Exposición Individualmar 2009 - may 2009· Por Marta Rodríguez

Delcy Morelos

Alonso Garcés Galería

La pintura de Delcy Morelos desde siempre ha aludido al cuerpo y a la pintura. El cuerpo cobra presencia en el modo de pintar, en esa manera suya tan peculiar de generar transparencias a través de la acumulación del pigmento, en los colores y tonos que utiliza, así como en la materia que se genera. Las tonalidades rojas que estallaban sobre una superficie blanca, o los colores piel de obras más recientes, se generan a partir de una sobreposición infinita de transparencias que finalmente dan lugar a un pigmento denso que alude a la sangre, a la piel o a los órganos internos del cuerpo. También en ese modo de pintar, en las imágenes que crea y en la materia densa que se genera surge un vínculo con la tradición pictórica. En el caso de Delcy Morelos la pintura, a veces tan cuestionada, se extiende sobre las paredes, nos envuelve y se muestra más viva que nunca.En la anterior exposición, En la trama personal (2004), desde el título mismo, la estructura se convierte en otro elemento fundamental que permite hablar del cuerpo. En este trabajo se comenzó a enfatizar la idea de tejido. La trama es ese hilo que se extiende en sentido horizontal y que al entrecruzarse con otro vertical, la urdimbre, se convierte en el principio fundamental del tejido textil. Pero también nuestro cuerpo está compuesto de tejidos, poseemos tejidos blandos y tejidos óseos; unos y otros tienen su lugar en La doble negación, la última exposición de Delcy Morelos en Alonso Garcés Galería.Este trabajo, como los anteriores, es el producto de un largo y lento proceso en el que el oficio, la elaboración física de la obra, ocupa un lugar importante. El soporte de cada pintura, trama y urdimbre fue construido por Delcy Morelos en un telar de manera artesanal. Más que una tela tejió una estructura ortogonal poco densa, una especie de malla de algodón. Sobre esa estructura, con un pincel muy suave, se fueron sobreponiendo capas y capas de pigmento acrílico. La saturación del color, que en cada pintura tiene un tono diferente, se produce por transparencia, por sobreposición de capas y capas de pigmento. Al secarse el color parece coagulado y las capas de aglutinante, que son bastante espesas, cubren el hilo y el pigmento con una sustancia blancuzca casi transparente, de la misma manera como la grasa cubre nuestros tejidos corporales. En la sala principal se revistieron las cuatro paredes con pinturas de tonos rojizos que fluctúan entre lo claro y lo oscuro; en la sala pequeña se utilizó una sola pared, donde se instalaron pinturas de color marfil. Las primeras aluden a los tejidos blandos que cubren nuestros órganos internos y las segundas, al tejido óseo. Esta cualidad orgánica sólo es percibida cuando el espectador se encuentra muy cerca de cada pintura. Pero a distancia la percepción es otra.Al ingresar en la sala las pinturas que conforman esta muestra se perciben como superficies monocromas. Las telas, o mejor, estos tejidos poco densos cubiertos de pintura, se instalaron en la parte baja de las paredes de la galería de techos muy altos, generando una banda horizontal que bordea el espacio. La primera impresión es la de estar ante un trabajo minimalista muy riguroso. Las pinturas se montan unas sobre otras, lo que genera otra clase de transparencia; este procedimiento conforma una especie de muro que tiene mucho de tejido, pero también mucho de pintura. Y es a partir de estos juegos de transparencias que generan un juego con el color, desde donde comprendo, más allá de su alusión al cuerpo, una referencia a la pintura, una alusión a la tradición pictórica. Si bien en la muestra anterior, En la trama personal, su obra se vinculaba con Bacon por la materia, por la alusión a la carne, al cuerpo abierto, y con Mondrian, por la retícula, por la trama que estructuraba la pintura, esta vez hay algo en la atmósfera de la instalación que evoca a Rothko. La banda horizontal que envuelve la sala con color hace pensar en ese gran maestro de las transparencias que recurrió a formas mínimas y que abrió camino a los grandes campos de color, y desde éstos, al minimalismo. La primera impresión que se tiene en esta instalación es la de encontrase ante un gran campo de color, en una atmósfera silenciosa que hace recordar las telas de Rothko, que, por sus cualidades, más que superficies se presentan como espacios cromáticos en expansión. Rothko creaba los fondos lavando la tela una y otra vez con pigmento transparente, cubriendo también los bordes. Las bandas horizontales que flotan sobre sus superficies, en ocasiones se pintaban comenzando por el centro hasta llegar a los bordes; otras veces, de modo inverso, pero siempre fundiendo el color con el fondo. Este procedimiento le confirió cierta calidad etérea, espiritual, característica de su pintura. La acumulación es lo que le confiere cierta calidad a la pintura de Delcy Morelos, una calidad matérica que se vincula con el cuerpo y la pintura. La atmósfera de Doble negativo, con sus cambios moderados de color, con su sobria disposición en el espacio, enfatiza una voluntad de la pintura de dispersarse por las paredes; hay un deseo de cubrir los espacios, de envolvernos, mientras evoca la materia de nuestro cuerpo y la naturaleza de la pintura.

MARTA RODRÍGUEZ

Exposición Individual: Delcy Morelos — imagen 1
Delcy Morelos. De la serie La doble negación, 2008. Detalle. Técnica mixta. Dimensiones variables.
Delcy Morelos, por Marta Rodríguez | artnexus