Exposición Individualdic 2008 - feb 2009· Por Rebeca Noriega

Tomás Saraceno

Tanya Bonakdar Gallery

En Las tres ecologías (1989), el teórico Félix Guattari sugirió un modelo de vida que llamó "ecosofía", descrito como "una articulación ético-política" entre los tres registros ecológicos: el medio ambiente, las relaciones sociales y la subjetividad humana. El artista argentino Tomás Saraceno transformó la galería Tanya Bonakdar en un lugar donde teorías de vida sostenible se llevaron a la práctica, en lo que podrían ser los centros urbanos del futuro. Desde la calle se divisaba en la vitrina de la galería una pequeña instalación de lámparas solares que tomó la forma de un ínfimo planeta. Era la justa ubicación para que las lámparas absorbieran la energía del sol y en la noche sirvieran para iluminar el espacio. A partir de este punto de encuentro entre el sol y el arte, Saraceno nos invita a entender y a entrar en su utopía ecológica de la vida.

La sala central contaba con Galaxias formándose a lo largo de filamentos, como gotitas a lo largo de las hebras de una telaraña, una inmensa instalación que evocaba la forma de una gran telaraña que parecía atrapar a todo el que se aventuraba entre sus tejidos. Consistió en una especie de entramado negro, concentrando su mayor labor "artesanal" en el centro, como formando globos tensados a lo largo y ancho de la galería. Los filamentos elásticos formaban especies de triángulos y poliedros, haciendo eco de las formaciones en hebras de seda fabricadas por una laboriosa araña. El visitante se veía obligado a activarse físicamente para cruzar hasta el espacio posterior, esquivando las hebras como si de algo venenoso se tratase.

Exposición Individual: Tomás Saraceno — imagen 1
Tomás Saraceno. Galaxias que se forman a lo largo de filamentos, como gotas a lo largo de las hebras de una araña, 2008. Cuerda elástica. Instalación. Dimensiones variables. Foto: Rebeca Noriega.

Al observar detenidamente esta pieza, pensaba en la capacidad arácnida de Tomás Saraceno, ciertamente una suerte de hombre-araña, y en cómo con esta obra reúne su idea de posibilitar nuevos modos de vida partiendo de observar y estudiar las leyes de física, geometría e ingeniería que dicta la propia naturaleza. Tomemos por ejemplo la fabricación de la telaraña a la escala del insecto, así como la conglomeración de grupos galácticos en lo que se conoce como el entramado cósmico; allí donde las leyes de gravedad no existen y, por lo tanto, todo permanece flotante y en constante acción. Adopta ideas e incluso materiales aeroespaciales para llevar la teoría aún más cerca de la práctica. El artista aplica en su obra materiales como el aerogel que se utiliza en naves espaciales, pues es más liviano que el mismo aire, u observa e imita el prehistórico modelo de la casa de seda de la hacendosa araña que sostiene vida y se regenera a sí misma.

Saraceno, quien actualmente reside en Alemania, se ha visto muy influenciado por su formación como arquitecto en Argentina, así como por las teorías y alcances inventivos del ingeniero estadounidense Buckminster Fuller (1895-1983) y el modelo de la cúpula geodésica que patentizara en los años 40 como un sistema geométrico de sinergías energéticas.

Esta exposición de obra reciente contó además con otras instalaciones en menor escala, como lo fue uno de sus Jardines voladores (Flying Gardens), o su acertada instalación de piso en papel, que evocaba la clasificación de nubes, y un globo PVC que contenía agua destilada, generando gotitas por el proceso físico de evaporación.

Para Tomás Saraceno, el cielo ha servido como punto de partida en variadas ocasiones, particularmente, para la serie de Ciudades Aeropuertos (Air-Port Cities), que lleva ya varios años desarrollando. Saraceno observa cuidadosamente los procesos transformativos de las nubes; contempla entonces la posibilidad de construir nuevas galaxias donde el hombre y la naturaleza convivan y no compitan. Propone ciudades que dispongan de lo innecesario y existan como células habitables, flexibles y libres de movimiento, en estado de constante cambio, tal y como las nubes que van de estratos a cúmulos y a cirros, conjugándose quizá en cirroestratos.

Estas ideas forman parte de las teorías que Saraceno ha explorado durante los años anteriores; ciudades como aeropuertos, flotantes y regidas por leyes internacionales que retan y parecen superar limitaciones de carácter social, económico, político y cultural. Guattari continúa exponiendo en su texto que "la verdadera respuesta a la crisis ecológica sólo podrá hacerse a escala planetaria y a condición de que se realice una auténtica revolución política, social y cultural que reoriente los objetivos de la producción de los bienes materiales e inmateriales". Históricamente, los artistas han asumido el rol de cuestionar modelos de vida social que se presentan como normales, justamente para reorientarlos y presentar nuevas oportunidades.Tomás Saraceno es alguien que fortalecido por la teoría, irrumpe en el campo utópico de la imaginación creativa y las posibilidades científicas, arquitectónicas y ecológicas, llevándolas a la microescala de un universo imaginable y posible.

REBECA NORIEGA

Tomás Saraceno, por Rebeca Noriega | artnexus