Exposición Individualjun 2009 - ago 2009· Por Manuel Álvarez Lezama

Charles Juhasz Alvarado

Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico

Lo que distingue a un gran número de graduados de Yale University no sólo es su inteligencia sino sus ansias de sobresalir como profesionales. Esto ha sido obvio en el campo de la política durante las últimas tres décadas. Y también es claro en el caso de las artes visuales, desde Claes Oldenburg hasta Eva Hesse. Charles Juhasz Alvarado, de 42 años de edad, estudió en Yale y siempre se ha reconocido como un artista muy inteligente y ambicioso. Ya en Yale se distingue como un estudiante perfeccionista y en busca de un discurso estético y ético que lo distinga y lo convierta en una de las promesas de su generación. Sus aviones a gran escala —poderosas instalaciones que hace como estudiante y luego como artista profesional— hacen que los amantes de las artes comenzáramos a interesarnos en sus propuestas y hacia dónde iba este joven, nacido en una base americana en las Filipinas y de ascendencia americana-húngara y cubano-puertorriqueña. Una vez regresa a Puerto Rico en los 90, Juhasz comienza a enseñar en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico y a presentar su obra. Desde un principio fue claro que estábamos ante un artista importante que dejaría su marca en esta isla tan rica en el campo de las artes visuales.

Exposición Individual: Charles Juhasz Alvarado — imagen 1
Charles Juhasz-Alvarado. SS (Moscú), 2007. Madera, pintura, lienzo, otros textiles, fotografías, caja para brillar zapatos, betún, huevo gigante, escultura en madera de un pájaro carpintero, hojas sueltas con relatos, retratos de las primeras damas norteamericanas, colección de pinturas.

El arte de las instalaciones tiene sus orígenes en Puerto Rico a fines de la década del 60. En 1967 Rafael Ferrer expuso sus enormes pedazos de hielo en el Whitney de Nueva York. Luego artistas como Félix González Torres, Melquíades Rosario Sastre, Rosa Irigoyen, Dhara Rivera, Papón Osorio y Antonio Martorell hicieron que este “nuevo” discurso fuera mas aceptado en un país bastante conservador, eventualmente convirtiéndose en una avenida muy transitada por los artistas locales, desde Rafael Trelles hasta Víctor Vázquez, desde Allora & Calzadilla y Carlos Rivera Villafane y Ada Bobonis hasta Naida Collazo y Aaron Salabarrias. No obstante, Juhasz trae un elemento literario extraordinario e impresionante. El discurso tridimensional —instalaciones y esculturas— de este artista es complejo, sofisticado y sumamente intelectual. Juhasz va a utilizar cualquier tipo de materia —desde la madera y el metal hasta la fotografía y el video, desde el cuero y los espejos hasta la tela y la escreta— para construir ingeniosos y provocadores escenarios/juegos que magnifican distintas realidades sociopolíticas tanto de su país —una isla hermosa pero llena de contradicciones debido a su estatus político: la colonia, bautizada como el confuso Estado Libre Asociado de Puerto Rico—, como del mundo globalizado y marcado por las terribles injusticias en que vivimos.

Esto hace que para entender la inmensa mayoría de las obras de Juhasz haga falta la palabra —ya sea la palabra escrita que explica la obra y sus mensajes, y que muchas veces forma parte de la obra— o la explicación oral donde el artista, el curador o alguien que conozca la obra y la trayectoria del artista “cuente” o analice el significado de la misma. Al principio Juhasz utilizó el viejo truco de usar la definición de la palabra que nos da un diccionario como elemento clave de cada obra. Con el tiempo, no obstante, tanto el título de la obra como la síntesis escrita de cada obra se hicieron indispensables para lograr la experiencia que el artista quería que experimentamos ante cada uno de sus proyectos. De ahí que su extraordinariamente impactante exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico —una merecida celebración de mid-career— se titule Agudas, llanas, esdrújulas y sobreesdrújulas: varios episodios y otras ingenierías de Charles Juhasz Alvarado.

Es interesante que en su libro The Painted Word, Tom Wolf (otro graduado de Yale), el afamado escritor critica al crítico de arte del periódico The New York Times cuando este, refiriéndose a una exposición de pintores realistas, dice “El realismo no carece de seguidores sino que más bien carece visiblemente de una teoría persuasiva y dada la naturaleza de nuestro comercio intelectual con las obras de arte, carecer de una teoría persuasiva es carecer de algo crucial: los medios mediante los cuales nuestra experiencia de las obras individuales es integrada a nuestra compresión de los valores que éstas significan.”, dándole, correctamente o incorrectamente la razón a Juhasz y miles de artistas conceptuales: volvimos al pasado: la obra de arte, el discurso de un artista, TIENE que tener un cuento.

En esta exposición —que bajo cualquier parámetro está muy bien concebida, curada, y presentada— el público va a ver no sólo algunas de las obras más importantes de Juhasz sino que va a ver, con enorme claridad, la construcción de un discurso estético y ético original que lo ha llevado a ser invitado exitosamente a muchas de las bienales y ferias internacionales más importantes: São Paulo, La Habana, Singapur, Praga, Moscú, Jujasz no ha desperdiciado ningún momento para continuar desarrollando su discurso. Cada proyecto —ya sea un proyecto internacional o una exposición colectiva local— es un paso más en la construcción de un corpus artístico/literario que refleja/expone la realidad puertorriqueña e internacional, vista con la mirada crítica de un artista capaz de combinar/entrelazar convincente y efectivamente la historia, la historia de arte, la política y la literatura. A esto le añadimos su perfeccionismo profesional, tanto en el dibujo/pintura, la fotografía y la palabra impresa como en el uso de la madera, del metal, de las resinas, y otros materiales.

Juhasz usa la ironía, el cinismo, la exageración y la parodia para presentar tanto las tragedias que nos ocurren como el surrealismo en que vivimos, tanto las injusticias que nos marcan como los regalos de la vida.El artista no tiene problemas con tomar tanto de Leonardo da Vinci como de Los Carpinteros de Cuba para establecer inteligentes diálogos —a veces algo sobre conceptualizados— no sólo con ellos sino con decenas de artistas internacionales. Algunas de sus obras están concebidas de tal manera que cuando se construyen en otros países, incorporan su historia y su realidad política y existencial.

Mediante la monumentalidad —ya sean cajas de limpiabotas como cabezas o navajas de afeitar—, al convertir hechos históricos en juego ya sea un vehículo de transportar dinero que se convierte en un carro de vender helados, una mesa de football, sus polillas/termitas, sus congas o las locuras que enfrentamos los latinos en las distintas aduanas cuando no entienden nuestros “frutos prohibidos”, en Agudas, llanas, esdrújulas y sobreesdrújulas: varios episodios y otras ingenierías de Charles Juhasz Alvarado, Juhasz logra magistralmente traducir sus viajes mentales y los físicos, viajes donde, al igual que lograra Borges en sus cuentos, nos convertimos en cómplices en un sinnúmero de posibilidades/lecturas (que de cierta manera ya conocíamos o que sin saberlo queríamos conocer, como en El jardín de los senderos que se bifurcan…). Sus múltiples Caballos de Troya postmodernos cuentan (y nos hacen cómplices) tanto el robo del camión de la Wells Fargo por Los Macheteros de Puerto Rico en West Hartford, en 1983, como la hi$toria (escribirlo asi: hi$toria) de las primeras damas estadounidenses, desde Marta Washington hasta Michelle Obama. Y al igual que La biblioteca de Babel, lo fascinante de cada una de estas obras es que nunca está enteramente terminada. Porque tienen la posibilidad de “viajar” otra vez, porque las palabras nunca se acaban. 

MANUEL ÁLVAREZ LEZAMA

Charles Juhasz Alvarado, por Manuel Álvarez Lezama | artnexus