Exposición Individualjun 2009 - ago 2009· Por Janet Batet

Guerra de la Paz

Carol Jazzar Contemporary Art

Bajo el título Otherworld, la galería Carol Jazzar, ubicada en el Design District de Miami, pone a nuestra consideración la más reciente producción del controvertido dueto Guerra de la Paz. 

Guerra de la Paz es un grupo de trabajo integrado por Alain Guerra (La Habana, 1968) y Neraldo de la Paz (Matanzas, 1955). Ambos artistas, que residen y trabajan en Miami, han venido produciendo en conjunto desde 1997 y deleitándonos con una propuesta más que singular. 

La fuente de inspiración, al tiempo que materia prima que alimenta la obra de Guerra de la Paz, es el material de reciclaje. Ambos artistas se instalan en los inmensos almacenes que procesan ropa de uso para donación y comienzan un largo proceso de selección. Este proceso de calificación de materiales funciona como una suerte de taller creativo, donde las neuronas comienzan a elucubrar a partir de la naturaleza misma de cada material que pasa por sus manos. La ardua tarea es todo un desafío que tiene también un componente lúdico importante dado por el azar. 

Exposición Individual: Guerra de la Paz — imagen 1
Guerra de La Paz. Daphne, 2008. Instalación, técnica mixta. Prendas de vestir recicladas y acero. Dimensiones variables. Foto: Douglas Voisin.

Una vez seleccionado y clasificado el material de trabajo afín con cada proyecto, comienza la etapa de producción, que implica una carga física de trabajo importante. Como Parcas, que tejen complicados tapices al tiempo que deciden sobre nuestra suerte, Guerra y de la Paz se entregan en el taller a largas horas de trabajo. Nudo tras nudo, tejidos que se tuercen y retuercen hasta caprichosamente dejar de ser meros tejidos para cargarse de vida. Largo es el proceso creativo, el resultado magnífico. 

Desde el punto de vista conceptual, la obra de este dueto creativo se concatena con una de las prioridades del mundo contemporáneo: el imprescindible replanteo del uso y abuso de los recursos naturales al tiempo que a una concientización de nuestro rol activo como parte del reciclaje, y la inventiva a la hora de reapropiar materiales y objetos disponibles en derredor nuestro. Sensibilidad de la que el arte también es partícipe, y la obra de Guerra de la Paz, claro exponente. 

Pero si bien, a modo general, esta preocupación por la naturaleza y el medio ambiente subyacen en toda la producción de este dueto, cada nueva serie que emprende Guerra de la Paz se identifica con un tema específico. En el caso de Otherworld el interés se centra en la mitología como mecanismo indagador de nuestros miedos y anhelos, nuestro pasado y nuestro futuro. La exposición está conformada por siete imponentes esculturas mórbidas de gran tamaño que llevan al espectador por un mundo de ensueños y quimeras no privados del sobresalto y el miedo. Así, seres de otro mundo parecen auscultar cada uno de nuestros movimientos mientras nos auscultan con miradas inquisidoras y nos intimidan con poderes sobrenaturales.

Dentro del universo mitológico, la imagen de la mujer ocupa un lugar preponderante. Su supuesta naturaleza serpentina y su poder seductor han sido explorados como constantes a través del mito y la superstición. Tal vez por ello, Guerra de la Paz se concentra en la figura femenina, muchas veces como parte de caprichosas simbiosis en las que coexiste con otras especies —no menos oscuras— del reino animal, como la araña o el tiburón. 

Dos piezas sobresalen dentro de la muestra siguiendo esta constante de la figura femienina como encarnación del mito. Me refiero a Tip-Toe y Daphne, ambas de 2008.

En Tip-Toe (Hurtadillas), asistimos a un ser mitológico mitad humano-mitad animal. El ser es tanto más inquietante por estar desprovisto de rostro. No tiene ojos y, sin embargo, recelosos, guardamos distancia ante este ser inquietante que intuimos está dotado de un sentido otro, poderoso y que desconocemos. La misma sensación de cautela que se instala en el espectador es reafirmada por el título de la pieza. Un único cuerno, desafiante —a modo espuela— corona la escultura. Esta suerte de unicornio cuya naturaleza femenina es enfatizada por las cuatro sensuales extremidades, convida —al tiempo que al recelo— al contacto táctil y la caricia, muy a pesar de la ponzoña. 

Daphne (Dafne) es la pieza colofón de la muestra. La escultura parte del pasaje de la mitología griega tan visitado por la Historia del Arte y que narra cómo la ninfa, huyendo desesperada de Apolo, pide ayuda y es trastocada en laurel. Pero a diferencia de la mayoría de los artistas que hacen referencia a este pasaje, Guerra de la Paz no se concentra en el momento de la metamorfosis sino en su resultado final, en el que Dafne ha dejado definitivamente de ser en tanto humana para encarnar el noble laurel.

Reintegrándose en toda la lógica de producción de este grupo, Daphne transgrede los límites del mito para convertirse en un reclamo para la salvaguarda del mundo que habitamos y, con ello, de nosotros mismos.

JANET BATET

Guerra de la Paz, por Janet Batet | artnexus