La obra de Andrés Michelena ha estado de alguna manera vinculada a temas místicos y esotéricos, desde su primera exposición, Opus Nigrum (1989). Esta mirada filosófica con ojos entornados se verificó nuevamente, en otros niveles, en Ooops! (2007) su anterior muestra personal en HACS —siendo ya él practicante del budismo zen—; en ella se aproximaba a la realidad con la agudeza y candor mental de quien está en capacidad de imaginar cómo es el sonido de la palmada de una sola mano. Y como quien propone otro koan zen, el pasado mes de febrero inauguró una nueva exposición en este espacio de avanzada conceptual en el distrito artístico de Wynwood. Bajo el título de RE-CYCLED, el presente proyecto consta de cinco obras de gran formato (tinta, guache y acrílico sobre papel, 85 x 65 pulgadas) y emplea como soporte papel periódico, un gesto que alude al reciclaje material y, en un sentido más extenso, al de las ideas transmitidas durante los últimos cinco siglos por medio de textos estampados en papel con la imprenta de tipos móviles que nos legara Johannes Gutenberg, detalle subrayado por el hecho de que el claroscuro de las imágenes representadas se logra mediante el paciente método de imprimir palabras con cuños de goma y tinta china.

En cada una de estas piezas Michelena analiza íconos de la cultura occidental, desde Da Vinci hasta Duchamp, comentados siempre por una viñeta diferente de Tintín, el famoso personaje del dibujante y guionista de historietas belga Hergé, solucionadas con los colores planos de la gráfica humorística del siglo XX y cuidadosamente seleccionada por el artista venezolano para encajar en el tema específico sin alterar los parlamentos de los personajes. La presencia de este cómic en la obra de Michelena va más allá de la habitual cita gráfica que, a guisa de homenaje o buscando la ironía, acometieron los artistas del Pop, primero, y, después, los postmodernos. Por cierto, esta nueva serie no está exenta de ironía, pero tras ella subyace el conocimiento sedimentado de esos instantes de iluminación infantil que usualmente se reciclan y renacen en la visión oblicua del hombre que se adentra en la madurez. El propio artista se define como “un personaje a medio camino entre el idealismo a toda prueba de Tintín y el lado ‘humano’ del Capitán Haddock (la eterna batalla entre lo Apolíneo y lo Dionisiaco)”.
Con esa mirada jovial e inquisitiva del Tintín en la pieza Best Beuys, Andrés Michelena contrasta la imagen arquetípica de Joseph Beuys como artista antisistema (especie de chamán cuestionador de la institución Arte y sus circuitos) con el hecho de que su obra ha sido absorbida opíparamente por esas mismas instituciones y mercado artístico cuya razón de ser él cuestionaba. La boutade se completa con la inclusión de un fragmento del inconfundible logotipo de la tienda Best Buy, estableciendo un juego de palabras entre el apellido del maestro alemán y la gran cadena americana de venta de electrodomésticos. Polyphilo’s Dream representa la eterna pregunta humana sobre sus orígenes y destino, tomando a la ciencia como punto de apoyo para intentar esclarecer las zonas más oscuras de su existencia. La imagen de Einstein nos muestra la lengua y toca con su punta el enclave de Stonehenge (Cierre del ciclo), en contrapunto, aparece Silvestre Tornasol (Profesor Calculus) quien advierte la presencia de “un hueco”, en posible alusión a los misteriosos huecos negros del universo y, también, a nuestra incapacidad, hasta la fecha, de acceder a un conocimiento absoluto por medio de la ciencia pura.
Este patrón de referencias culturales e históricas cruzadas se repite en Don’t Cry, Master, donde al canónico Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci le superpone —a guisa de hoja de parra— el logotipo de la serie de videos de Matthew Barney The Cremaster Cycle, cerrando otro ciclo: los más de quinientos años que separan a dos artistas unidos por su interés en el cuerpo humano. R. U. Mute? (Nothing’s better than being expelled from an anarchic club for breaking the rules) subraya la importancia histórica adquirida por la fuente-urinario de Marcel Duchamp, seleccionada como la obra más influyente del siglo XX. Duchamp era miembro de la junta directiva de la Sociedad de Artistas independientes de Nueva York, que rechazó su obra en 1917, firmada con el seudónimo R. Mutt. En la obra de Michelena el urinario aparece velado, como toda obra prohibida, subrayando lo circunstancial y voluble del gusto estético.
Finalmente, L’étoile mystérieuse (La estrella misteriosa) toma su título del décimo álbum de aventuras de Tintín, y subraya la importancia de enfocarse en el presente, ese mayor tesoro del budismo. Tintín va caminando, abstraído en la famosa foto de Man Ray, en que aparece Duchamp con una estrella tonsurada en el cuero cabelludo, y el perrito que le acompaña le dice: “Si fuera tú, dejaría de estar anhelando y miraría a dónde voy”. Este aserto sobre el presente implica una densa pregunta sobre el futuro de la humanidad, que pareciera tambalearse pendularmente entre el depósito de reciclaje y el basurero.
RAFAEL LÓPEZ-RAMOS
