Exposición Individualjun 2009 - ago 2009· Por Nelly Perazzo

Jorge González Mir

Empatía Espacio de Arte

Galería Empatía ha presentado una muestra calificada de Jorge González Mir.

Artista de larga trayectoria, tuvo su primera muestra individual en 1962 en Galería Lirolay, ámbito que junto con el Instituto Di Tella captaba todas las energías del arte joven en Buenos Aires en la década del 60.

La silueta recortada de un hombre, el cielo abierto al infinito, la presencia en algunos casos de elementos técnicos le sirven para determinar un espacio en el cual insertar muy hábilmente todos los interrogantes existenciales que en este momento lo acosan.

El artista utiliza pintura sobre madera, cajas objeto, figuras talladas, para dar forma a un espacio creativo propio que continúa, con extraordinaria coherencia, las preocupaciones que lo han acompañado desde siempre, unidas a su problemática actual.

Exposición Individual: Jorge González Mir — imagen 1
Jorge González Mir. Presencia 1, 2007. Pintura acrílica sobre madera y talla. 60 x 60 x 9 cm. (23 ½ x 23 ½ x 3 ½ pulgadas).

Por ejemplo, el hombrecito de espaldas estaba ya en un conjunto de obras de arte conceptual que presentó en 1974 en el International Cultural Centrum de Amberes, en las cuales la relación inversa entre el personaje y el entorno era una alucinante metáfora de los vínculos del hombre y la sociedad en el mundo contemporáneo. Fue el momento en el cual expuso en Yugoslavia, Londres, París, Copenhague, como integrante del Cayc, grupo que obtuviera el Premio de la XIV Bienal de São Paulo.

Las siluetas talladas de la muestra actual, siempre de espaldas, no tienen nada de particular en su apariencia física, son anónimas y transfieren la clave de su presencia al ámbito de cielo infinito frente al cual se ubican. Están resueltos estos cielos de distintas maneras: en cajas en las que predomina el eje vertical o con círculos concéntricos de diferentes niveles, con gradientes sutiles de matiz o con nubes que los animan a veces en un incontenible juego de forma-color, como en Un después.

En una obra la figura humana se multiplica. "De repente todo se llena de hombres" diría Sloterdijk, antropólogo social. Dispuestos horizontalmente, en hilera, los contempladores del infinito son ahora muchos. González Mir parece preguntarse, tal vez, ¿Cabe la diferencia? ¿Sólo el anonimato? 

En Tiempo determinado, un reloj se antepone a esos cielos verticales de planos superpuestos para explicitar uno de los núcleos alrededor de los cuales se articula esta muestra. "Exponer el tiempo" dice González Mir, ese tiempo que nos constituye y al cual pertenecemos.

La problemática del tiempo siempre ha sido uno de sus motivos de reflexión y reaparece en otra caja con un reloj de arena que nos asalta desde todos los ángulos.

La temática del encuentro con la realidad, con el espacio que nos rodea y las preguntas que nos suscita, está también en el fragmento de un telégrafo expuesto en caja de acrílico, que imprime una cinta con la pregunta ¿Por qué?, de ecos infinitos y que nunca obtendrá respuesta.

El uso de elementos de la técnica había ya aparecido en 1969, en 5 Watts en 500 watts. Esta obra, un verdadero hito en su producción, nos habla ya de su inquietud social por el subdesarrollo: funcionar con una potencia inferior a las verdaderas posibilidades.

Volvemos a encontrar los ¿Por qué? en Ante sí mismo y en Inmanencia, donde la figura contempla no ya el cielo sino los gradientes de tamaño y matiz de formas geometrizadas con tal severidad y rigor que no podemos menos que pensar en Malevich o en Rothko.

Es que el deslumbramiento ante la vida y sus enigmas —como en la caja Buscando la luz, en que una mano intenta abrir una ventanan— o lo desliza nunca hacia espacios donde se niegue la razón. Sólo indaga, otea el horizonte, busca ámbitos de resonancia para sus preguntas

Si en algún momento los cielos de González Mir me trajeron reminiscencias de los de Magritte, veo claramente que su vínculo verdadero es que ambos aluden a la naturaleza lejos de cualquier ilusionismo, porque a ambos les interesa plantear los problemas del hombre de nuestro tiempo y los fundamentos lógicos y lingüísticos del arte. En el caso de nuestro artista su condición de latinoamericano está presente.

Esta muestra nos ubica frente a la obra presente de un artista argentino singular y pleno de interés que merecería un más amplio reconocimiento por la significativa importancia de su praxis en el arte desde la segunda mitad del siglo pasado.

NELLY PERAZZO

Jorge González Mir, por Nelly Perazzo | artnexus