Las subastas de Nueva York de la pasada temporada
fueron esperadas con ansiedad, debido a que las de arte moderno y contemporáneo
que habían precedido a las de arte latinoamericano mostraron cambios
espectaculares en comparación con la temporada de primavera, en razón a que la
crisis financiera comenzó a reflejar un nuevo mercado con nuevos precios. La
venta de arte moderno e impresionista de Sotheby’s, que fue la mejor de la
temporada, gracias en gran parte al extraordinario precio obtenido por un
Malevitch de 1916, Suprematist
Composition, que se
vendió en 60 millones de dólares, se mantuvo, sin embargo, por debajo de las
expectativas y sólo el 64 por ciento de los 70 lotes encontró compradores, la
tasa más baja para una subasta nocturna en esa casa desde mayo de 2001. La
cuenta de US$223,8 millones estuvo un tercio por debajo de los US$338 millones
del estimado más bajo. El subastador Tobías Meyer se refirió a “un ambiente
financiero modificado” para lo que llamó un “nuevo mercado” para el arte. Las
subastas de arte contemporáneo que siguieron fueron igualmente decepcionantes.
Sotheby’s vendió el 68 por ciento de sus lotes en su subasta nocturna de arte
contemporáneo el 11 de noviembre, lo que le reportó US$125,1 millones. En esa
subasta en Nueva York, seis lotes garantizados con estimados previos a la venta
por un total de entre US$29,2 millones y US$39,3 millones no se vendieron.
Phillips hizo US$9,6 millones, con tarifas, contra su proyección más baja, de
US$23 millones, previa a la subasta. Dos de cinco lotes no se vendieron. Las
ventas anuales de arte contemporáneo de las subastas bandera internacionales de
Sotheby’s y Christie’s en Nueva York y Londres se redujeron un 17 por ciento en
2008, después de haberse más que duplicado durante los dos años anteriores. Las
ventas de arte contemporáneo de Sotheby’s y Christie’s en Nueva York, en mayo y
noviembre de 2008 totalizaron US$1,2 billones, 40 por ciento menos que el año
anterior.

Las dos casas de subastas más grandes del mundo hicieron un total combinado justo por debajo de los US$2.000 millones con tarifas, en su serie regular de ventas por parte de varios propietarios en Nueva York y Londres en 2008. En 2007, el mismo grupo de subastas logró un récord de US$2.4 billones. En 2006 hicieron US$1.100 millones.
Teniendo en cuenta la nueva crisis internacional del crédito, a los latinoamericanos les fue bastante bien. Al vender el 70% de los lotes ofrecidos, registraron un porcentaje de éxito mucho mayor que las otras franjas de colección.
Sotheby’s inició, e hizo un excelente trabajo con la venta de las obras. Aunque fue un proceso lento y laborioso, los resultados valieron el esfuerzo. El primer gran éxito llegó con el ónix Desnudo acostado, de Zúñiga, cuyo estimado oscilaba entre US$200.000/300.000 y logró venderse en US$240.000, que, con la comisión, ascendió a la impresionante suma de US$290.500. Este lote fue seguido de un gran Reverón, que también se vendió muy bien, por US$388.500. Poco después apareció el lote número 12, el fresco de Tamayo América. Fue el lote con el estimado más alto de la temporada, con US$7.000.000/9.000.000, y la puja comenzó en US$4,5 millones; un sólo postor telefónico decidido logró que el martillo se detuviera en US$6.000.000; se había obtenido el precio más alto de la subasta y de toda la temporada, y se escuchó un suspiro de alivio. Esta pintura se había vendido en Christie’s en 1993 por US$2.587.000; aunque desde entonces había estado en préstamo en el Museo de Bellas Artes de Dallas, éste no la compró; el comprador fue descrito como Anónimo, pero entre la audiencia se especuló que era un oligarca ruso.

Otra obra que se destacó esa noche fue la colorida Costruzione geometrica, de Torres García, de 1929, que con un estimado de US$90.000/120.000 se vendió en US$398.500 después de una acalorada puja entre al menos cuatro postores. Luego siguió una selección de obras ofrecidas en venta a beneficio del Museo Gurvich de Montevideo y, después, otro lote estrella, un Torres García, Constructif avec rythme dentelé, de 1931, que se vendió en US$842.500. Obras de Argentina y Brasil crearon algunos de los momentos más emocionantes de la subasta. Doble emplazamiento (1965) de Jorge de la Vega tenía un precio base de US$250.000/350.000, y se vendió muy bien, en US$326.500. A Relief No 191, de Sergio Camargo, se le habían calculado US$100.000/150.000 pero una reñida competencia entre compradores hizo que el martillo se detuviera en US$194.500. La obra de Cildo Meireles, Coraçao faquir, una provocadora representación de un enorme corazón lleno de clavos protuberantes, había sido avaluada en US$100.000/150.000 pero tres firmes postores elevaron el precio a US$194.500, con lo cual el artista logró un nuevo récord mundial.
A la noche siguiente, en Christie’s, sucedió lo contrario. Sólo se vendieron 48 de los 80 lotes ofrecidos, una tasa de ventas de casi un 50%, una de las más bajas en años. No obstante, hubo algunos nuevos récords para los artistas, y la subasta diurna fue tan sólida que al final del día los resultados para las dos casas estuvieron tan cercanos como siempre. Sin embargo, la impresión general ha cambiado y los coleccionistas y compradores experimentados siguen repitiendo que sólo las obras de más alta calidad no tienen problemas en este mercado y todo lo demás tiene que tener la etiqueta con el precio adecuado para llegar a la meta.

Entre lo más sobresaliente de las ventas de Christie’s estaba la monumental Grupo frente al mar, de Francisco Zúñiga, la cual se esperaba vender en US$1.200.000/1.800.000, y llegó a US$1.202.500. Fue una venta particularmente buena porque piezas de este tamaño habían sido compradas en especial por coleccionistas no latinos, y demostró que las piezas de alta calidad estaban manteniendo los niveles de precios logrados en temporadas recientes. El Pettoruti El Cantor no compartió la suerte del último lote de cover de la temporada de mayo, Trovador, de Tamayo, al establecer un nuevo récord para el artista, pero obtuvo un buen precio, US$782.500 (el estimado era de US$700.000/900.000); el otro Pettoruti de la subasta, L’oiseau noir, se vendió en US$146.500.
El arte argentino comprobó que está en gran demanda en las subastas, a pesar de las dificultades financieras del mercado bursátil de Buenos Aires, y demostró una vez más que cuanto más inseguros son los mercados, más posibilidades hay de que el capital se vea obligado a refugiarse en activos fuertes como el oro o el arte. En Christie’s, Billiken, de Jorge de la Vega, se vendió en US$422.500 (el estimado era de US$350.000/450.000); Excited Youth, de Antonio Segui, obtuvo US$52.500, y Staccato, de César Paternosto, quedó en poder del público por US$74.500, logrando un nuevo récord mundial para el artista. Luis Tomasello tenía tres pinturas en la subasta y todas se vendieron, lo cual fue un gran logro en este mercado. Las dos obras ofrecidas por Roberto Aizemberg se vendieron bien. La primera, Pintura, de 1981, era una siniestra estructura en forma de torre que fue colocada a la entrada de la galería de exposición para la parte de la subasta correspondiente al arte contemporáneo. Sin duda, la decisión valió la pena, pues la pintura sobrepasó con facilidad el estimado de US$65.000/85.000 para llegar a US$134.500; la segunda, titulada también Pintura, de 1995, tenía un avalúo de US$50.000/70.000 y se vendió por el estimado más bajo. León Ferrari, el artista ganador de la última Bienal de Venecia, vendió su Untitled, caja en acrílico, en US$43.750 (estimado: US$30.000/40.000).

Las piezas de arte colonial lograron altos precios e incluso nuevos récords mundiales. En primer lugar, entre lo más destacado estaba la preciosa View of the Port and Bay of Valparaiso, Chile, de Thomas Somerscales, que se elevó por encima del estimado de US$50.000/70.000 y se vendió en US$254.500, después de una reñida competencia entre cuatro postores, registrando un nuevo récord para el artista. El rapto, de Rugendas, es un tema favorito de las guerras araucanas, que representa el rapto de una desesperada damisela de piel blanca, llevado a cabo por un cacique salvaje medio desnudo que galopa sobre un potro también salvaje. Existen varias versiones de la pintura, y ésta también superó el estimado de US$35.000/45.000 y obtuvo US$62.500. Un inusual y sin embargo hermoso baúl cubano colonial de caoba también superó su cauteloso avalúo de US$60.000/80.000 y se vendió en US$152.500, y una monumental representación de la Virgen de Guadalupe, con un imponente marco dorado y tallado, que se había valorado en US$80.000/120.000, se anotó otro triunfo al venderse en US$134.500.
Otra área del mercado que continuó recibiendo atención favorable de los coleccionistas fue el arte venezolano, que siguió beneficiándose de animadas pujas. Untitled, de 1961, de Alejandro Otero, un claro tributo a Cy Twombly, fue la primera obra importante ofrecida en la subasta de Sotheby’s, donde se hizo a US$116.500, de un estimado de US$90.000/120.000. La obra ofrecida en el lote siguiente, Fisicromia, de 1961, de Cruz Diez, había sido avaluada en US$100.000/150.000 pero el gran interés que despertó hizo que su precio se elevara a US$25.500. Soto fue el siguiente artista ofrecido y el tercer éxito consecutivo; sus Tres negras largas se vendieron en US$182.500 (estimado: 150.000/200.000). El segundo Soto a la venta, Vibraciones dobles, tenía un avalúo de US$175.000/275.000 y obtuvo US$242.500, un precio sustancial.

El material brasileño de las subastas también obtuvo grandes éxitos. Sotheby’s tenía un Camargo, Triptique No.155, 156 y 157, al que se le habían calculado US$300.000/400.000 y se vendió en US$290.500. El otro Camargo de la subasta, Relief No 191, se vendió por encima del estimado de US$100.000/150.000, por un total de US$194.500. Más tarde en la noche, Bandeirinhas, de Alfredo Volpi, se vendió en US$68.500 (el estimado era US$60.000/80.000). En Christie’s, Lingua com padrao sinuoso, de Adriana Varejão, superó con creces su estimado de US$100.000/150.000 para venderse en US$302.500, un nuevo récord mundial para la artista.
La solidez general del mercado latinoamericano, que sigue siendo un mercado de coleccionistas más que un depósito para fondos internacionales de inversión, quedó bien demostrada en esta temporada de subastas particularmente desafiante. Los niveles de precios de esta área se han elevado a un ritmo bastante más lento, cuando se les compara con otras áreas como el arte moderno o el contemporáneo; sin embargo, ha tenido la ventaja de mantener el valor mientras que las otras áreas han visto enormes fluctuaciones de precios y porcentajes mucho mayores de lotes sin vender; todo lo anterior le ha dado a esta franja de colección un renovado atractivo y una bien merecida seguridad de que alcanzará sus estimados.
Todos los precios citados en este artículo incluyen la comisión de la casa de subastas.
En los dos días de subasta de arte latinoamericano Christie’s totalizó US$14.150.963. Promedio de ventas por lote: 70%.
En los dos días de subasta de arte latinoamericano, Sotheby’s recaudó US$20.263.126.
Promedio de ventas por lote: 54.7% Lotes ofrecidos: 274
Promedio de ventas por dentro del estimado: 68,3%.
ALBERTO BARRAL
Dealer de arte, Nueva York.

