Confieso
que soy seguidor de la obra de Jacobo Borges desde los tiempos en que hacía sus
muestras en la Galería Estudio Actual, de Chacaíto, hacia 1979, o principios de
los ochenta.Hay obras de Borges que son verdaderos hitos del arte venezolano
como La Coronación de Napoleón, Ha comenzado el espectáculo, Todos a la
fiesta (Colección FMN-GAN) o también muestras como La Comunión, o los trabajos referidos a La Montaña y su tiempo.
Hemos seguido su maravillosa trayectoria desde ese entonces, estudiada por intelectuales de la talla de Traba, Juan Calzadilla, Roberto Guevara, Dore Ashton, María Elena Ramos, Bélgica Rodríguez, entre otros. Lo cierto es que Jacobo Borges siempre ha sido un artista ingenioso, prodigioso, no sólo dentro de las artes plásticas, sino dentro del mundo del cine, de la fotografía, del video y de los espectáculos culturales, como cuando Caracas, su ciudad natal, cumplió 400 años, preparando Imagen de Caracas. Ahora, luego de algunas muestras por Alemania, Austria, Nueva York, visitar Barquisimeto, por unas semanas, vuelve, con mucho más vigor, para presentarnos una bella exhibición, bajo la técnica de “duborcon” basada en el color y en lo eminentemente virtual desde el mundo de las computadoras.

En la Galería Freites se llevó a cabo la exhibición de esta obra más reciente de Jacobo Borges, titulada El color en un observador de hojas aserradas y bulbos. Siempre nos vuelve a sorprender este creador versátil y de imaginación inaudita. Sin abandonar su oficio de pintor, se inmiscuye de lleno en la tecnología, en lo virtual, tal como en los noventa, lo haría el también creador Alejandro Otero. Sólo que Borges se nos muestra mayormente informal, primogénito y de un carácter trascendentalmente lúdico y alegre. Una faceta valedera y especial por cuanto aporta y arropa propuestas plásticas innovadoras, francas, decididamente abstractas, a pesar de no ser el abstraccionismo su mayor búsqueda o su más necesaria meta.
En este caso, se trata de un homenaje a la naturaleza, a lo orgánico de la vida, a partir de los medios tecnológicos contemporáneos. Escudriña y logra efectos sorprendentemente plásticos, desde las urdimbres múltiples del color, como trazos y líneas que se van acumulando, rehaciendo, desapareciendo y apareciendo a la vez, para realizar caminos y estadías infinitas, hecatombes y movimientos concentrados en sí mismos como fuerzas epicéntricas, centrípetas y centrífugas, que se tornan volátiles, volcánicas e irrumpen caminos para recordar escenas figurativas. Sin embargo, éste tampoco es el leitmotiv principal del pintor.
Borges hace una fiesta a partir del color, del signo, de lo caligráfico, que se tornan en ideogramas de los espacios infinitos y hasta cósmicos. Crea una cosmogonía del color y del dibujo informal, única, versátil, desde la primigenia del hombre que retorna a los orígenes del niño, al origen de las líneas que se mueven, como espermas cromáticos persiguiendo el útero y la vida.
La idea que se delata o se esconde lleva toda una carga valorativa del oficio, del ser pintor y de la potencia creativa de nuestro Borges; un Borges que no deja de jugar con el cromatismo hasta el cansancio y que nos asoma a la cotidianidad del detalle, así como a lo trascendente y original de una línea repetida ad infinitud. Atrás quedan lo figurativo y lo abstracto, para aparecer sólo el color, la vida, el mundo microscópico y vegetal, la visión holística y natural sea de un repollo, de una flor, de una hoja, de una invención del más puro y genuino grafismo, nervioso, inconsciente, no premeditado. Esencias espirituales, meollos y centros del universo tienden a desplegarse y llenar todos los espacios para dar paso a un barroquismo inusual, incluso infantil, hecho con la sabiduría del Maestro que encuentra la sapiensa adquirida por el largo recorrido de su vida y trayectoria artística.
Todo el universo se concentra en cada uno de estos trabajos irreverentes y significativos, emblemáticos por el grafismo, el color y la línea, de fuerza arrolladora. Lo sorprendente es que en Borges, como en los verdaderos hacedores, siempre hay la posibilidad de lograr obras magistrales a partir de la nada y del todo. Permanentemente innova e investiga, ahora aliado a los nuevos medios de crear.
WILLY ARANGUREN
