Exposición Individualmar 2009 - may 2009· Por Amalia Caputo

Glexis Novoa

David Castillo Gallery

 El preciosismo virtuoso que caracteriza al artista cubano Glexis Novoa en sus dibujos contrasta con la aridez y frialdad del paisaje urbano en su reflexión antitotalitarista, así como con la simbología política o ideológica que proyecta. Por otro lado, la construcción del paisaje urbano que realiza se asemeja a las futurísiticas ciudades provenientes del mundo del cómic y la ilustración de ciencia ficción, en tanto que habla de un mundo posthumano, como queriendo hacer hincapié en la modificación que las civilizaciones han hecho del paisaje, de la naturaleza y de la vida misma, así como en la imposición del hombre sobre el espacio, y en la arquitectura como dominatrix del poder.

Exposición Individual: Glexis Novoa — imagen 1
Glexis Novoa. Cuba, Fidel & Obama. (SITE, YF-23, Kim II Sung, Samotracia, ONL & palmera Antiimperialista), 2008. Dibujo en graffito para sitio específico, sobre muro de mármol. 243,8 x 121,9 x 91,4 cm. (96 x 48 x 36 pulgadas).

Al intervenir las superficies que trabaja, como el mármol o la pared, Novoa juega a reconstruir un paisaje sobre otro, sobreimponiendo, mediante esta acción, ideas, conceptos, estrategias políticas e historia, y trabajando la noción de la implantación de algo nuevo sobre lo que ya existe. El artista no se enfrenta al virginal papel en blanco, sino que aprovecha superficies que ya son algo, como en el caso del uso de grafito sobre mármol; utiliza el soporte y sus mismas vetas como dibujos naturales para proferir texturas que enfatizan la atmósfera de aridez de cada pieza. Sus obras, en general, hablan sobre la noción del desplazamiento humano como estrategia conceptual y el poder o dominio de las fuerzas políticas sobre el ciudadano común a través de la imposición del espacio construido. Los minaretes y zigurats, que aparecen recurrentemente en sus ciudades, así como monumentos conocidos de la arquitectura mundial, le han servido a lo largo de su trayectoria como firmes representantes de la intención política de ejercer poder sobre una sociedad, y efectivamente, se entienden como provocadores, incitadores de respeto obligatorio, sea social, político o religioso.

El conjunto de la obra de Novoa no representa utopías futurísticas desde lo esperanzador, sino que cuestiona la idea de futuro que todos tememos: la del hombre antropófago que, a través de su poder, se destruye a sí mismo, dejando como huella los símbolos que construyó para aplacar a su misma sociedad. Sus trabajos son portadores de la solemnidad de los monumentos tanto futuristas como históricos, enfrentados a la fragilidad de la vida humana y el triunfo de lo primero sobre lo segundo. La involución de la humanidad y el peso de la historia en su obra ponen en tela de juicio la noción de evolución y progreso. La arquitectura se presenta como propaganda ideológica. Y la ciudad se convierte en accidente, en los restos del "accidente", como sugiere Virilio en The Original Accident, 2007 cuando habla del crecimiento negativo tanto del positivismo social como del progreso científico.

Para Old/New, Novoa presenta nuevas piezas, en las que la ciudad imaginada ya no es el principal protagonista, sino que más bien sirve de fondo, de horizonte más lejano, a los símbolos que representan el poder: las banderas y sus emblemas, la hoz y el martillo marxista-leninista, las siluetas de los políticos y el uso de sus nombres en el contexto de la pieza —Hugo, Obama, Fidel, etc— , o el uso nombres como el de las FARC; torres de petróleo, íconos de autos —el símbolo de la Mercedes Benz o el águila de Chrysler—; hitos de la historia del arte – la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo-; la imagen retrabajada de la foto de Korda del Che Guevara, son alguno ejemplos de las imágenes que, entre otras, cohabitan con la presencia reiterada de la isla de Cuba, yuxtapuestos en el espacio de la obra.

En este nuevo grupo de obras, en las que el paisaje no cobra tanto protagonismo, aparece la figura humana, como sombras o siluetas, totalmente a oscuras y sin detalles, ejerciendo posturas corporales imponentes, como sucede en la pieza titulada Cit-hu-go (Simon Bolivar, Lenin and Discobolous), 2008. Asimismo, el uso de los globos, las banderillas circenses y las cuerdas de malabaristas o trapecistas son algunos nuevos elementos formales que el artista inserta y que sirven para trasladar por los aires a las siluetas, como expatriándolas, o desplazándo a la historia de su lugar, lo que le otorga a su obra cierto aire de liviandad. Es interesante estudiar los títulos que Novoa confiere a sus obras, pues ellos ilustran al espectador gran parte de la amalgama de su estrategia crítica, siendo caóticos y críticos a la vez, por ejemplo: Cuba, Fidel & Obama (SITE, YF-23, Kim II Sung, Samotracia, ONL & palmera Antiimperialista), 2008, o Cit-hu-go (Simon Bolivar, Lenin and Discobolous), 2008, por nombrar algunos.

No existe el azar en las obras de Novoa. Todo su cuerpo de trabajo proviene de una profunda reflexión crítica, histórica y política, de una minuciosidad no sólo del ejercicio del dibujo, sino de la estrategia conceptual en la que se maneja, solapando la historia y manifestándose como un grave analista de nuestros tiempos.

AMALIA CAPUTO

Glexis Novoa, por Amalia Caputo | artnexus