Exposición Individualdic 2008 - feb 2009· Por Freddy Carreño

Teresa Gabaldón

Galería 39

Teresa Gabaldón reitera con su más reciente exposición, realizada en la Galería 39, Caracas, entre el 18 de mayo y el 8 de junio, la importancia de las flores en su trabajo plástico, nos permitió apreciar un conjunto de pinturas caracterizadas en la forma por una ortogonalidad desagregada, fracturada. Piezas en las cuales el formato del soporte pasa a ser un componente esencial del discurso plástico, incorporando entrantes y salientes que crean ritmos horizontales y verticales: hablamos de dameros incompletos, mosaicos de fragmentos que se ordenan siguiendo la visión reguladora de la artista. Fragmentos de jardín se apoyan en un componente figurativo con tradición: las flores, formas que en estas propuestas han perdido parte de su integridad física, son sólo retazos y sugerencias florales. El tema permitiría relacionar la obra de Gabaldón con el largo historial de la pintura floral. Sin embargo, en su trabajo se hace presente, de manera sutil pero efectiva, la amplia y diversa experiencia de los artistas plásticos que en los años 50 y 60 desarrollaron importantes investigaciones en el campo de la pintura, agrupados por Edward Lucie-Smith en la denominada abstracción postpictórica, extendida entre el expresionismo y el minimal. Si bien esta vertiente hizo énfasis en las formas abstractas, no dejó de acercarse por ello a la organicidad de las formas figurativas. En esas búsquedas que trascienden la pintura tradicional, y que han marcado la obra de varias generaciones de artistas, pareciera nutrirse la obra de Teresa Gabaldón.

La relación afectiva entre el color y las formas que percibimos en esta muestra nos hablan de dilatadas experiencias. Sus flores de antes —ligeras, esenciales en su formalidad de bocetos en contraste con los tonos de fondo, aisladas hasta quedar contenidas en pequeños espacios, individualizadas de los grupos, separadas de los conjuntos, de los jardines florecidos—, continúan presentes en las formas del ahora, a pesar de las diferencias, las relecturas, los cambios. Se muestran como lenguajes sobrepuestos que han madurado en el continuo hacerse presentes. Esas flores devenidas en fragmentos de un escenario íntimo, contenido, dan presencia y sentido a la obra última de la artista. A partir de esos retazos Gabaldón ha conformado un espacio pictórico con el tiempo y los recuerdos, experiencia sensible transfigurada en símbolos que significan a partir de la forma y el color.

Exposición Individual: Teresa Gabaldón — imagen 1
Teresa Gabaldón. Fragmento VII, de la serie Fragmentos de jardín, 2008. Técnica mixta. 173 x 43cm. (68 x 17 pulgadas). Foto: Luis Franco.

En la casi totalidad de las obras, las flores se presentan como expresivos trazos en negro. En Fragmentos I, 2007, destacan sobre el dominante rojo intenso y pasional que actúa como fondo, lo complementan tonos más claros y rojos oscurecidos. En algunos casos las flores se agrupan formando pequeños ramilletes, en otros permanecen en solitario mientras que a su lado aparecen sugeridos volúmenes, líneas, puntos y un conjunto de signos que animan la superficie pictórica. Estas formas equilibran el orden interno de la obra al igual que su relación espacial con el plano que la contiene. Fragmentos II, 2007, atrae por la insospechada “luminosidad” de los azules, animada por los ocres y exaltada por rectángulos en negro, siempre presentes; las flores en blanco y los vacíos contribuyen a crear el balance con las tonalidades oscuras. En Fragmentos VII, 2008, el cromatismo desaparece, la obra se hace austera, reservada en el eterno debate negro/blanco, lucha entre contrarios. Las flores son ahora, más que pétalos sueltos, formas abstractas, mientras que la estudiada armonía entre planos en blanco y planos en negro les otorga una sobriedad y elegancia especiales. Se muestra como resultado de una mirada que se ha hecho especializada, lejana, a la que interesa más la espacialidad que el valor cromático, el concepto más que la presencia de la forma. Es tal vez una respuesta o la búsqueda del equilibrio frente a la expansividad de las otras piezas, o la certeza de la inutilidad del fragmento frente a lo irrecuperable.

Lo fragmentario en el arte actual se ha hecho cotidiano, valor estético asimilado por la sociedad. Proceso acelerado en el tiempo por descubrimientos científicos como el átomo, la ley de la relatividad, la teoría cuántica; pero ha sido igualmente fundamental en la comprensión de la idea de lo fragmentario la vida en las ciudades contemporáneas, en las que una multiplicidad de estímulos se presentan como piezas aisladas de realidades múltiples y disímiles, retazos que se muestran simultáneamente, “un repertorio de signos veloces que se resuelven en la grafía del instante”, como afirma Antón Patiño. Pero la noción de lo fragmentario entraña también una búsqueda interior, la necesidad de rescatar experiencias, afectos, de elaborar de nuevo historias lejanas en el tiempo. En su propuesta, Teresa Gabaldón emprende la reconstrucción de referencias visuales y afectivas a partir de fragmentos; ello le ha permitido adentrarse en la complejidad del discurso pictórico, en la valoración de la expresividad y la intencionalidad conceptual, sin hacer concesiones, desprendida de la nostalgia.

FREDDY CARREÑO

Teresa Gabaldón, por Freddy Carreño | artnexus