Exposición Individualjun 2009 - ago 2009· Por Bélgica Rodríguez

Francisco Martínez

Galería 39

Entre 1988 y 1998 realiza estudios formales de arte en dos importantes institutos de arte de Caracas. Su interés siempre miró hacia el trabajo tridimensional, declarando, a propósito de sus primeras obras (Alfa y Omega, series Formas templadas y Convergentes), que la escultura “ha sido un hallazgo en el intersticio de mi proceso creativo que me ha permitido encontrar respuesta a enigmas sobre la forma y su conformación”. Por primera vez da a conocer su obra en 2003, cuando es aceptado en el Salón Nacional de Arte de Aragua, y desde entonces participa en salones y bienales de arte, además de tener hasta ahora tres exposiciones personales. Francisco Martínez (Venezuela, 1971) propone, precisamente, la forma abierta, aquella que se desplaza en el espacio, real y virtual; por ello habla de un “desarrollo de movimiento en el espacio[…] que produce una constante infinita e indetenible”. Desde la escultura de formas aladas sobre el piso, pasando por la serie Huella-objeto, hasta la de Huella-retrato que presenta en esta exposición, la relación forma-fondo, negativo-positivo, podría considerarse como el sumario convencional de su propuesta. Sumario que connota la agrupación de elementos lineales tridimensionales, siempre presentados en volutas, circunvalaciones o redondeces.

Exposición Individual: Francisco Martínez — imagen 1
Francisco Martínez. Soy inocente, 2008. De la serie: Huella-retrato. Acero patinado. 220 x 77 x 10 cm. (86 ½ x 30 1/3 x 4 pulgadas). Foto: Francisco Martínez.

El material fundamental de Martínez es el metal: hierro, aluminio y acero. La obra de Tras la huella está trabajada en acero patinado, que, adosadas a la pared, funcionan como relieves en dos dimensiones, una real (la imagen-forma-hierro) y la otra virtual, bien pintada o pegada literalmente a la pared. Se trata de una serie de retratos que utiliza el patrón de la huella dactilar como plantilla, resuelta en articulaciones lineales. En un orden diferenciado de componentes formales del material utilizado, lo lineal, sólido, plano, lleno y vacío generan un juego de estructuras que al final se comportan como violento expresionismo. Puede considerarse que estas estructuras subvierten sus dimensiones físicas, y es desde aquí, precisamente, de donde resulta lo que él mismo artista califica como la “constante infinita e indetenible”, citada anteriormente. Las huellas retratos: Ponte el sombrero (el caballero del bombín de Magritte, Soy inocente (Hitchcock), Muchacha con grilletes (la joven de la perla de Vermeer), Culpable soy yo (autorretrato del artista), son siluetas naturalistas fácilmente identificables con el personaje que representan. Sin carga retórica, estas estructuras en algunos casos se repiten de acuerdo a la ambivalencia de ser siluetas monocromáticamente planas, a la vez que relieves en acero recortado que simulan la geografía de la huella dactilar. En este sentido, están reflejando la habilidad del artista de sustraer la sustancia abstracta de la figura para combinarla con su propia esquematización, presentándose ante el espectador como expresión directa de ser un trabajo dual: el uno y el otro. 

La obra de esta nueva exposición personal sitúa a Martínez en el medio plástico de Venezuela, como un investigador de la forma y su contenido. Sus conexiones con la escultura en el país, se ubican en el interés por lo cinético como elemento formal y conceptual, bien el movimiento real, como en las esculturas anteriores a 2007, o virtual, como las Huellas-retrato de 2008. En ambos casos, se refiere a la obra abierta, la que se despliega en el espacio como estructura inteligible en intencionalidad y significado; incluso, en las esculturas más abstractas se reconoce su naturaleza orgánica (una flor, un ave, un retrato). La relación con lo visible es inmediata, de manera que Martínez trabaja sus propuestas fuera de una concepción tradicional de la tridimensionalidad. Al utilizar un sistema formal múltiple, el artista propone una percepción también múltiple, en la que participan varios sistemas referenciales de la práctica artística, como el diseño, el dibujo, lo bidimensional, la connotación abstracta junto a la figurativa, el espacio infinito-finito, el relieve y, por supuesto, lo tridimensional.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

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