Exposición Individualmar 2009 - may 2009· Por Freddy Carreño

Nedo

Sala Mendoza y Sala TAC

 En la Sala Mendoza y en la Sala Tac se presentó, entre octubre y diciembre, la exposición retrospectiva El otro Nedo, más allá de su diseño gráfico. Entre sus objetivos el proyecto se planteó “rescatar” para la mirada contemporánea la propuesta plástica del artista, cuyo consumo, a pesar de la intensa actividad desarrollada por Nedo, se vio en cierto modo desplazado del justo lugar que le corresponde, por el amplio reconocimiento que recibió su trabajo de diseño. En ese sentido la exposición permitió a la audiencia no sólo contemplar su “obra toda”, sino reconocer, a pesar de las diferencias, la armónica relación que logra el autor entre creación artística y hacer gráfico.

Profundamente comprometido con la visualidad constructiva, a la que llega de manera gradual desde otras búsquedas, Nedo desplegó a lo largo de su trayectoria una propuesta estética equilibrada, serena en el tránsito temporal y abierta como fenómeno visual. Labor creadora constante y continua enriquecida por la dinámica de un tiempo único, tal como lo señala en el catálogo Lourdes Blanco, curadora de la exposición. Su obra se asocia de manera natural con la arquitectura, ya sea como forma objetual independiente o integrada a aquélla, como se evidencia en un importante conjunto de murales, pisos, puertas y barandas, entre otros tantos ejemplos.

Exposición Individual: Nedo — imagen 1
Nedo. Progresión 56, 1970. Cartón pegado a madera, gesso hyplar, pintura acrovinílica. 157 x 112,5 x 6 cm. (61 ¾ x 44 1/5 x 2 1/5 pulgadas). Foto: Miguel Ángel Clemente.

En la Sala Tac se mostraron dibujos, gouaches, pinturas, un amplio conjunto, en mediano formato, de sus obras tituladas Reversambito, varias de sus Metasignosis, propuesta de transformación de las letras del alfabeto, además de objetos escultóricos y maquetas. Realizaciones que dan cuenta de su amplia y variada producción.

En la exposición instalada en la Sala Mendoza se exhibió lo fundamental de su obra plástica, un conjunto de formas bidimensionales integrado por dibujos y relieves. Estos últimos conforman el componente mayor de la muestra, en los que el artista despliega por extenso su investigación en torno al espacio, tema fundamental en su lenguaje y que él reconoce como un esfuerzo creativo, cuando afirma, “trato de hacer visible algo que, tal vez, esté solamente en mi imaginación es decir de suponer el espacio cósmico y su contenido”. En los dibujos del artista, precursores de su producción posterior, se muestra ya ese interés por lo que discurre en tres dimensiones; al contemplarlos podemos apreciar como las imágenes hermosas y sencillas que “relatan” escenas de circos se van transformando sistemáticamente, a lo largo de la presentación, en un entramado de líneas, planos, de ortogonalidades complejas que están en la base de sus relieves.

El estudio sistemático del espacio y sus leyes, su interpretación y reinvención, reafirma el carácter constructivo del trabajo de Nedo, y aun cuando en éste están presentes los efectos ópticos que surgen de propuestas estructuradas y seriales como las del cinetismo, queda claro que ése no era el asunto principal de su investigación: es consecuencia de su indagatoria, más que una intencionalidad. La “cartesiana” disciplina que domina sus relieves y la materialidad exigua que los modela, dan cuenta en estas obras de su búsqueda de lo esencial. Las tiras de cartón colocadas una sobre otra para crear pequeños volúmenes escalonados configuran fragmentos de una espacialidad que el artista recompone en elementos acotados y manipulables.

Estos únicos elementos van creando progresivamente estructuras y superficies irregulares, componen sobre el plano bidimensional una “melodía” visual, ritmo ascendente y descendente que dinamiza su percepción a partir de las gradaciones tonales moduladas en presencia de la luz, igualmente primordial en la propuesta plástica de Nedo. Si fuese posible colocar estas piezas una al lado de la otra, la “nueva obra” creada, articulada y cambiante, reversiva, se extendería en una dimensionalidad sin límites, mientras que el blanco que la caracteriza la llevaría a las fronteras de la inmaterialidad.

En Progresión nº 60, por ejemplo, se observa el riguroso diseño que precede a la realización, el plano dividido en cuadrantes permite el ordenamiento a partir del punto de encuentro de los ejes vertical y horizontal. Se crean así cuatro zonas, ámbitos o espacios que responden a una misma formalidad; sin embargo, reinterpretados por el artista se presentan como soluciones diferenciadas y cambiantes en presencia de la luz. Mientras que en Reversambito nº 76 la horizontalidad determina la composición de la pieza, su estética apaisada articulada por delgadas bandas de cartón en corte diagonal; segmentos que se reducen y se alargan en secuencia izquierda derecha. Solución que sugiere dirección, desplazamiento, un movimiento sinfín brevemente detenido.

Nedo, ícono de la modernidad venezolana, conformada por nacionales y visionarios llegados de otras tierras, responsables de generar y alcanzar una profunda transformación en el hacer cultural del país, contribuyó en gran medida a la configuración de un escenario artístico excepcional, tanto conceptual como formal, rigurosamente articulado, pero expresivamente sensible. Su obra se nos revela de nuevo, ahora en clave histórica, con una diáfana claridad y una elevada esteticidad.

FREDDY CARREÑO

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