una población de unos 800,000 habitantes siendo la tercera ciudad más grande de los emiratos después de Dubai y Abu Dhabi. Por iniciativa de su Sultán HH Dr. Sheikh Sultan bin Mohammed Al Qaimi- Ruler of Sharjah, se organiza desde 1993 la Bienal de Sharjah fundada con la intención de promover las relaciones entre instituciones y artistas del mundo árabe y la escena del arte internacional. Este año la Bienal celebró su novena edición del 19 de marzo al 16 de mayo, y se inauguró por primera vez en paralelo a la feria de arte internacional Art Dubai y a la feria alternativa Al Bastakiya, con el interés de fortalecer el arte en la región del golfo y aprovechar la audiencia de coleccionistas, críticos, curadores y artistas. Dirigida por Hoor Al Qasimi, y Jack Persekian como director artístico, se unieron al equipo los curadores Isabel Carlos y Tarek Abou El Fetouh. El evento agrupó a 60 artistas, de los cuales 34 eran mujeres y 24 fueron seleccionados de su programa de producción donde los artistas elegidos reciben apoyo de la Bienal para la producción de su obra enfatizando la importancia del proceso. Complementaba la exposición principal un programa de cine y performance Pasado de los días venideros, concebido por Tarek Abue El Feotuh, y un grupo de talleres y conferencias, que bajo el título de March Meetings reúne a instituciones culturales que trabajan en el mundo árabe.

Varios artistas de países latinoamericanos se presentaron por primera vez en esta novena edición de la Bienal de Sharjah. En parte por la curadora independiente de Portugal, Isabel Carlos, quien en 2004 fue la directora artística de la Bienal de Sydney, y en 2005 tuvo a su cargo la participación de Portugal en la LII Bienal de Venecia. Bajo el título Provisiones para el futuro, la curadora se planteó un tema en el cual integrar artistas y problemáticas de diferentes lugares, inspirada en Sharjah, una ciudad que, como ella expresa en el catálogo:” … es un punto de encuentro cultural y geográfico donde se evoca permanentemente la noción de futuro”.
La bienal integró artistas de diferentes latitudes, principalmente artistas de la región, cuyas obras trabajaran con temas como la memoria, el viaje, la inmigración, la integración y el exilio. Algunas de las obras presentadas fueron realizadas en el lugar e inspiradas por la ciudad. La exposición principal tuvo lugar en el Museo de Arte de Sharjah y estuvo acompañada de un catálogo donde cada uno de los artistas respondía a siete preguntas básicas, que permitían al lector conocer el trabajo específico que cada artista estaba presentando en la bienal, así como los retos que enfrentaron en el momento de realizar las obras.

Una de las piezas más interesantes, que se interrelacionaba muy bien con el contexto de la ciudad y su entorno, fue la fuente realizada por la española Maider López, ubicada en la plaza frente al Museo de Arte de Sharjah, con el fin de que la gente pudiera beber agua potable en un espacio público, la única de Sharjah. López, quien se distingue por intervenir espacios, había realizado durante una residencia en 2007 la obra Football Field, en la que pintó las líneas de un campo de fútbol en esta misma plaza donde actualmente los habitantes han colocado arcos y la utilizan para jugar diariamente, otorgando a este espacio una nueva función. Otra pieza interactiva, fue la obra de la artista iraní con residencia en Dubai, Gita Meh. Soffreh (mantel en persa) dependía totalmente de los asistentes para su culminación como obra. La artista puso un mantel blanco elaborado de azúcar que funcionaba como lienzo y sobre él, individuales, utensilios de mesa y un gran banquete. Alrededor de este los asistentes se sentaban a dejar su huella mientras degustaban diversos platillos confeccionados por la propia Meh como lentejas con pasas y arroz de azafrán exponiéndolo el deseo de la artista de lograr nuevos significados a partir de la interrelación, el entendimiento y la integración de diversas culturas.
Con la intención de crear una obra en el museo donde se desarrolló la bienal, la artista alemana Karin Sander realizó una instalación que recorría la baranda desde los pisos superiores hasta abajo en un sutil carril por el que rodaba una esfera metálica, que de vez en cuando era recogida por el guardia del museo, quien la ponía en el nivel superior, para que comenzara nuevamente su descenso. Sander se interesa por la relación entre el espacio, la obra y el público.

La participación de artistas de América Latina incluyó nombres muy conocidos con amplia trayectoria, como Liliana Porter, Eugenio Dittborn, y Valeska Soares en colaboración con O Grivo, y otros más jóvenes como Juan Araújo y José Luis Martinat. El chileno Dittborn y la argentina Porter fueron ubicados enfrentados, con el fin de mostrar la portabilidad de sus obras que no implican enormes esfuerzos para el traslado e instalación de las mismas. Dittborn presentó un diálogo de tres de sus reconocidas pinturas aeropostales, concepto que desarrolla a través de pinturas y fotografías inspiradas en temas de viajeros como los textos de Robinson Crusoe, que envía plegadas por correo a diferentes lugares donde las expone y en las cuales las marcas y las huellas del traslado se integran al concepto de la obra. Porter, por su lado, presentó un grupo de obras explorando el concepto de la representación y la ubicación en el espacio entre ellas, el video digital Fox in the Mirror, 2007 donde trata el sentido de la realidad y la conciencia de nuestro papel como creadores responsables de su significado. La obra de Porter habla de situaciones simultaneas dislocadas y juega con escalas de tiempo y espacio, destrucción y reconstrucción, alegría y tristeza. La pieza Trabajos forzados (arena roja), 2008 en este contexto evoca los vastos desiertos que cubren la zona.

Por su parte, la artista Valeska Soares presentó varias obras, entre ellas un conjunto de tres piezas en mármol, dos almohadas y un colchón, perfectamente esculpidos; por su plasticidad el espectador podía evocar historias íntimas. Su pieza más destacable fue la instalación de sonido creada para bienal en colaboración con O Grivo (Marcos Moreira y Nelson Soares), un colectivo que trabaja e investiga sobre la “nueva música” en el campo de la acústica. (Shushhhhh…) prelude fue inspirada en el momento antes de un concierto o presentación, cuando el público asistente comienza a pedir silencio y este sonido se extiende por todo el espacio. La pieza habla de ausencia más que de presencia y contaba con 48 parlantes instalados discretamente en las paredes de un patio interior al aire libre. Cada uno emitía el sonido de una persona silenciando a alguien. Los sonidos que se emitían estaban configurados de manera que entre ellos creaban un ritmo musical. Esta también cobra un significado inesperado de acuerdo a su contexto. En el curso del dia el silencio nos presenta los ruidos de la ciudad y la naturaleza y en ciertas horas permite escuchar los rezos del Coran que son transmitidos por parlantes en toda la ciudad. Estos sonidos que llegan del silencio del espectador se integran como parte de la partitura de la obra.

José Luis Martinat, de Perú, joven artista que actualmente reside en Suecia, se caracteriza por la apropiación de materiales existentes que son transformados para darles una nueva interpretación. Martinat presentó el último de siete videos realizados a partir de dibujos animados de los años setentas, donde elimina las escenas de presencia humana para sólo dejar los ambientes creando la pregunta “que es una ciudad sin sus habitantes?” En este video se repite la imagen del hasta sin bandera, haciendo referencia a la identidad o falta de ella. Martinat también presentó una muestra de la serie de dibujos comisionados. Este proyecto lo comenzó en Lima en el 2006, y le pide a retratistas de la calle que lo dibujen primero como es y luego muerto, donde los retratistas tienen la libertad total de representar la manera como ellos conciben o imaginan la muerte de Martinat. Por su lado, el venezolano Juan Araújo, presentó un grupo de obras relacionadas con la arquitectura. Este artista desarrolla su carrera trabajando a partir de referentes de la historia del arte y de la reproducción y apropiación de las obras sobre las que plantea diferentes reflexiones.

La Bienal de Sharjah logró exitosamente reflejar diferentes identidades y crear compromiso con una ciudad en crecimiento fomentando un espacio de intercambio a partir del acercamiento de diferentes culturas. Pero me sorprendio que un encuentro cultural de este nivel se permitiera durante los March Meetings promover propaganda política fomentando el conflicto como hizo el señor Dr. Rafiq Al Husseini en su exposición de Jerusalem capital cultural del mundo arabe 2009 en vez de utilizar el intercambio cultural como herramienta para el entendimiento de las diferentes culturas hacia una coexistencia pacífica.
SUSANNE BIRBRAGHER

